Brasil marcha por la libertad con Bolsonaro, contra la «dictadura de la toga»

«El poder emana del pueblo» es el clamor de millones de brasileños que envían un mensaje claro a la Corte Suprema: ellos pusieron a Bolsonaro en el poder y ellos definirán si se quedan o no. Al menos 57 millones de votantes lo eligieron y no permitirán (más) la persecución política.

«Libertad», «Este es el verdadero Brasil, un país que apoya a su presidente», dicen los carteles de los bolsonaristas. (EFE)

Millones de brasileños marcharon este martes en las principales ciudades del país en una de las manifestaciones más multitudinarias de su historia.  El fin que persiguió la ciudadanía al tomar las calles justo en el aniversario de la independencia de esta nación sudamericana es respaldar al presidente Jair Bolsonaro y sus políticas de Gobierno. Asimismo, los manifestantes rechazaron el proceder de la Corte Suprema (el Supremo Tribunal Federal), que se ha caracterizado por perseguir al oficialismo.

«El poder emana del pueblo» es la consigna más destacada entre los manifestantes estuvieron en la avenida Paulista de Sao Paulo, uno de los puntos más álgidos, así como en la playa Copacabana de Río de Janeiro, por nombrar algunos. Envían un mensaje claro: ellos pusieron a Bolsonaro en el poder y ellos definirán si se quedan o no. Al menos 57 millones de brasileños lo eligieron y no permitirán (más) la persecución política.

Como era de esperarse, desde la izquierda política también aprovecharon la fiesta patria para manifestarse en contra del presidente brasileño. Sin embargo, el contraste ha sido evidente, tal como señala el diputado más votado de la historia, Eduardo Bolsonaro. Pide sacar sus propias conclusiones.Mientras la izquierda viste de rojo, funcional al Partido de los Trabajadores y al socialismo internacional, los patriotas vistieron los colores de la bandera para defender a su presidente y a la institucionalidad, por el fin de la llamada «dictadura de la toga» como es conocido el Supremo Tribunal Federal, cuyos dictámenes han sido interpretados como atentados contra la Constitución, por encaminarse a la persecución de las figuras más destacadas en la defensa del Bolsonaro.

Ejemplo de ello ha sido, entre otros, la detención de Roberto Jefferson, un experimentado político brasileño, quien se desempeñaba como presidente del Partido Laborista Brasileño (Partido Trabalhista Brasileiro, PTB), cuando fue detenido por la policía, y encarcelado en Rio de Janeiro. Allí se le acusó de una serie de presuntos delitos, entre ellos: calumnia, difamación, injuria, incitación al crimen, apología del crimen, y asociación para delinquir.

Todos ellos, de interpretación subjetiva, al gusto y por órdenes de los magistrados que integran el Supremo Tribunal Federal (STF), a quienes se les señala de actuar apegados a una ideología de izquierda y se les acusa de recibir asesoría del Foro de Sao Paulo.

Estos hechos no pasan desapercibidos para el jefe de Estado brasileño. Es que por ello que en un discurso durante la celebración del día de la independencia, el 7 de septiembre, Bolsonaro reclamó que «no podemos aceptar más detenciones políticas». Un grito que llegó a sus simpatizantes en la Explanada de Ministerios en la capital, Brasilia.

“No aceptaremos que ninguna autoridad, usando la fuerza del poder, anule nuestra Constitución. Ya no aceptaremos ninguna medida, ninguna acción, que venga de fuera de las cuatro líneas de la Constitución. Tampoco podemos seguir aceptando que una persona específica de la región de los Tres Poderes continúe barbarizando a nuestra población”, continuó el mandatario.

Al menos 7 de los 11 ministros están al servicio del socialismo

Solo un ministro (juez) del Supremo Tribunal Federal fue nombrado por Bolsonaro, los demás son funcionales a la izquierda. De los 11 ministros, tres fueron designados por Lula Da Silva, tres por Dilma Rousseff y el más frontal en su persecución ideológica contra los simpatizantes de Bolsonaro, Alexandre de Moraes, fue designado por Michel Temer, el vicepresidente de Dilma que asumió el mando tras la dimisión de ella por corrupción.

En total, siete de los 11 magistrados fueron puestos en la mayor instancia de justicia por el Partido de los Trabajadores al servicio del Foro de Sao Paulo y el más vehemente por su sucesor.

«Atención mundo, estamos viviendo bajo una dictadura del poder judicial», «el pueblo apoya a su presidente», exclaman. (EFE)

Los magistrados tienen el poder de quitarle la inmunidad parlamentaria (aunque es anticonstitucional) a los diputados oficialistas, detener, arrestar, mantener bajo prisión domiciliaria, exiliar, negar el acceso a Internet (sobre todo a redes sociales) e impedir toda monetización y alcance a cuentas bancarias a quienes pasan a sus listas negras.

Uno de los casos más destacados fue el periodista Oswaldo Eustáquio, amaneció parapléjico en una celda de prisión y fue trasladado al hospital como un criminal esposado a la camilla. Aun no ha recuperado la movilidad de sus piernas y ya perdió una nueva libertad, de expresión. Por orden del Supremo Tribunal Federal le fue negado el acceso a su página de YouTube.

“Mi cuenta acaba de ser suspendida en Brasil por orden del que me dejó en silla de ruedas”, reclamó en Twitter. Posteriormente anunció que su cuenta está ubicada en México y preguntó desde allí al ministro Moraes si también tiene jurisdicción en el país azteca, donde Eustaquio pidió asilo político.

 

PanAm Post se comunicó con Eustáquio, quien no logró salir de México, ante la orden de prisión que pesa en su contra y la amenaza de ser detenido al llegar a Brasil. Sería su cuarta detención en el marco de la persecución ideológica y política ejercida por la llamada «dictadura de la toga».PERSECUCIÓN IDEOLÓGICA Y POLÍTICA,

Desde el exilio, el periodista anuncia feliz que las manifestaciones (que acompaña virtualmente) son muy bonitas y hay muchísima gente. Además, señaló que Bolsonaro se comprometió a encaminar las condiciones para que no sigan en el poder varios ministros del Supremo Tribunal Federal.

Afirma que seguirán luchando por las vías legales hasta alcanzar la libertad y poner fin a «la dictadura de la toga».

Mamela Fiallo Flor es profesora universitaria, traductora, columnista y firme amante de la libertad.

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