El gobierno Petro dejó al país con una deuda superior a $1.000 billones: ¿cómo golpeará el bolsillo de los colombianos?

 

EL TIEMPO conoció el corte de cuentas de los compromisos financieros, el cual revela números peores que los de la pandemia.

 

El gobierno Petro dejó al país con una deuda superior a $1.000 billones
Gustavo Petro, expresidente. Foto: Archivo particular

Ni siquiera durante la pandemia por covid-19, cuando la economía estuvo prácticamente paralizada, el país enfrentó una crisis por endeudamiento como la que se encuentra ahora mismo. Es más, como lo dice el profesor de economía de la Universidad de los Andes, David Pérez-Reyna, desde la Guerra de los Mil Días (1899-1902) el país no había enfrentado una situación parecida a la actual. Ambas frases, con todo y la preocupación que generan, no son nada aventuradas. Al contrario, son el resultado de la documentación y análisis de la Contraloría General de la República, la cual, al responder a una petición de EL TIEMPO, reveló el comportamiento de la deuda pública nacional a corte de agosto de 2026. Los números están en rojo, pero Colombia tiene margen de alivio.

Según cifras de la entidad, la deuda bruta del Gobierno Nacional llegó a $ 1.068 billones de pesos a corte de agosto pasado. De ese total, $ 818,81 billones corresponden a deuda interna (76,6 %) y $ 249,52 billones a deuda externa (23,4 %), distribuidos en moneda nacional y extranjera dependiendo de cada compromiso particular. Con respecto a finales de 2025, la deuda interna creció $ 78 billones y la externa decreció en $ 69 billones. Tanto la Contraloría como la academia precisan que la deuda externa bajó por la caída del dólar, dado que redujo el valor en pesos de las obligaciones internacionales, pero no el monto adeudado. Por cada 100 pesos que baje el dólar, en promedio, la deuda se acorta 7 billones.

Los números cobran especial importancia al aterrizarlos a la realidad del colombiano de a pie. Cuando el Estado gasta más de lo que recauda, necesita endeudarse y pagar más intereses, lo que encarecería los créditos de vivienda y consumo, manteniendo la presión sobre los precios del mercado y frenando la contratación de trabajadores. Está pronosticado que, de aquí a los próximos años, a las familias les alcanzará para comprar menos con el mismo salario, pagar más por un préstamo y enfrentar mayores dificultades para conseguir empleo. El nivel de endeudamiento es tal que, mientras en la pandemia el gasto público llevó al déficit fiscal al 7,8 %, en 2027 podría alcanzar el 9,4 %, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf).

Ahora bien, al analizar en detalle las cifras, este diario encontró que la deuda interna está compuesta principalmente por TES clase B, títulos de deuda pública que el Gobierno Nacional emite para obtener recursos de inversionistas. Los TES B de largo plazo, que tienen plazos por más de un año y que van incluso hasta 2062, suman $ 748,01 billones, que equivalen al 70 % de la deuda general del Gobierno Nacional y al 91,4 % de la deuda interna. Los de corto plazo, que se negocian por un año o menos, suman $ 52,63 billones y quedan otros pasivos internos por $1 8,17 billones. La deuda externa, por su parte, se reparte en tres grandes grupos: los bonos suman $ 126,96 billones, el 11,9 % de la deuda total. La banca multilateral suma $ 99,46 billones (9,3 %) y otras obligaciones externas suman $23,09 billones (2,2 %).

Para el profesor Pérez-Reyna, “que haya más deuda del Gobierno tiene un efecto directo sobre las tasas de interés: para que más personas quieran prestarle al Estado, la tasa de interés de esa deuda es mayor. Esto tiene efectos negativos sobre la inversión, pues hay menos recursos disponibles para invertir y los que hay van también a demandar un mayor retorno”. Esto implica que, durante los últimos años, el país ha reducido la utilización del endeudamiento para proyectos de inversión, como carreteras, hospitales, universidades, y de a poco viene concentrando este mecanismo de financiación para el funcionamiento mínimo del Estado. Tal es el ahogamiento que el gobierno de Petro le dejó al nuevo presidente Abelardo De La Espriella un cupo de endeudamiento anual lleno hasta el 97 %, cuando restaba la mitad de 2026.

¿A quién se le debe?

Por acreedor y a corte del cierre del gobierno anterior, la mitad de la deuda externa quedó en inversionistas que compraron bonos: $ 126,96 billones, el 50,9 % de la deuda externa; sigue el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Birf) con $ 52,14 billones (20,9 %), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con $ 32,65 billones (13,1 %) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) con $ 11,84 billones (4,7 %). El resto de la deuda externa se distribuye entre acreedores más pequeños: el Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), con $ 8,74 billones (3,5 %), el banco alemán KfW con, 21 billones (2,9 %) y la Agencia Francesa de Desarrollo con $ 5,41 billones (2,2 %).

