COLOMBIA: ¡Han caído tres falacias!

Primera falacia: La religión en la política se presta para irrespetar al estado laico

La irrupción en el espacio político del chamanismo bantú afrobrasileño, promovido en Colombia por el Foro de Sao Paulo con sus diversos rituales esotéricos y la práctica de la “macumba” (culto africano umbanda espiritista) en los parques y las avenidas de nuestras ciudades y pueblos para hacer alabanza al tótem de la Pachamama, y con ello constreñir u orientar en determinado sentido la voluntad de voto de la población, ha sido ineficaz en la conciencia del pueblo colombiano.

Y no se puede decir que sea por influencia del clero católico, que como todos saben por el comunicado oficial de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invitó a votar libremente en las urnas, no al fiel cristiano sino al ciudadano fiel, dejando por tanto en la libertad de conciencia el que fuera lícito votar por los que promueven la religión yoruba, el chamanismo bantú afrobrasileño, el espiritismo y la adoración de los tótem, tendencias que viene liderando la aspirante a la vicepresidencia por el Pacto histórico. De igual forma, por la intervención en política de la teología de la liberación, religión oficial del candidato presidencial por el mismo partido, que se ha desmarcado suficientemente del depósito de la fe hasta llegar a configurar un nuevo cisma. Es muy claro que la CEC ha respetado la libertad de conciencia de los colombianos.

Segunda falacia: La opción por la muerte asistida es un derecho a la dignidad de la vida

Las leyes que protegen y autorizan el aborto y la eutanasia legítima cayeron por tierra. Ya practicadas en las instituciones de salud con todas las garantías científicas y técnicas, que de manera independiente a la objeción de conciencia, ostentan el fin de proteger el derecho a la dignidad de la vida de la mujer y del anciano, y los derechos que ellos tienen sobre su cuerpo. La Sentencia de la Corte Constitucional del pasado jueves 19 de mayo del presente año extiende aún más la jurisprudencia y “autoriza al chamanismo ancestral de la partería para ejercer la medicina legal, por ser poseedor del saber ancestral y del patrimonio cultural de los derechos reproductivos…”. Por consiguiente, obliga al Ministerio de Salud y Protección Social (MPS) a concederles licencia para que puedan ofrecer sus servicios en las casas, entre ellos el aborto y la eutanasia legal, de forma libre y espontánea.  

La gran diferencia entre el médico y el chamán es que el primero utiliza sus conocimientos para proteger la vida y pertenece a una comunidad científica vinculada a una institución de salud organizada, que su vez también es comunidad. El chamanismo, por su lado, no constituye comunidad orientada a la salud, porque es contubernio que utiliza su saber para envenenar y matar, proteger o maldecir, hacer prosperar o arruinar, según sea el fin específico pedido. El sofisma igualitario que pone al médico y al chamán en un mismo nivel también se ha desbaratado con el fracaso de Francia Márquez en la primera vuelta de las elecciones en Colombia.

Tercera falacia: Los propietarios de Colombia amasan fortuna volviendo harina a su propio pueblo

Colombia marca un récord al contar con los mejores patrones del mundo en entidades como el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), al haber ganado en varias oportunidades premios mundiales por su alto desempeño en administración laboral. El pueblo votó en las últimas elecciones por una candidata a vicepresidente, una sencilla profesora e investigadora, hija de una modista afrodescendiente oriunda del puerto de Buenaventura, católica confesa que no esconde su fe. Pero también votó por un ingeniero civil, un industrial de la construcción, que tal vez no tenga muchos títulos de la Universidad Católica de Lovaina, ni prestigiosos amigos europeos como Slavoj Zizek o Noam Chomsky, que quizás no sea conocido de premios Nobel como Myron Scholes, el destacado ideólogo, ni del sociólogo comunista italiano Antonio Negri heredero de Gramsci, o del economista Thomas Piketty, ni sea la esperanza del Premio Nobel de Paz Juan Manuel Santos para llevar a Colombia a la liberación cultural que conduce al pensamiento infinito que discretamente desean importantes sectores de la academia o amplios sectores del clero, adictos a la sinicisación de la fe (fusión del cristianismo con el sintoísmo comunista chino); no hace parte del chorreo de babas de la excéntrica élite cultural esnob nacional, tan amante de la vida del club social y la fascinación por raras afectaciones, consideradas socialmente muy distinguidas.

Por el contrario, se trata del triunfo de un empresario rústico, como son la mayoría de los capitanes de la industria, del comercio y del agro colombiano, pero con muchísima experiencia en la creación de empleo, que es lo que reclama con urgencia un país como el nuestro, que tiene de momento una alta tasa de desempleo de dos dígitos (12,1 %) y requiere puestos de trabajo para sus propios ciudadanos; esto sin contar con que por caridad cristiana el país debe continuar absorbiendo la migración venezolana causada por la tragedia del comunismo, mientras los que causaron el mal a esa pobre nación siguen dándose vida de opulencia al gozar de los jugosos beneficios de la corrupción y el narcotráfico sin que efectivamente sea perseguidos por la justicia.

Los países vecinos le alivian las obligaciones económicas al dictador venezolano con su pueblo, todo esto gracias a la negligencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la parsimonia de la Corte Penal Internacional (CPI), entidad a la que le tiene sin cuidado ver agonizar de hambre a una nación entera, y no le conmueve que se arruine su infraestructura o se destruya la empresa privada, por darle más bien prioridad a la burocracia propia del juego político, y al lobby diplomático internacional. Al tiempo, que sin ninguna burocracia de por medio que limite el accionar terrorista psicosocial latinoamericano, el Foro de Sao Paulo se va fortaleciendo para lograr conquistar a Colombia y a Brasil.

Por: Álvaro Gallón Rodríguez – Presidente de la Fundación social Galeona de Cádiz

Tradición Viva, España, 07/06/2022

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