Sindicatos, estudiantes y colectivos sociales contrarios se manifestaron el miércoles por las calles de Bogotá y de otras ciudades colombianas en una jornada de paro nacional. Los medios progresistas hablan de “deriva totalitaria”. ¿Comprenden?

Abelardo de la Espriella tomó posesión como presidente de Colombia el pasado 7 de agosto.
Pero la ultraizquierda ya ha empezado a movilizarse contra él y sus polítcas. Sindicatos, estudiantes y colectivos sociales se manifestaron ayer miércoles por las calles de Bogotá y de otras ciudades colombianas en una jornada de paro nacional. Los convocantes protestan contra las políticas del Ejecutivo, que consideran regresivas en materia social y laboral, tras la aprobación, en septiembre, de unos presupuestos ajustados para 2027, en los que prima el pago de la deuda pública del país.
La principal movilización se desarrolló en Bogotá, pero las protestas también se extendieron a Cali, Medellín, Barranquilla, Manizales, Bucaramanga y Cúcuta, entre otras ciudades.
Las reivindicaciones de los participantes abarcan desde la defensa de los derechos laborales hasta el rechazo a los recortes y a lo que describen como una deriva autoritaria del Ejecutivo. También se han movilizado algunos estudiantes, que han salido a la calle en defensa de «la educación pública», a pesar de que Educación es una de las partidas que no ha sufrido recortes en los citados presupuestos.
En cualquier caso, la convocatoria se ha producido poco después de la aprobación de un decreto presidencial que, a juicio de la oposición, sirve para reprimir las protestas. En realidad, lo que limita es el uso de la violencia. “Jamás vamos a permitir que los violentos se tomen las calles, que cierren vías, que atropellen los derechos de millones de colombianos que sí quieren trabajar y sacar el país adelante”, justificó De la Espriella.
Durante las marchas, los participantes han exhibido pancartas con reivindicaciones laborales, banderas de Colombia y Palestina, así como enseñas de distintas organizaciones sindicales.
Colombia. La ultraizquierda se moviliza contra Abelardo de la Espriella