Diez razones para votar por Rodolfo Hernández para la Presidencia de Colombia 

Diez razones para votar por Rodolfo Hernández para la Presidencia de Colombia 

Primera.- No es una elección para cambiar un presidente por otro . Se trata de decidir sobre el futuro de Colombia. Hernández aspira a gobernar por 4 años, mientras que la izquierda representada por Petro va por la toma del poder a perpetuidad como lo han logrado en Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia.

Segunda.-  La llegada de Petro al poder significa la conversión de Colombia en otro esclavo del Socialismo del Siglo XXI, es decir del comunismo materialista y violento. Desaparecerán las libertades y se desconocerán los derechos de la persona humana en aras de la “revolución”. Ya anunció el candidato de la extrema izquierda que el mismo día de su posesión presentará su propuesta de convocar una Asamblea Constituyente  para cambiar el sistema político y económico de la Nación. Por su parte, el candidato independiente propone profundos cambios en nuestras costumbres políticas para combatir la corrupción, la pobreza y el subdesarrollo, pero sin afectar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Tercera.- La corrupción ha llegado a extremos que no se pueden aguantar. De allí que la propuesta de Hernández de acabar con esa vena rota que afecta al presupuesto del Estado haya calado profundamente en la población. Tiene la determinación para hacerlo y la experiencia como alcalde de Bucaramanga, donde logró sanear las finanzas municipales mediante el desalojo de los corruptos. No puede predicarse lo mismo del aspirante Petro, quien protagonizó varios escándalos financieros durante su gestión como Alcalde de Bogotá (tema de las basuras, compra de vehículos-chatarra, etc.), ni de sus aliados en la campaña (Barreras, Benedetti, Francia Márquez, Piedad Córdoba, etc.),  ampliamente cuestionados por sus oscuros manejos de la cosa pública.

Cuarta.- Los irracionales planteamientos económicos del exguerrillero Petro conducirían a la más grande recesión de nuestro país, como ocurrió en Venezuela con Chávez y Maduro o en Brasil con Lula y Roussef. La suspensión de la industria extractiva de hidrocarburos y carbón, automáticamente priva al país del ingreso por concepto del 50% de sus exportaciones y obliga a arbitrar recursos – mediante aumento de la deuda o nuevas reformas tributarias – para importar los combustibles necesarios para mantener en funcionamiento el transporte, la industria y hasta el consumo de energía en muchos hogares. Se perdería el ingreso por regalías que reciben numerosos municipios y miles de empleos que esta industria genera.

Alimenta Petro el odio de clases con su política de persecución a la propiedad privada, a los empresarios del campo y a la libertad de empresa en general. Con esta premisa el comunismo ha causado la ruina de todos los países donde ha llegado al poder, con excepción de China, que resolvió regresar al sistema capitalista en lo económico. Solo hambre, miseria y atraso nos traería el triunfo de la izquierda que encarna el camarada Petro.

Otra perspectiva ofrece el aspirante Hernández, quien como empresario exitoso ha generado miles de empleos y ha demostrado idoneidad en la administración de los recursos para obtener positivos resultados. Quinientas obras que dejó como alcalde dan fe de ello.

Quinta.- “Díme con quién andas y te diré quién eres” es un sabio aforismo aplicable a la hora de adoptar decisiones. ¿Quiénes están con Petro? Los narco-terroristas de las Farc y del ELN, que son los más crueles criminales de nuestra historia; la vieja clase política responsable de la corrupción, con el santismo a la cabeza; los corruptos detenidos en La Picota; los vándalos de la “Primera Línea” responsables de la toma violenta a las ciudades el año pasado; los sindicatos comunistas como Fecode; los agitadores de todos los pelambres; los jovencitos adoctrinados y fanatizados; los indígenas esclavizados  por la guerrilla y sus aliados ; y los del “marxismo cultural” que critican las instituciones sin renunciar a los privilegios que éstas les proporcionan.

Y, a nivel internacional, lo acompañan el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, Maduro, Lula da Silva, Podemos de España, la presidenta de Honduras, el dictador de Nicaragua, Amlo en México y el resto de alfiles de la internacional comunista.

Prefiero, sinceramente, votar por un hombre sencillo, con coraje para destapar las ollas podridas y que no recibe órdenes de nadie, como Hernández. Cuenta con valiosos elementos en su equipo como su candidata a la Vicepresidencia, Marelen Castillo, una brillante profesional, con varios títulos universitarios y una vida consagrada a la academia.

