Tenemos a un gobierno que avienta a sus seguidores contra los que piensan en contra de ellos, a funcionarios que no respetan la ley,

Los hechos políticos que vivimos deberían estar causando un enorme rechazo en el 70% de la población y lo que se oye es un estruendoso silencio.
Vemos evidencias reales de corrupción, aumento de las bandas criminales, secuestros, “plan pistola”, vergüenza internacional, narcotráfico desbordado y muchas otras cosas, mientras nos quedamos callados ante la destrucción de nuestro país, de nuestra tranquilidad y quizás de nuestro futuro. Algunos pueden decir que siempre ha sido así. Que nos acostumbramos a esto. Otros dirán que no es tan grave, que ya casi pasa este momento.
Mientras tanto el miedo nos corroe, nos encierra, nos calla. Tenemos pánico a decir públicamente lo que pensamos, la indignación que sentimos y el dolor que nos aplasta el pecho, porque esta vez las amenazas vienen desde el mismo presidente de la República, que llama a una revolución, a tomarse las calles, a “no destruir los bienes de la clase media”, implicando que los otros sí se pueden destruir.
Un presidente que le pide a las Fuerzas Armadas que se queden quietas. Tememos a las muy mal llamadas “explosiones sociales”, como las de 2019 y 2021, que fueron tomas subversivas, organizadas y coordinadas, como la justicia ya lo confirmó.
Tenemos a un gobierno que avienta a sus seguidores contra los que piensan en contra de ellos, a funcionarios que no respetan la ley, que no cumplen los fallos judiciales, a indígenas instrumentalizados y engañados. Tememos a unas minorías violentas que acorralan a las mayorías pacíficas que temen opinar, hablar, expresarse.
Estas mayorías pacíficas no salimos a la calle a marchar, a pintar paredes, a sembrar zozobra. Somos millones de colombianos que estamos atónitos ante lo que pasa en nuestro país y paralizados de pánico por las amenazas, llegando al punto que las conversaciones de ideas se tornan en ataques personales y amenazas a la vida de uno y sus seres queridos. Es un régimen de terror de una minoría que tiene paralizado a una mayoría.
Más esto tiene un fin, porque esa violencia sólo indica el miedo que tienen que esas mayorías se despierten, los enfrenten, les demuestren sus errores y los enormes costos en vidas y oportunidades que han causado, porque deben saber que son cómplices de las consecuencias de este gobierno y quizás por esto se van volviendo más agresivos, porque saben que son culpables y no pueden permitir que les llegue la justicia. Así se han acabado muchas democracias en el mundo entero, unas minorías violentas confundidas que, usando el miedo y el terror, paralizan a las mayorías pacíficas, trabajadoras y responsables.
Tenemos miedo y es inevitable que algún día lo usemos para enfrentar a esa minoría, que sabe que es débil, que está vencida, que está acorralada, que están equivocados, muy equivocados, una minoría no es la voz de un pueblo y menos si es violenta.
CAMILO HERRERA MORA
Fundador de Raddar.
https://www.portafolio.co/opinion/analisis/tenemos-miedo-opinion-camilo-herrera-mora-631794