Aplicar un antídoto

Pese al indignante ejemplo de las devastadas Cuba y Venezuela, el comunismo se ha venido gradualmente apoderando de la región. Manejan los medios y son expertos en redes, luego con su tergiversada narrativa han logrado voltear la verdad convirtiendo lo bueno en malo, y viceversa. Por ejemplo, lo de Uribe, que a punta de mentiras borraron todo lo bueno que ha significado para el país, lo satanizaron, y mucha gente lo detesta sin saber por qué. Y lo de Bolsonaro, que opacaron sus logros y lo tienen ¡válgame Dios! en un voto finish con el mediocre Lula. Así fue con Petro que, pese a todas sus absurdas propuestas, evidentemente dañinas, lo llevaron a captar la mitad del electorado. El caso es que Colombia era el bastión de la sensatez, que junto con Uruguay, Paraguay, Brasil, y Ecuador conformaban el contrapeso al desastre. Pero Colombia cayó, y a su dirigencia parece no importarle que nos hayamos convertido en un país comunista.

Luce por ello utópica la iniciativa del senador conservador Jaime Felipe Lozada quien, seguro contando con Miguel Uribe y María Fernanda Cabal, propone que los partidos de Centro Derecha deberían antes del veinte de julio conformar una coalición que a la manera de bancada actúe como oposición frente a la avalancha destructora que desde el Palacio de Nariño se desatará. Utópica porque la mayoría de los congresistas y los jefes de los partidos aún se mantienen en los vicios de funcionar con base en prebendas gubernamentales. Por ello el petrismo estaba tranquilo. Asesorados por la habilidad y experiencia de Santos en tales lides, no les preocupaba que el Pacto Histórico cuente con sólo veinte senadores y veintisiete representantes, pues sabían bien que sin mayores dificultades el nuevo gobierno lograría la consabida “gobernalidad” repartiendo mermelada y, no importa lo que propongan, que propondrán todo lo que necesitan para llevar a cabo sus destructores planes, lo aprobarán.

Estaba cantado que el otrora glorioso Partido Liberal se entregaría. César Gaviria, cual casquivana bloqueando competencia, corrió a adelantarse, pues con sus senadores y los Verdes, indígenas y farianos, el Pacto Histórico para alcanzar mayorías puede prescindir de la “U” y de Cambio Radical, o sea que se queda con la mayor tajada del pudín a repartirse que, aunque se sumen después, llegarán tarde al reparto. Seguro se sumarán más y, lo que proponga Petro, se aprobará con mayoría aplastante, o sea, la propia aplanadora.

En la “U” no hay aún definición oficial de su presidente Dilian Francisca Toro, de demostrada firmeza y verticalidad. Empero, ¿quién evitará la desbandada en busca del salvavidas? ¿Y Cambio Radical? Si Vargas Lleras hasta el último momento estuvo coqueteando su posición que finalmente no decidió, ¿habrá alguno que se decida a remar en contra de la corriente? ¿Y los demás partidos? Se dice que Rodolfo Hernández busca armar uno con quienes lo inscribieron: “Gobernantes anticorrupción”, pero sin parlamentarios distintos a él y a su vicepresidenta, o sea, no cuentan.

¿Dónde está la reacción del Partido Conservador? Ya le aprobó a Santos todas sus zancadillas contra Colombia y contra su propia doctrina. Si no dio para elegir su candidato en las Coaliciones, ¿dará para sacrificar burocracia y oponerse al nuevo régimen? ¿desecharán su política puestera de sálvese quien pueda? Lozada, por una parte promueve un frente de oposición, pero paralelamente el senador Carlos Trujillo pide cacao y se reúne con Petro. Difícil tarea tiene dentro de su partido el senador Jaime Felipe Lozada. ¿Qué dice Barguil?

Sólo se tiene claro que John Milton Rodríguez de “Colombia Justa Libres es coherente y tajante, y será oposición. Igualmente el Centro Democrático. Aunque se crea lo contrario, ése Partido está vivo. Uribe en política es capaz de cometer cualquier equivocación: Se equivocó con Santos, se equivocó con Zuluaga, se equivocó con Duque, y se volvió a equivocar bloqueando la candidatura de María Fernanda Cabal. Pero pese a tantas equivocaciones mantiene vivo su patriotismo su doctrina y sus principios, y cuenta con aguerridos parlamentarios capaces de dar la pelea. Pero solos no pueden, y de ahí la importancia de la iniciativa del senador Lozada.

Es que lo que se viene es venenoso, y hay que prepararse para aplicar un antídoto. El discurso del candidato ganador es casi copiado de el de Chávez, y los procesos para imponerse en todos los determinantes temas serán también copiados, una calca de los aplicados en Venezuela y los aplicándose en los países neocomunistas. La cosa no será de súbito, entre otras porque la ganadora diferencia en votos es muy pequeña, y porque aún la mermelada no ha sido repartida ni digerida. Y también porque el convincente disfraz no ha calado del todo en el sector gremial. Pero no desmayarán, así que los godos tienen que apoyar para que se aplique el suero antiofídico que, por lo menos, mitigue los venenosos efectos.

Por: Roberto Zabaraín
[email protected] | 25/06/2022

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