«Yo creo que Petro debe estar nervioso de lo que pueda hablar Maduro u otras personas que capturen o hayan capturado», dijo el experto en riesgo político y geopolítica de la firma CCPRMC, Jorge Enrique Gómez Pardo, en entrevista con PanAm Post

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La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos con una operación militar en Caracas la madrugada del 3 de enero marca el inicio de un cambio para Venezuela, pero también repercute en la región, particularmente sobre un aliado histórico como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, que dejó atrás su discurso antiimperialista con el que desafió a Donald Trump desde las calles de Nueva York, pidiendo una sublevación contra el mandatario republicano. Ahora no solo habló con su homólogo estadounidense por teléfono bajándole claramente el tono a un enfrentamiento que el colombiano inició para intentar sacar provecho electoral, de cara a las elecciones presidenciales de mayo, sino que también quiere viajar a Washington para reunirse con el líder de la primera potencia mundial que lo incluyó en la lista de sancionados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) por presuntos vínculos con el narcotráfico.
«Yo creo que Petro debe estar nervioso de lo que pueda hablar Maduro u otras personas que capturen o hayan capturado», dijo el experto en riesgo político y geopolítica de la firma CCPRMC, Jorge Enrique Gómez Pardo, en entrevista con PanAm Post. Si bien considera que no es probable que ocurra una incursión militar en Colombia como la que terminó con la captura de Maduro en Venezuela, el analista no descarta bombardeos en territorio colombiano si Petro no colabora y le augura una situación judicial complicada cuando entregue el cargo. «Él sabe que le quedan seis meses y a Trump tres años y ya le dieron una probadita con lo de la lista de la OFAC. Entonces, él, Gustavo Petro, está en modo de salvar su pellejo».
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Gómez Pardo destaca que tanto el operativo para capturar a Maduro como la política exterior estadounidense en toda la región, lo que incluye a Colombia, se enmarcan dentro de la Doctrina Donroe –como Trump rebautizó a la Doctrina Monroe– que considera todo el hemisferio occidental y los océanos que lo rodean como zona de influencia de Estados Unidos para garantizar su seguridad. «Desde los tiempos de Roosevelt no ocurría que el hemisferio occidental fuera la prioridad estratégica de Estados Unidos», subraya.
Iván Cepeda desafía la Doctrina Donroe de EEUU
A pesar de la confrontación de Petro con Trump, el analista advierte que la situación podría incluso empeorar. La captura de Maduro ha representado una especie de escarmiento no solo para el chavismo –que hoy sigue en el poder en Venezuela pero ahora bajo la evidente tutela de Estados Unidos– sino también para otros líderes de la izquierda regional como Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia. Este último se ha mostrado dispuesto a colaborar desde que perdió a su aliado de Caracas hace poco más de una semana. Sin embargo, el heredero de Petro parece incluso más radical. «El impacto más importante de la Doctrina Donroe, el desarrollo de ella y la captura de Maduro, es que una presidencia de Iván Cepeda es totalmente inconveniente para Colombia».
Su advertencia se basa en el hecho de que el abanderado del Pacto Histórico para los próximos comicios presidenciales en Colombia desafió directamente a EEUU en esta Doctrina Donroe durante un reciente discurso en un evento en Madrid, España, y además ha cuestionado que Petro ha colaborado con Washington, haciendo énfasis en que él no va a colaborar. «Va a ser totalmente extremista, totalmente radical. A nadie en sus cabales se le ocurre ir de frente contra una potencia del tamaño de Estados Unidos en estas circunstancias».
A continuación la entrevista completa…