
Argentina encamina en 2025 y 2026 su primer ciclo de crecimiento económico sostenido en más de una década, en un contexto marcado por la recuperación de la inversión, la mejora del sector exterior y el impulso combinado de la energía, la minería y la agricultura.
Según publica El Economista, las previsiones de organismos financieros internacionales y bancos de inversión apuntan a que el país podría consolidar dos ejercicios consecutivos de expansión del PIB, un escenario inédito desde 2011 y excepcional en una economía históricamente caracterizada por una elevada volatilidad.
La agencia de calificación Fitch elevó recientemente la nota soberana de Argentina desde “CCC+” hasta “B-”, manteniendo una perspectiva estable y destacando la mejora de los indicadores macroeconómicos y fiscales. Según sus estimaciones, la economía argentina crecerá un 4,4% en 2025 y un 3,2% en 2026, lo que supondría los primeros dos años consecutivos de expansión sostenida fuera de periodos de recuperación técnica tras crisis profundas.
La evolución del PIB argentino ha estado marcada durante las últimas dos décadas por fuertes oscilaciones, con caídas abruptas seguidas de recuperaciones igualmente intensas. Tras la contracción cercana al 10% registrada durante la pandemia, la actividad repuntó por efecto rebote, aunque posteriormente volvió a mostrar signos de fragilidad estructural. En este contexto, los analistas consideran que la actual fase expansiva podría representar el inicio de una mayor estabilidad macroeconómica.
Entre los factores señalados por los mercados figuran las reformas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, especialmente aquellas orientadas a la liberalización económica, la reducción de restricciones regulatorias y la creación de incentivos a la inversión internacional.
La expansión del sector energético aparece como uno de los principales motores de crecimiento. Fitch subraya que Argentina ha pasado a convertirse en exportador neto de energía, favorecida por el desarrollo de yacimientos como Vaca Muerta y por el aumento de los precios internacionales del petróleo y el gas. El superávit comercial del primer trimestre de 2026 alcanzó los 5.500 millones de dólares, frente a los 1.100 millones registrados un año antes.