Editorial – Con el retiro de Alianza Reconstrucción Colombia de la campaña electoral, la gran perdedora es Colombia

Desde hace muchos años hemos tenido el privilegio de conocer al doctor Luis Alfonso García Carmona, un distinguido jurista, exgobernador de Antioquia, exfuncionario público de altas posiciones, brillante escritor y sobre todo ejemplar ciudadano que tanto en su vida pública como privada se ha ganado el respeto y el aprecio de la sociedad antioqueña, a la cual ha servido con dedicación y acierto.

Como distinguido miembro del Foro Atenas —coordinador en Antioquia de los integrantes de ese tanque de pensamiento—, nos permitimos sugerir su nombre como promotor y líder de un movimiento cívico-político que le devolviera la seriedad y la credibilidad a la política, que le mostrara a los ciudadanos que no es necesario ni conveniente mentir en las campañas, sino hablar con la verdad, sin hacer promesas que no era posible cumplir por falta de recursos o por cualquier impedimento de los que suelen darse en el ejercicio del gobierno; que la mejor política para obtener buenos resultados en el difícil arte de gobernar, era la de la más completa transparencia en el manejo de los bienes del estado y que, conocidas como son las principales aspiraciones del pueblo colombiano, se prometiera a los electores que si las propuestas de dicho movimiento resultaran aceptadas, se haría un gobierno en el que se trabajaría con absoluta dedicación en asegurar rectitud, seguridad, justicia, empleo y educación apropiada, construyendo sobre lo construido y asegurando que el primer deber de los gobernantes era interpretar las necesidades de los gobernados y mediante la racional utilización de los recursos disponibles, tratar de solucionarlas de la mejor manera posible.

El doctor García, estaba tan identificado con esos ideales, que precisamente había escrito un libro titulado “Reconstrucción Nacional”, el cual había sido prologado por un gran colombiano que ya había dado claras muestras de ser un ejemplar gobernante —el expresidente Álvaro Uribe Vélez— en el cual hacía un claro diagnóstico de los problemas de Colombia y un catálogo de sus soluciones, partiendo de la base de que era necesario realizar varios cambios fundamentales urgentes, reconstruyendo varios de los escombros del edificio del Estado, a partir de los cuales se posibilitaba realizar el sueño de un buen gobierno. Adoptó, entonces, como lema, una variación del mismo de Rafael Núñez cuando inició el gran proceso que tan exitosamente culminó con la expedición de la magnífica Constitución Nacional de 1886: Reconstrucción o catástrofe.

El Grupo de Pensamiento y Acción Foro Atenas y La Linterna Azul, organizaron entonces dos importantes foros, en el año 2020 y en el 2021 y con varios de los precandidatos presidenciales de los partidos de centro-derecha y derecha, incluyeron al doctor García quien se destacó por la claridad y racionalidad de sus análisis y propuestas, de suerte que quedó establecido que era acertado y estimulante que comenzara temprano su campaña electoral.

Previamente el doctor García ya se había reunido con varios dirigentes antioqueños, no con millonarios que ya posiblemente tenían compromisos, pero si con líderes populares, militares de reserva activa, acciones comunales y otras instituciones y se había lanzado el grupo significativo de ciudadanos Alianza Reconstrucción Colombia, que contaba con inscripción ante la Registraduría, páginas web, sede, comités de diversas actividades y en general una adecuada organización toda ella servida por voluntarios, especialmente por jóvenes y por militares en retiro, que bajo las órdenes de un Comité Central, un Director —militar de alta graduación en retiro— y diferentes coordinadores, tenían muy claro lo que se esperaba de ellos y ya habían comenzado a actuar como factores multiplicadores de un prometedor futuro.

A pesar de que el dinero no abundaba, se tenía esperanza de que un poco más adelantada la campaña se podrían conseguir recursos, para lo cual se preparó lo conveniente, pero para lo que si no estaban preparados los directivos de la Alianza era para tratar con el Estado, que como es de amplio conocimiento no está diseñado para hacer, sino para no dejar hacer. Y tan cierto resultó esto que, al no contar con el aval de un partido, se exigían cuantiosas pólizas para poder recoger las firmas e inscribir a los candidatos (los había también para Senado y Cámara), de tal manera que la democracia en Colombia no es algo abierto para los ciudadanos sino para quienes puedan gastar gruesas sumas de dinero, porque sin ellas no se pueden conseguir las pólizas y, por consiguiente, toda la labor se paraliza.

Lo que se sigue es fácil de adivinar: los dirigentes se cansaron, los voluntarios se inquietaron y su entusiasmo decayó y el doctor García, un caballero patriota y respetable, se dio cuenta de que a pesar de su disposición para prestar un servicio a su país no podía solucionar tantos problemas, por lo cual agradeció a todos y le puso fin al proyecto.

Expresamos en el título de este editorial que el mayor perdedor de la terminación de todo este trabajo, no fueron ni los señores militares en retiro, ni los universitarios, ni los líderes sociales, ni el doctor García, ni los colegas que se habían vinculado al proyecto. Lo fueron todos en conjunto sí, pero no solos, sino con el resto de colombianos que estaban destinados a recibir los beneficios del cambio, porque la campaña electoral sigue y se calienta cada día más, ya que en esta ocasión existe una seria posibilidad de que la izquierda populista se adueñe del poder y entonces, esta pobre Colombia comience su viacrucis, tan horroroso que solo pensar en él, hace perder el ánimo al más entusiasta y a quien lo dude le recomendamos que se fije en Venezuela, o en Cuba, o en Nicaragua, o talvez en Argentina.

En todo caso, quede establecido que hubo un grupo de personas buenas, honestas, amantes de su país, que quisieron dar la pelea en beneficio de sus compatriotas, pero que no fue posible por culpa del mismo Estado y de una estructura gubernamental que está diseñada para que solo puedan gobernar los que tienen dinero y quieren más, o los “progres” como les dicen en España a los comunistas, cuyo amor a su país es tan grande que lo quieren todo para ellos y para nadie más…

la Linterna Azul, Editorial, 26/10/2021

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