A palabras necias…

No nos quedaremos callados ante la corrupción y desmanes del Gobierno saliente.

Hoy se respira optimismo en todos los sectores. Los anuncios y acciones hechas por el nuevo Gobierno sobre seguridad jurídica, lucha contra la corrupción, fortalecimiento de nuestra fuerza pública y priorización de la técnica, nos invitan a creer en un nuevo país con oportunidades para todos.
Es grato observar que el nuevo gabinete designado es diametralmente opuesto al saliente, tanto en su forma como en su capacidad y conocimiento, lo que está generando confianza. A una semana de iniciar el nuevo Gobierno, sentimos los estertores del saliente, pero ya no nos sorprenden sus deseos de generar caos y ocultar sus nefastas acciones hasta el último día.
Conociendo al presidente, sé que con las renuncias y despidos en estos últimos días y posesionando gente irrelevante para entregar los cargos, algo oscuro está tramando para sorprendernos; así como lo hizo al presentar una demanda sin pruebas ni argumentos jurídicos frente al triunfo legítimo de Abelardo De La Espriella, creando distractores que le ayuden a ocultar lo que pronto estará al descubierto sobre su ineficiencia, corrupción y utilización de recursos públicos en la campaña de su candidato.
Para defenderse, se hizo nombrar, siendo aún presidente en ejercicio, como líder del Pacto Histórico y así seguir utilizando su mejor estrategia mediática de endilgarle la culpa a anteriores gobiernos y a sus propios funcionarios, como si no fuera su jefe y ellos simples ejecutores.
Él sabe que cuenta con adeptos fanáticos que lo seguirán sin reparos.
Su nueva investidura le servirá para generar cortinas de humo, bloqueos y paros con “primeras líneas”, entre otras apuestas desestabilizadoras, para crear angustia social y no dejar gobernar a la nueva administración.
Invito, a partir del 7 de agosto, al nuevo Gobierno, a los medios de comunicación, opinadores y a todos los colombianos a que ignoremos los mensajes del presidente saliente e iniciemos conjuntamente la reconstrucción nacional en todos los sectores que quedaron maltrechos.
Le aplicaremos la campana del silencio e impondremos el Gobierno de la verdad por encima de la ideología donde el conocimiento, meritocracia, transparencia y respeto vuelvan a ser el mantra de la institucionalidad.
No nos quedaremos callados ante la corrupción y desmanes del Gobierno saliente, por lo que le exigiremos a la justicia y entes de control que sean expeditos e implacables al adelantar todos los procesos contra los funcionarios corruptos y sus cómplices.
La nueva narrativa se caracterizará por el diálogo permanente, a través de los canales y funcionarios pertinentes, con respeto, con técnica y, lo más importante, llegando a puntos de encuentro desde la diferencia.
Que la indiferencia activa y vigilante frente al Gobierno saliente sea la conducta a seguir para aplicar el refrán popular que dice: ‘A palabras necias, oídos sordos’.
CAMILO SÁNCHEZ
Presidente de Andesco.

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https://www.portafolio.co/opinion/analisis/a-palabras-necias-499371

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