En la deuda interna, hasta $ 800,63 billones en TES B están distribuidos entre diez grupos de “tenedores”. Los fondos de pensiones y cesantías nacionales encabezan con $ 252,98 billones, cerca de una tercera parte del total. Luego, les siguen los fondos de capital extranjero con $ 150,57 billones, los bancos comerciales con $ 118,54 billones y las compañías de seguros y capitalización con $ 96,95 billones. Dentro del grupo de pensiones y cesantías, Porvenir concentra $ 117,72 billones, Protección $ 88,31 billones, Colfondos $ 27,69 billones y Skandia $ 11,53 billones.

Los fondos de capital extranjero, con $ 150,57 billones, son el segundo grupo de “tenedores” de deuda interna. Encabezan la lista Pimco Funds Global Investors Series con $ 13,48 billones y Pimco Income Fund con $ 12,73 billones. Siguen la Autoridad Monetaria de Singapur con $ 6,23 billones, el Banco Central de Arabia Saudita con $ 4,73 billones, el Norges Bank con $ 3,48 billones, la Abu Dhabi Investment Authority con $ 3,41 billones y el fondo de pensiones holandés Stichting Pensioenfonds ABP con $ 2,71 billones. Los veinte principales suman $ 63,20 billones (42,0 % del grupo) y más de 800 tenedores restantes suman $ 87,37 billones (58,0 %).

Los pagos por venir

A pesar de los niveles de deuda pública, Colombia se ha caracterizado en la región por ser un buen pagador. Por ello, le siguen prestando. Por ejemplo, el 25 y el 26 de agosto, el Ministerio de Hacienda pagó los TES B que vencían en esas fechas, por $ 6,08 billones en total, pero esto es el pan de cada año. En cuanto a la deuda interna, entre septiembre y diciembre de 2026 vencen $ 16,25 billones, todos de TES B de corto plazo. En 2027 vencen $ 78,46 billones: $ 36,38 billones de corto plazo y $ 42,08 billones de largo plazo. Entre los vencimientos de largo plazo, los más altos son los de 2031 ($ 65,11 billones), 2033 ($ 65,26 billones) y 2035 ($ 78,65 billones). En deuda externa, en lo que resta de 2026, vencen US$ 497 millones y en 2027 vencen US$ 3.664 millones. Los picos son 2030, con US$ 7.262 millones, y 2036, con US$ 7.060 millones.

 

El exministro de Hacienda Germán Ávila. Foto:Jazmín Orjuela. Prensa Senado

De otro lado, la Contraloría delegada para la Economía emitió, entre enero y agosto, siete alertas sobre los niveles de deuda pública. En abril, la entidad emitió una Función de Advertencia al Ministerio de Hacienda, entonces dirigido por Germán Ávila, por el incremento acelerado del endeudamiento y las condiciones financieras que comprometían el equilibrio fiscal. La entidad señaló, en su momento, que de cada $100 de gasto público, $23 se destinaban a pagar deuda; y que las estrategias para pagar los TES B de 2026, si bien permitieron que Colombia cumpliera, elevaron los intereses de los años siguientes.

Un mes después, la Contraloría alertó por concentraciones críticas de vencimientos de pagos de TES B en 2026, 2029 y 2030. Por esos días se le notificó al exministro Ávila que, en el marco de una auditoría financiera a Hacienda, se abrió una observación con presunta incidencia disciplinaria en su contra por el manejo de la deuda nacional. En julio, la delegada para la Economía anunció que la cartera no logró desvirtuar los hechos de la auditoría, confirmando el hallazgo disciplinario y remitiéndolo a la Procuraduría para que lo investigue. Aunque la entidad precisó que las acciones del Ejecutivo fueron legales, representaron un riesgo para el direccionamiento fiscal del Estado.

Según el profesor Pérez-Reyna, “es necesario recortar gastos, pero también aumentar el recaudo. No es suficiente con solo una de las dos. Para ello se debe cobrar otro tipo de impuestos, en vez de seguir aumentando las tasas de los vigentes. Por ejemplo, se debe bajar el impuesto a la renta de las empresas y subir el IVA, de modo que más personas paguen impuesto a la renta. Las dos últimas cosas se pueden compensar a personas de menores ingresos por medio de transferencias”. Otros expertos coinciden en que deben abrirse nuevas líneas de entrada de capital, de tal manera que el balance financiero permita a este y a los gobiernos que vienen, a fuego lento, levantar el punto de equilibrio de la economía.

 

18/10/2026 | El Tiempo | Por Jhoan Sebastian Cote Lozano
 
 

https://lalinternaazul2.wordpress.com/2026/10/19/el-gobierno-petro-dejo-al-pais-con-una-deuda-superior-a-1-000-billones-como-golpeara-el-bolsillo-de-los-colombianos/

 

 

 

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