Promisorio futuro en las manos de los colombianos

No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague. (Proverbio popular).

Estamos ad portas de la decisión más trascendental para nuestro país. Tendremos que elegir si preservamos el sistema democrático, la economía de mercado y el estado de Derecho o si, por el contrario, nos aventuramos a ensayar el régimen totalitario comunista que ha llevado a la ruina a nuestros vecinos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, y empieza a instalarse en Honduras, Perú y Chile.

Con justificado temor hemos consignado nuestra enorme preocupación por las circunstancias que nos pueden sumir en el abismo socialista con el triunfo de Petro, el ex guerrillero candidato de las FARC, del ELN, del Foro de Sao Paulo y de los más crueles dictadores como los son Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Díaz-Canel. Ellas son:

  • El constreñimiento electoral por la fuerza de las armas que ejercen las FARC, el ELN y los carteles de la droga sobre los pobladores de las zonas bajo su influencia y sobre las comunidades indígenas, que ya ha cobrado víctimas como el líder Jesús Antonio Montaño en el Cauca
  • La infiltración del marxismo cultural en la administración de Justicia, en el sistema educativo y en los medios de comunicación, que ha desempeñado importante rol en la estigmatización de la fuerza pública y de los líderes contrarios a la izquierda radical
  • El inmenso caudal de fondos proveniente del narcotráfico, de la corrupción y de la ayuda de la izquierda internacional
  • La guerra sucia que ha adelantado la campaña petrista en contra de sus rivales, como se evidenció con el escándalo del “Petrogate “
  • La combinación de todas las formas de lucha para la toma del poder, lícitas e ilícitas, y,
  • Las complejas artimañas empleadas desde la elección para Congreso con el objeto de ganar las elecciones mediante el fraude, con la complicidad de la Registraduría, tal como lo han denunciado distinguidos juristas.

No obstante lo anterior, la inesperada llegada de un candidato independiente, sin vínculos con los políticos tradicionales, con un discurso sencillo que el pueblo rápidamente acogió y adoptó como suyo, dio al traste con la maquiavélica maquinaria electoral del izquierdismo radical. Rodolfo Hernández, un veterano ingeniero y empresario de éxito, se atravesó en los planes del camarada Petro.

Como es su costumbre, los estrategas del Pacto Histórico, ahora denominado Pacto Diabólico, enfilaron sus baterías contra el nuevo rival, con tan mala suerte que estalló el escándalo de los “petrovideos” y quedó al descubierto su estrategia de la guerra sucia, su alianza con los corruptos y narcotraficantes y extraditables, y toda la podredumbre que destila su campaña.

Una ola de indignación se ha levantado contra esta banda criminal que pretende llegar a gobernarnos. Quienes en un comienzo habían pensado votar en blanco por no sentirse representados en los finalistas para la Presidencia, ahora se han aliado en un solo movimiento nacional para salvar a Colombia del abismo.

Nos recuerda otro momento de nuestra reciente historia, cuando, contra todos los pronósticos, las mayorías silenciosas derrotaron a la maquinaria de Juan Manuel Santos apoyada por la izquierda internacional y votaron NO al plebiscito convocado para ratificar el claudicante acuerdo de La Habana, por medio del cual se le entregó parte del poder a los criminales más crueles de nuestra historia, los narcoterroristas de las FARC.

Siempre he estado convencido de que Colombia es tierra estéril para la ideología comunista. Nuestras tradiciones, los valores que heredamos de nuestros mayores, el respeto que profesamos por el mensaje evangélico y por la institución de la familia nos han convertido en un dique contra la ponzoña materialista y atea del socialcomunismo.

De la mano de este candidato honesto y bien intencionado, secundado por una brillante profesional como candidata a la Vicepresidencia, la doctora Marelen Castillo, derrotaremos ampliamente a Petro y la cuadrilla de hampones que aspiran al poder.

Tenemos en nuestro voto el poder de conducir a nuestra amada Patria por senderos de progreso y bienestar o entregarla a quienes pueden destruirla. ¡Por Colombia, todos podemos hacer más!

Luis Alfonso García Carmona,
Presidente de Alianza Reconstrucción Colombia

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