
Con el nuevo presidente de los colombianos debe iniciarse una contrarrevolución cultural que permee todas las áreas de la vida nacional, y empiece a mirarnos a nosotros mismos, revisarnos con absoluta sinceridad para iniciar el gran cambio que la nación necesita. Lo que no será fácil en un pueblo que ha sido colonizado y a su vez independizado con unas causas y consecuencias generadoras de mucha inequidad. En un país con una alta propensión a la violencia, la corrupción, y el crimen.
Y se debe iniciar con los niños y tomara como toda contrarrevolución por lo menos dos generaciones o sea cuatro periodos presidenciales porque debe ser promovida principalmente por el Estado como una política que tenga continuidad en el tiempo y con la ayuda de todos los estamentos. Estamos a las puertas de elegir un nuevo presidente después de fracaso estrepitoso del gobierno del Petro que se suponía el del cambio. Y nos hemos dado cuenta a partir de este por su proclividad a generar odio, la necesidad de la mencionada contrarrevolución.
¿Como se hace una contrarrevolución liderada por el Estado?
Con la educación, empezando por los textos o los libros. Gran oportunidad histórica se perdió por ejemplo con la Comisión de la Verdad, de escribir un texto que recogiera con neutralidad los hechos generadores de la violencia. Ese texto tiene que ser reescrito a cuatro manos con todos los implicados desde el periodo de la Colonia hasta la República; historiadores, intelectuales, gente común y corriente, la academia, los violentos, los jóvenes, la iglesia, los campesinos, la ruralidad, en fin, todos, para realizar un texto que nos ayude a reescribir nuestra historia y marque un nuevo destino y un nuevo paradigma. Y divulgarlos ampliamente en los textos escolares, en los hogares colombianos y en todos los medios de comunicación.
Cuyos textos tienen que ser modificados para reinterpretar el pasado y como resultado retornar a los valores de la moralidad, la ética, la vida en comunidad, el respeto y el amor al prójimo, que conlleve como consecuencia a nuevos valores en la familia, la religión y la patria.
Toda contrarrevolución debe proteger nuestras tradiciones y crear fuertes escudos para no ser fácilmente penetrados por movimientos que distorsionen el nacionalismo, el orden, la libertad, el crecimiento económico, la justicia social, la inclusión, los derechos civiles, pero sobre todo la de crear una cultura de los deberes civiles.
Ap portas de un nuevo cambio de gobierno los candidatos no hablan de lo fundamental; de la educación que es el único factor de un verdadero cambio. Me gusta la candidatura del Dr. De la Espriella por muchos factores, pero uno muy importante, su pronunciamiento sobre la transformación de la cultura y la educación.
Arquitecto, escritor*
17/02/2026 | Por: Gabriel Rodríguez Osorio* . .
https://lalinterna.azul2.wordpress.com/2026/02/17/se-necesita-una-contrarevolucion/