Colombia es una patria de regiones. Bienvenidas las sedes alternas del gobierno en Barranquilla, Medellín y Cali.
Confieso que antes de la posesión de Abelardo pensaba que su intención de posesionarse fuera de Bogotá era un capricho innecesario. Visto lo que pasó en Cali, acepto que estaba equivocado. El mensaje de las tres ramas del poder público, los empresarios, líderes gremiales, alcaldes, gobernadores, militares, policías, religiosos, jefes de estado y delegaciones de tantos países, reunidos en la capital del Valle del Cauca, fue un mensaje poderoso y lleno de esperanza.
Ese mensaje, descentralización, gobernar desde las regiones, reconocer los territorios como eje central de su gobierno, coordinar proyectos con alcaldes y gobernadores, es un elemento poderoso de unidad nacional. Le dará gobernabilidad y fuerza a la administración del nuevo mandatario. Trae esperanza y aire fresco. Hoy sentimos orgullo de Cali, el Valle del Cauca y el sur occidente de Colombia. Lo reconocemos, valoramos, resaltamos su cultura y sus valores. Colombia es una inmensa patria de regiones. Bienvenidas las sedes alternas del gobierno en Barranquilla, Medellín y Cali. Serán cuatro años de reencuentro con nosotros mismos.
Me gustaron los discursos del Presidente del Senado -sobrio, serio, justo- y el del nuevo mandatario, que lo dio, ya posesionado, desde el Batallón Pichincha del Ejército. Abelardo se salió con la suya, habiéndose posesionado ante el congreso en pleno y en un lugar civil. Vamos a lo esencial que son los mensajes que me quedaron del discurso del presidente.
Vamos a recuperar la confianza en Colombia, en sus instituciones, en su prestigio internacional, en su capacidad de atraer inversión, en su competencia para darse un buen gobierno y hacer progresar a todos los colombianos. Segundo, vamos a trabajar sin descanso, con disciplina, con un equipo de ministros competentes, técnicos, expertos y conocedores de su sector. Se acaba el tiempo de las improvisaciones, el mal gobierno, la vagancia de Petro y sus colaboradores, los viajes innecesarios, el desorden, la falta de puntualidad.
El ejercicio del poder había perdido respeto y vamos a recuperarlo, hay que ser serios en el servicio que significa gobernar. Tres, vamos a perseguir sin cuartel a los corruptos y no se va a tolerar esta práctica en el nuevo gobierno. La promesa de Abelardo es que va a ejercer una nueva forma de hacer política en Colombia sin clientelismo. Si lo logra, será una revolución de nuestras costumbres políticas. Veremos. Esperamos acciones.
Cuatro, respeto a las instituciones y a la Constitución, no habrá constituyentes. Quinto, defensa de la empresa privada y la generación de empleo. Colombia necesita volver a crecer. El Estado no puede seguir siendo, como en el gobierno anterior, enemigo de las empresas.
Podría extenderme más, pero concluyo: El desafío de Abelardo es convertir sus palabras en resultados. Hoy tenemos una oportunidad y vamos a salir adelante. El desafío es de todos. Colombia inicia, con fuerza y confianza, una nueva etapa.
https://www.portafolio.co/opinion/analisis/en-la-era-del-tigre-500093
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