
Manhattan siempre se convierte en un verdadero desastre durante la semana de las reuniones anuales de la Naciones Unidas.
El tráfico se vuelve infernal, los hoteles se vuelven prohibitivos (US$ 1,500 la noche en el Hilton Garden Inn de Times Square, hágame el bendito favor), y es básicamente imposible conseguir una reserva en un buen restaurante. Pero al mismo tiempo Nueva York se convierte en la capital del mundo, y en el lugar donde se consolidan inversiones relevantes mirando hacia el futuro. Ah, y el clima en esta época del año es perfecto.
Desde que llegué a Nueva York hace 26 años siempre he logrado organizar reuniones con inversionistas y varios líderes de los gobiernos de Latam y de Colombia en específico, durante esta semana clave. Obviamente bajo el DESgobierno Petro no se pudo avanzar en ninguna reunión con el capital internacional, porque (1) al gobierno de Petro jamás le interesó reunirse con inversionistas, y (2) para serle sincero, apreciado lector, era muy bravo el nivel de vergüenza que uno como colombiano sentía de ver las intervenciones en el extranjero de esa comparsa de mediocres que nos gobernó por cuatro años. No exagero al afirmar que Colombia salió totalmente del radar de los inversionistas durante los cuatro años que nos “gobernó” Petro.
Este año la cuestión fue totalmente diferente. No tengo el dato exacto, pero estimo que el gobierno del presidente De la Espriella, el cual fue muy bien representado por el vicepresidente Restrepo, tuvo por lo menos siete reuniones con inversionistas globales, incluida la que organicé, unos que hoy están nuevamente MUY interesados en oír sobre el potencial que ofrece nuestro país. Y me consta que el “feedback” de todas esas reuniones fue muy positivo, entre otras razones por la sencillísima razón de que el vicepresidente José Manuel Restrepo habla inglés perfectamente, y al haber sido ministro de Hacienda del expresidente Duque, conoce perfectamente el lenguaje que maneja el capital internacional. Y ni les cuento los comentarios tan positivos que recibí de inversionistas varios sobre el viceministro técnico de hacienda Betancur. Mejor, imposible.
Si fuera a resumir las conclusiones del mercado internacional para con el futuro económico y financiero de Colombia en una frase, sería la siguiente: “alto optimismo con incertidumbres atadas a la gobernabilidad y la estabilidad de los mercados globales”. El gobierno del presidente De la Espriella fue a Nueva York a dejar el mensaje que entiende muy bien que recibió de Petro una casa totalmente desorganizada, y que la única opción viable para avanzar en el proceso de erradicar la pobreza es avanzar en un ajuste fiscal y macroeconómico que goce de plena credibilidad del mercado. También dejó un mensaje de mucha confianza sobre el futuro de las reglas de juego para la inversión, y las grandes oportunidades que ofrece nuestro país en tecnología, minería, petróleo, infraestructura, y como aliado estratégico de EE. UU. para avanzar en la recuperación de la economía de Venezuela.
El mercado internacional es, por definición, un ente pragmático. Y el mercado entiende que las oportunidades para generar retornos muy altos en las inversiones en Colombia son altas, pero únicamente si las cosas evolucionan bien. Obviamente, como siempre ha sido en el pasado, los riesgos son altos y las incertidumbres siempre seguirán presentes. En esta ocasión yo diría que las incertidumbres están atadas a dos cuestiones muy específicas: (1) el futuro de las tasas de interés a nivel global, y (2) los riesgos políticos atados a lograr avanzar en un ajuste fiscal del 2% del PIB de Colombia en el 2027. Por el lado de las tasas de interés internacionales los colombianos no tenemos nada diferente para hacer que rogarle a mi Dios que se acabe YA el conflicto en el Medio Oriente y se normalice el comercio del diésel a nivel global, y por el lado interno, hoy en día no existe espacio para no avanzar en un ajuste fiscal creíble, y significativo, uno que permita recuperar el acceso a los mercados financieros voluntarios a costos razonables. Y ese objetivo de política solamente se logrará si el Congreso de la Republica demuestra estar al nivel de los tiempos actuales y acompaña al gobierno en la difícil tarea de ajuste que se nos viene.
https://www.larepublica.co/analisis/alberto-j-bernal-leon-500059/colombia-en-nueva-york-4491387