Colombia tiranizada y cerrada por una decena de desalmados dementes “pacíficos” de un malvado “pacífico Comité de Paro” que nadie conoce.
Colombia “la pacífica” enfrenta el mayor desastre económico y social “pacífico” de su historia, al arrodillarse “pacíficamente” ante el ataque “pacífico” de la nueva dictadura “pacifica” del “pacífico” Comité de Paro.
“El paro pacífico sigue” dijo ayer el agresivo, altanero y arrogante vocero de nuestros nuevos “amos pacíficos”. En consecuencia, el país, “pacífico”, seguirá rumbo a la ruina total “pacifica” y al desastre de estado fallido “pacífico”.
Los hechos:
Después de tres semanas de “paro pacífico” y de “pacíficas” asonadas, “pacíficos” motines, “pacíficos” saqueos de ciudades principales e intermedias, “pacíficos” atropellos sin fin contra la policía, “pacífica” quema de bienes públicos y privados, “pacífica” demolición de los sistemas públicos de transporte en todo el país, “pacífico” homicidio de policías, soldados y “pacífico” intento de incineración de patrullas enteras, “pacífico” bloqueo de troncales, autopistas y vías del país, “pacífico” impedimento del transporte de medicinas, alimentos, insumos y carga esencial para la vida del país y de los colombianos, el gobierno claudicó. Muy “pacífico”, con la cerviz en tierra, suplicó “pacíficamente”, durante una semana, a los enemigos de la patria que se sentaran “pacíficamente” a conversar.
Considerando la paz de los bandidos, pero sin tener en cuenta la paz del país, el gobierno “pacífico” no les exigió que previa y “pacíficamente” levantaran el paro, levantaran los bloqueos, permitieran el regreso de la Nación a la normalidad y así poder conversar en forma “pacífica”.
Ellos, los malvados enemigos de la patria, muy “pacíficos”, en su bondad infinita, sin mando formal, pero con el poder del mando usurpado, accedieron, ¡por fin!, no a conversar, sino a “negociar” la Nación, dándonos entretanto “golpes pacíficos” de paro para “disciplinarnos”, dos veces por semana. Y presentaron un “modesto” pliego “pacífico” de 19 puntos que vale solo 81 billones de pesos, un “Everest” de billetes, una “bicoca”. Exigen “para comenzar”, otras “insignificancias”, como la supresión del Esmad y el remplazo de las fuerzas armadas y de la policía por unidades de acción social. Y claro, negociar y entregarles otros jirones de país a los criminales atroces, sus amigos del Eln. Como estamos bajo el imperio de los “pacíficos”, no se necesitan fuerzas de seguridad del Estado. Con la seguridad que nos brinden los terroristas será suficiente. Claro que “Judas” Santos ya las dejó adoctrinadas para no actuar, servir solo de adorno y lo que piden es la legalización de ese “pacífico adorno armado”.
Y en esas estamos. Conversando en forma “pacífica” en Bogotá y en todas las capitales, porque nuestro sagaz y listo gobierno, muy “pacífico”, envió “delegados de conversación pacífica” a todas las regiones, a pedirles a los “pacíficos” revoltosos, violadores y saqueadores que “por favor se comporten” como “niños juiciosos y buenos” y no acaben con la patria, que permitan que el país funcione y viva en forma normal. ¡Como si los “pacíficos” terroristas y mercenarios maleantes pagados por la “coalición pacífica de bandidos unidos”, entendiesen de buenos consejos y discursos bienintencionados!
Entretanto, el país “pacífico”, se disuelve en forma “pacífica”
Los ciudadanos, desesperados, cercados, sin poderse movilizar a cumplir con sus rutinas y sus trabajos diarios, industriales, agricultores, comerciantes grandes y pequeños, estudiantes, trabajadores independientes, hoy secuestrados, sitiados y al borde del hambre, muriendo por carencia de medicinas, comienzan a salir a las calles para enfrentarse a los bandidos y recobrar la libertad perdida. Así ha sucedido en Cali, Manizales, Pereira, Medellín, Neiva y Villavicencio.
Los “pacíficos” bandidos y apátridas, muy generosos, están analizando en forma “pacífica” la petición, pero lo más probable es que accedan solo después de que se les concedan los premios de los 81 billones y las peticiones “muy justas y pacíficas” que hacen para consolidar su “dictadura pacífica”, el control “pacífico” que ya tienen de nuestro atribulado país.
