
Cepeda judicializa la campaña: última de tres señales de desespero petrista
Cepeda judicializa la campaña: última de tres señales de desespero petrista
11/06/2026 | Por José Gregorio Martínez | PanAm Post
La denuncia penal de Iván Cepeda contra Abelardo de la Espriella llega un día después de que la firma AtlasIntel divulgara su última encuesta en la que su rival lo supera por casi ocho puntos. La motivación de carácter electoral detrás de esta medida es evidente, pero no es la única jugada desesperada de la izquierda de cara a la segunda vuelta

Una demanda penal contra el candidato a la Presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella —que superó por tres puntos al oficialista Iván Cepeda en la primera vuelta y encabeza todas las encuestas— por parte de su rival, cuando faltan once días para el balotaje, no hace más que mostrar desespero en la campaña del petrismo, más aún cuando esta no es la única señal de debilidad, tras el revés en la urnas el 31 de mayo. Y es que mientras De la Espriella mantiene sin cambios la misma estrategia que le dio resultado, Cepeda se ha visto obligado a dar giros inciertos tratando de refrescar su imagen, buscando confrontación y debates —que en la primera vuelta evadió— y tratando de sacar provecho de decisiones judiciales que, en un principio parecían ajenas a su campaña, pero en las últimas horas decidió involucrarse directamente.
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Sin disimulo alguno, Iván Cepeda presentó este jueves una denuncia penal contra Abelardo de la Espriella tanto en la Fiscalía General de la Nación como ante la Corte Penal Internacional (CPI) por supuestos vínculos con una organización paramilitar por hechos que habrían surgido «en la década de los 2000». Se trata de una medida desesperada que, además de evidenciar una deliberada falta de precisión, plantea una pregunta obvia: ¿Por qué una denuncia contra su rival político once días antes de las elecciones? La motivación de carácter electoral es evidente. Además, se presenta un día después de que la firma AtlasIntel divulgara su última encuesta que muestra a Abelardo de la Espriella ganando por casi ocho puntos de ventaja.
Apenas 24 horas atrás había acaparado titulares la decisión de la presidente de la Comisión de Acusaciones del Congreso, la representante a la Cámara Gloria Arizabaleta, de suspender de su cargo al presidente Gustavo Petro hasta el 21 de junio a las 4:00 pm, justo cuando termina la jornada electoral, lo que constituye una maniobra del oficialismo para permitirle al mandatario colombiano involucrarse en la campaña. Hay que tomar en cuenta que Arizabaleta forma parte del Pacto Histórico y que además es exesposa de Roy Barreras, un cercano aliado de Petro.
Símbolos de resistencia
Prohibirle al candidato Abelardo de la Espriella usar la camiseta de la selección de fútbol —más aún en plena Copa del Mundo—, así como exigirle retirar la bandera de Colombia de su campaña y abstenerse de usar su slogan «Firmes por la patria», por parte de una jueza de Bogotá, no hace otra cosa que convertirlo en un candidato perseguido, victimizarlo y transformar cada una de estas restricciones en símbolos de resistencia. De esta manera comenzó la judicialización de la campaña contra una tendencia política, tomando en cuenta que las prohibiciones son claros adefesios jurídicos discriminatorios, ya que no son reglas generales sino órdenes que se imponen solo a uno de los dos candidatos.
Y ni hablar de los cambios que se han podido observar en la estrategia de campaña de Cepeda, que luego de la primera vuelta parece haber comenzado desde cero con una imagen totalmente distinta que se asemeja a la construida el año pasado para impulsar la candidatura del hoy alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, o incluso el evidente intento de imitar el acercamiento del excandidato Sergio Fajardo a los jóvenes a través de las redes sociales y la cultura pop. Giros que no lucen naturales, menos cuando estos recálculos obligaron al petrismo a retirar la propuesta de convocar a una constituyente, que hasta hace poco días era la bandera del presidente Gustavo Petro que Cepeda no descartaba.
Ahora bien, la denuncia contra Abelardo de la Espriella, además de mostrar desespero en la campaña de Iván Cepeda, también pone sobre la mesa una situación que, lejos de acercar a votantes de centro, puede ahuyentarlos, pues Cepeda se ha dado a conocer por su ensañamiento judicial contra el expresidente Álvaro Uribe, quien finalmente fue declarado inocente en segunda instancia. Y se trata de un comportamiento recurrente del senador izquierdista que hoy aspira a la Presidencia. Demandar a todo el que lo cuestiona se ha convertido en un deporte olímpico para Cepeda. Esto despierta el temor de que bajo su eventual gobierno pueda empezarse a hablar de presos políticos en Colombia. ¿Le suma votos a Cepeda este giro en su campaña de pretender mostrarlo más fuerte en tribunales que en las urnas?
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