El rollo no-binario

Dos mujeres ‘trans’, una persona no binaria, un joven ‘queer’, una ‘drag’ ajada y un disidente de género protagonizan “Tránsitos”, una obra que narra las vivencias de seis miembros de la comunidad LGTIBQ+ y que se estrena mañana en un teatro alternativo de Barcelona.

Les reconozco que a mis 49 palos he tenido que buscar qué diantres es una persona “no binaria” y un “disidente de género”, entre otros nuevos términos que han surgido para especificar la diversidad de conductas sexuales o de formas de entender la vida.

Vaya por delante que como soy un amante de la diversidad y, por tanto, un enemigo acérrimo del socialismo y de la tediosa uniformidad me importa un pimiento lo que cada cual haga con su vida siempre que no se empeñen en joderme la mía. No creo que vaya a ver dicha obra como no iría a ver una película de terror, porque simplemente no son mi estilo, dicho lo cual me gustaría abordar con ustedes todo este batiburrillo que unos cuantos vividores se han montado con el rollo del género.

Si existe algo profundamente marcado en el mundo natural es la reproducción y los dos sexos que lleva aparejada. Las excepciones son escasas, pero las hay. Existen animales hermafroditas que, si bien no son los reyes del mambo, cumplen una función como los demás. Babosas, caracoles, sanguijuelas, lombrices, algunos moluscos, estrellas de mar, amebas, corales, contados peces y ranas son hermafroditas, aunque raramente recurren a esta opción para garantizarse descendencia. A otros, como a la tenia, no le queda otra y son hermafroditas de cabo a rabo. Nada tiene esto que ver con lo anterior, ya que hablamos de reproducción y no de “géneros”, pero sirva para poner de manifiesto que en todas partes cuecen habas y no por ello las estrellas de mar son menos hermosas que un león.

El ser humano es más complejo y, además de la supervivencia, el sexo y la reproducción, en su cerebro caben otras cosas. Por eso, al colectivo de homosexuales y transexuales les ha surgido un variopinto sinfín de opciones que comienzan a rozar la esquizofrenia. Hay bigéneros, que se identifican con ambos sexos y se comportan de un modo u otro según sus intereses. Trigéneros, que a esto unen la identificación con un llamado “tercer género”, que puede ser una combinación del masculino y el femenino, un género nulo del que, obviamente, no se sabe nada, o alguna otra identidad. Se lo condenso porque puede ser muy enrevesado. Además, está el denominado “género no binario” que engloba a quienes no se sienten ni varón ni hembra o se siente de género neutro o nulo, o qué sé yo. ¿Se han perdido? Normal.

Pero además de todo esto, hay un género “fluido” que hoy se levanta de un modo y mañana de otro, un “tercer género” que mezcla de masculino y femenino -inexistente, pero respetable-, y “maveriques” otro género que, por lo visto, trasciende los géneros.

Pues bien, el Gobierno socialcomunista de España, siempre tan transgresor y dispuesto a la política cosmética de estos tiempos evanescentes estudia buscarle hueco a un “tercer género” en la casilla del Documento Nacional de Identidad. Nada que objetar. En India, donde la intolerancia a los homosexuales es inmensa, se reconoce sin embargo al “tercer género” desde 2014. El problema es que todo este embrollo, nos cueste más dinero del que ya nos hurtan. Y se monten puestos públicos con cuotas para estos colectivos y se organicen talleres, seminarios y hasta cátedras para que algunos puedan vivir del cuento tan ricamente. Me importa un bledo que alguien se sienta “fluido”, una ameba o de Plutón, le respeto a muerte y le deseo lo mejor, pero no con mi dinero.

Humberto Montero, El Colombiano, https://www.elcolombiano.com./opinion/columnistas/el-rollo-no-binario-DA14273167, 14/12/2020

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