Cifras en las primeras tres semanas de dictadura del comité de paro.
1. El “saldo rojo” en vidas del paro “pacífico”:
15 “fallecidos”, (los terroristas pacíficos” no asesinan, las víctimas fallecen), entre ellos un Capitán de policía cosido a cuchillo, un bebé asesinado en un retén de ambulancias.
Una mujer policía torturada y violada en un “CAI” de Cali, seis policías a punto de morir incinerados en Bogotá y otros atacados con ácido.
1962 heridos, el setenta por ciento miembros de la policía, que no pueden defenderse de los terroristas “pacíficos” que les atacan. Si lo hacen son procesados y enviados a la cárcel, mientras sus atacantes y asesinos siguen libres, porque estamos en un país “pacífico”, bajo leyes “pacificas”, que respetan los “derechos humanos, la impunidad de los criminales” y su derecho a la “protesta social sagrada”, aunque éstos no figuran en la Constitución.
2. El “saldo rojo” en infraestructura:
54 estaciones de Transmilenio destrozadas en Bogotá, 60 del Mío en Cali, 500 o más buses incendiados, cerca de 100 “CAIS” destruidos en las mismas ciudades. Decenas de semáforos, cámaras, cientos de cajeros destruidos a “pacíficos” golpes de martillo, decenas de almacenes saqueados en las distintas capitales, entre ellos, varias sucursales del Éxito, Justo y Bueno y la Olímpica en Bogotá, Cali, y otras capitales. Las 32 capitales del país y algunas ciudades intermedias como Buga, La Plata, Tuluá, Facatativá, Envigado, Soacha, vandalizadas y semidestruídas, el puerto de Buenaventura destruido y las mercancías saqueadas.
3. El “saldo rojo” histórico:
Monumentos históricos de valor incalculable (edificios públicos, alcaldías, estatuas) demolidos o destruidos, porque los “pacíficos”, energúmenos terroristas, desean borrar nuestra “memoria histórica” republicana, cristiana, democrática y crear la nueva del país totalitario, social progresista, comunista y socialista conque sueñan.
Derribaron sin que nadie lo impidiese, las estatuas de Belalcázar en Popayán y Cali, la de Nariño en Pasto, la de Jiménez de Quesada en Bogotá, la de Gilberto Alzate Avendaño en Manizales y otras en Neiva y Caquetá. Intentaron derribar las del Libertador Simón Bolívar, en la plaza de su nombre en Bogotá y la ecuestre en el Monumento de los Héroes. Como no cedieron, las incendiaron. Arrasaron con el monumento de la plaza de las Américas, la cual ha sido convertida en una especie de cuartel general de los “pacíficos” payasos y tamborileros terroristas.
4. El “saldo rojo” de los balances financieros:
15 billones de pesos en pérdidas por todo concepto y en aumento, porque la semana entrante también será de paro “pacífico”, con “grandiosas manifestaciones y movilizaciones” en todo el país, según anunció por televisión uno de nuestros nuevos amos, un desconocido pro terrorista, muy “pacífico”, un sujeto de apellido Maltés.
5. El “saldo rojo” social:
De 14 millones de pobres que tenía Colombia en el 2019, pasamos por la pandemia a tener 21 millones en enero de 2021. Por el paro “pacífico”, en un mes, más la mitad de la clase media pasó a pobre, y la mitad de los pobres a miserables, de tal manera que llegamos a 30 millones de pobres y miserables y en aumento. Es obvio, así como “progreso trae más progreso”, “pobreza trae más pobreza”. “Elemental, mi querido Watson”.
4 millones de niños en todo el país, sin comida, por el bloqueo y la pérdida de los alimentos que les envía el gobierno nacional dentro de los programas de asistencia social.
Un millón más de empleos perdidos por el cierre de grandes empresas como Alpina, las avícolas, las porcinas, las lecheras, las exportadoras de café y flores, el cierre forzado de operaciones de secciones de Ecopetrol, y colapso de miles de otras pequeñas industrias y comercios, por la pérdida de las materias primas y de los productos que no pueden salir a los mercados, más la pérdida del derecho a la movilidad de todos los ciudadanos.
6. El “saldo rojo” político”:
La entrega a la dictadura del comité de paro de “la cabeza” de los ministros Hacienda y Relaciones Exteriores.