Sexta.- Este país necesita una eficiente política para sacar de la pobreza al 42% de la población  y eso se puede obtener mediante una sana política de reducción del gasto público, eliminación de la corrupción, creación de estímulos a la generación de empleo y correcto manejo de los recursos fiscales, como lo ofrece Hernandez.

Por su parte el comunismo, ahora disfrazado de “Pacto Histórico” se autodenomina defensor de las clases populares, pero, al mismo tiempo, propone robarse el ahorro de los trabajadores en los fondos de pensiones. La persecución a las empresas sólo trae como consecuencia la pérdida de empleos y la miseria para el pueblo. La emisión de papel moneda, con la que pretenden cubrir el déficit fiscal, sólo acarrea inflación, como sucede en Venezuela, país donde Chávez se asesoró de Petro  para su diabólicos planes. Y con la inflación, se perderá el poder adquisitivo de la moneda  y el pueblo pagará las consecuencias.

Séptima.- No podremos impulsar el crecimiento económico y mucho menos el turismo, mientras no tengamos un país en paz. Es necesario combatir con mano dura el crimen, la droga, la insurrección, el vandalismo y eso sólo se logra mediante unas leyes severas, una fuerza pública eficiente y motivada, unos jueces imparciales y un mejoramiento del nivel de vida de la población más vulnerable.

Al revés de lo que propone Hernández en esta materia, se propone el social-comunismo reemplazar la policía con las milicias urbanas, seguir impulsando la expansión de los cultivos ilícitos, legalizar el consumo de estupefacientes, mantener una rama judicial corrupta repartiendo impunidad y modificar la misión de las fuerzas armadas.

Por supuesto, no podemos apoyar con nuestro voto la barbarie sino el orden dentro del sistema democrático.

Octava.- Es de sentido común que para elegir a quien vaya  a desempeñar cualquier cargo, se escoja al más capacitado, al que ofrezca mejores garantías de honestidad e idoneidad . Debemos admitir que no hay punto de comparación entre un ingeniero de profesión, empresario de éxito, alejado toda su vida de la corrupción de la política y un guerrillero de profesión, que sin haber sido amnistiado está dedicado a la política, viviendo del Estado desde hace 30 años, que predica “el cambio” en nuestras costumbres políticas y que miente más de lo que habla. Por ello no tengo la menor duda de decantarme por Rodolfo, aunque no sea un dechado de perfección.

Novena.- Confieso que uno de los puntos que más me mueven a votar por Hernández es el de la austeridad en el gasto. Estamos hastiados los colombianos de ver cómo se malgasta el producto de nuestros impuestos : Mucha burocracia, vehículos oficiales, viajes de turismo, gastos suntuosos, privilegios para congresistas y magistrados, una maraña de burocracia y entidades creadas al amparo del acuerdo de La Habana, unos costos monumentales de organismos como la Procuraduría, la Fiscalía, la Registraduría, la JEP, las altas cortes, la Defensoría del Pueblo , multitud de embajadas que se pueden fusionar, partidas en el presupuesto que en nada contribuyen al desarrollo ni al bienestar de los colombianos, etc.

Creo que, además de las ideas del ingeniero de donar su sueldo a los más vulnerables, o de realizar una posesión austera o congelar el parque automotor, hay en este rubro mucho dinero para ahorrar y destinar a mejorar el nivel de vida de los más pobres.

Petro, por su parte, ahogado en los compromisos con sus patrocinadores y fiel a la política de estatización de los regímenes comunistas, estará impedido para trabajar en un plan de austeridad estatal.

Décima.- Finalmente, considero que Colombia no puede apartarse de los principios  y valores de la civilización cristiana que han regido la cultura occidental durante 2.000 años. Debemos salir a la defensa de la familia, como núcleo fundamental de la sociedad, de la dignidad de la persona humana, del derecho a la propiedad, del libre mercado, del derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos, y del acervo cultural de tradiciones que hacen parte de nuestra nacionalidad. Eso no se consigue apoyando un candidato que propugna por la implantación de un régimen comunista, contrario a los principios que profesamos la mayoría de los colombianos. Por todo lo anterior mi voto será por Rodolfo Hernández.

Luis Alfonso García Carmona, Presidente de Alianza Reconstrucción Colombia

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