El país debe recobrar el incremento del Producto Interno Bruto para desarrollar empleo, frenar el gasto público, reducir el déficit fiscal e incentivar la llegada de inversión a todos los sectores
El panorama para la economía nacional no es fácil, sobre todo por la situación que debe enfrentar con un bajo crecimiento, el hueco en las finanzas, la falta de inversión y el diseño de presupuestos reales soportados en el recaudo real y no en altas pretensiones que no se cumplen.
Para ello, varios expertos consultados por EL NUEVO SIGLO señalan que la tarea para la reactivación debe contar con todos los sectores de la actividad, que estén enfocados en mejorar el Producto Interno Bruto, en lograr que el PIB per cápita le permita a los colombianos elevar su desarrollo con mejores oportunidades.
Con un país que luce un crecimiento cercano al 2,5 %, se debe volver a las cifras de 6,7 % en el 2007 o de 4,5 % en 2014 o de niveles de prepandemia de 10,6 % en el 2021 o por lo menos de 7,3 % en el 2022.
Los ajustes
Para la presidenta de AmCham, María Claudia Lacouture, en su análisis sobre lo que puede ser la economía con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de la República, “la agenda económica plantea un crecimiento sostenido superior al 7 % anual y un ajuste estructural de alrededor de $70 billones mediante fusión de agencias, racionalización de subsidios y modernización del recaudo”.
Indica que “la viabilidad de la agenda sectorial estará condicionada por la capacidad del ajuste fiscal para reducir las tasas de los TES —actualmente cercanas al 13 % anual en la curva larga— y recuperar la calificación de riesgo. La reducción de la carga tributaria y la desregulación son señales relevantes para atraer inversión, pero su impacto sobre el recaudo deberá gestionarse para no ampliar el déficit en el corto plazo”.
Infraestructura
Por otra parte, agrega que “en infraestructura, la deuda estatal con contratistas —cercana a $7 billones— bloquea iniciativas privadas por más de $34 billones; el Plan de Caminos Comunitarios ejecutó apenas el 10 % de su presupuesto, dejando el 81 % de las vías terciarias en estado regular o deficiente”.
Con respecto a la conectividad, subraya que “la penetración de internet fijo en zonas rurales dispersas permanece en el 10 %, frente al 65,6 % del promedio nacional, y la subasta 5G trasciende el período sin ejecutarse. En el sector agropecuario, el 89 % de los productores nunca ha accedido a crédito y menos del 6 % del área con aptitud agrícola cuenta con riego tecnificado. La expansión de la frontera agrícola en 1,5 millones de hectáreas constituye una de las principales apuestas del gobierno entrante, aunque su impacto dependerá de la reducción de las brechas de conectividad vial y acceso al agua”.
La presidenta de AmCham considera que “los desafíos descritos configuran una agenda de alta complejidad y fuerte interdependencia sectorial. En este contexto, los primeros meses de gobierno concentrarán una ventana de decisiones con potencial impacto regulatorio en materia fiscal, energética, de seguridad y salud, cuyos efectos dependerán de la rapidez con que se adopten ajustes normativos y administrativos. Posteriormente, el alcance de las principales iniciativas estará condicionado por la interacción entre el Gobierno, el Congreso, las Altas Cortes y los actores territoriales, lo que hará determinante la construcción de consensos”.
La inversión
Por otra parte, el experto académico y analista en el manejo de las finanzas de la Universidad del Rosario, Henry Amorocho, sostiene a EL NUEVO SIGLO, que “el crecimiento económico en el periodo 2026-2030, según se dijo en las propuestas de quien salió presidente electo, se iba a fundamentar básicamente en buscar mecanismos que favorecieran la inversión privada en el sentido de encontrar, por la vía de mejorar la seguridad privada, la seguridad tributaria, y el ajuste a las finanzas públicas”.
Declara el académico que “se habla mucho de mejorar la agroindustria, de mejorar la industria manufacturera, la industria de servicios, incluso de favorecer toda esta parte de plataformas tecnológicas y otras, pero hay algo supremamente importante que llama la atención y es un proyecto específico ligado a aprovechar la extensión de tierra de la altillanura y favorecer la agricultura. Este es un punto importante y, desde luego, en lo que corresponde a mi manera de pensar en economía, es muy convergente con lo que pienso, porque veo el crecimiento diversificado con sectores estratégicos importantes que yo llamaría, primero, en la naturaleza como brújula de desarrollo, segundo, con la modalidad de buscar la seguridad en los frentes tributarios, en los frentes de seguridad nacional y en los frentes de finanzas públicas”.
Respecto a la cuestión de inversión, el experto manifiesta que, “para los próximos 4 años, se debe dar a los agentes económicos seguridad física, tributaria y fiscal. Ello contribuirá a que lleguen muchos más capitales a Colombia y también el nuevo gobierno está pensando en generar créditos con entidades multilaterales y cooperación internacional con entidades para motivar la inversión pública”.
Agrega que “hay buenas perspectivas para la inversión pública, que no va a depender tanto del problema deficitario que actualmente afronta el país, sino que se está buscando una salida en el mercado internacional para la inversión pública y desde luego posiblemente se pensará en una reforma tributaria estructural que quizás aumente bases gravables y con ello pueda aumentar el recaudo ordinario, no sobre la base de los que están, sino sobre la base de aquellos a los cuales no se está gravando”.
Amorocho destaca que “el país no resiste más impuesto en las bases en que se encuentran. Toca gravar aquellos que no pagan. Pagamos solo 3 millones, creo que podrían pagar los 10 millones que verdaderamente deben pagar y hoy no pagan”.
¿Qué hacer con el Presupuesto General?
El analista Henry Amorocho habló a este Diario sobre el PGN, radicado el 21 de julio un presupuesto por $575,6 billones contra $545,4 billones de rentas legales vigentes, que “el Gobierno lo presentó aparentemente equilibrado con un denominativo que no corresponde a la órbita de la legislación presupuestal sino contable, que son ingresos contingentes. Los ingresos contingentes quieren decir en contabilidad que son ingresos que entran a una cuenta de patrimonio y que en la medida que se den se confirman o si no también quedarían por fuera”.
Declaró que “el presupuesto se radicó desfinanciado y la salida tiene que ser por dos órbitas: o por la órbita de los ingresos o por la órbita de los gastos. En el caso de la órbita de los ingresos, lo que ha declarado el presidente y el vicepresidente próximos a posesionarse, es básicamente consecuente con el hecho de que piensan retirar la reforma tributaria que presentó el actual gobierno el 21 de julio por no corresponder a lo que ellos piensan en materia de programa de gobierno y plan de desarrollo”.
Añadió el experto: “Eso me hace pensar que el ajuste lo están pensando por la vía del gasto para de esta manera equilibrar con respecto a las rentas que existen el presupuesto del año 2027. Es decir, se nivelaría por la perspectiva del gasto, pero hay una noticia que a mí me genera tranquilidad: es que en el mensaje que presenta el gobierno en el momento en que radica el presupuesto deja absolutamente claro que los gastos inflexibles, que corresponden a todos los que están fundamentados en la Constitución y la ley, quedan cubiertos con los $545,4 billones, entonces nos tocará a todos esperar la discusión que en el debate y trámite se dé a este proyecto de ley en el Congreso en los próximos días y hasta el 15 de agosto que debe quedar definida la meta de gastos”.
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