El entierro de pobre de las reformas Tributaria y de la Salud, la primera propuesta por el gobierno y la segunda por Cambio Radical.
La destitución “virtual” del Congreso, el cual quedó sin oficio al asumir el Comité de paro “pacífico” sus funciones legislativas.
La pérdida de la imagen y del prestigio internacional de la Nación. Mientras la canciller colombiana dormía, la de los bandidos y sus aliados del comité de paro, pervertida pero más ágil, fue más eficaz al enviar a las entidades como la ONU y la Unión europea, favorecedoras de los “pacíficos”, a los gobiernos y “oenegés” del mundo “pacíficas” y amantes de la paz, el mensaje cruel, mentiroso e infame de que nuestra “policía asesina, está masacrando al pueblo colombiano”.
La pérdida de Colombia del “grado de inversión”, decidida por Standar & Poor’s, lo cual significa que los intereses de la deuda externa del país se duplicarán y muchos inversionistas no podrán invertir en Colombia, por la norma que solo les permite ingresar capitales a países serios y no en vía de estados fallidos.
Y además de conversar, desconcertado, perplejo, sin saber qué hacer, ¿”en que anda” nuestro habilísimo, sagaz, perspicaz gobierno?
Dando órdenes que no se cumplen y pronunciando frases “efectistas”, “autoritarias”, muy sonoras pero vacuas, para la galería como en una comedia bufa:
“No podemos dejarnos secuestrar por los bloqueos”, dice con razón el señor Presidente.
“Los bloqueos son ilegales y afectan la tranquilidad y los Derechos Humanos”, dice con acierto su consejera presidencial, que por primera vez oímos hablar, una dama de apellido Gutiérrez.
“Los bloqueos ilegales acaban con la paz social”, dice la señora Vicepresidenta, nueva ministra de Relaciones Exteriores.
Sin embargo, el país entero está y sigue secuestrado por los bloqueos “pacíficos” del “malvado y pacífico” comité de paro.
Y el Congreso, destituido, ayudando al imperio de la anarquía, dizque estudiando una moción de censura al Ministro de Defensa, de muy buenas intenciones, pero “maniatado” por los diálogos “pacíficos”.
La excelente y muy valerosa, pero inocua orden que dio el señor Presidente a gobernadores y alcaldes de usar la fuerza y levantar los bloqueos, cayó en el vacío y no se ha cumplido, porque la mayoría de ellos (Bogotá, Cali, Medellín, Tunja, Santa Marta, Popayán, Pasto, Cartagena) son procomunistas, profarianos, “petristas” convencidos, partidarios decididos del “diálogo pacífico” que favorece a los apátridas. “In pectore”, apoyan la tarea demoledora y destructiva del país adelantada por los “malvados y pacíficos” del comité de paro. La orden solo será atendida cuando en forma seria, se la dé el señor Presidente a las Fuerzas Armadas de la República, que están para eso: para guardar la soberanía de la nación, la tranquilidad y el orden interno.
Y saldremos de ese “pacífico caos” cuando el gobierno se decida a gobernar y formular pliego de cargos a nuestros provisionales amos del paro “pacífico”. Cuando en forma valiente y justa, los lleve a la cárcel por ser los promotores “pacíficos” y alcahuetes de los delitos de lesa humanidad con los cuales se atropella en forma “pacífica” a la sociedad entera y se acaba con Colombia.
Saldremos de ese “pacífico caos”, solo cuando el gobierno baje de la nube y del irreal “pacífico” país en que se encuentra. Cuando entienda que en Colombia estamos bajo ataque, bajo la arremetida feroz de anarquistas y terroristas que nos quieren dejar sin Nación y sin patria. Que nos debatimos en medio de una “guerra asimétrica” contemplada en el libreto de la “Revolución Molecular Disipada”. Una perversa y satánica guerra en la cual, terroristas camuflados de inocentes y alegres payasos, músicos, malabaristas, bailarines y bufones, en medio de carnavales y festivales de día, nos demuelen, destruyen y arruinan de noche, “todo en forma pacífica”. Es la misma receta con la cual paralizaron, doblegaron, incendiaron y se tomaron a Chile. Ni más ni menos…
Por Luis Granados Morales
La Linterna Azul, 21/05/2021
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