Extrema imbecilidad vs. extrema coherencia

 

Seamos  conscientes de que estamos frente a unas elecciones atípicas, en las que no se decide solamente sobre el relevo de un partido en el gobierno o el cambio de presidente. Seamos claros: Lo que está en juego es la clase de país que queremos: La continuidad del régimen narco-comunista, el deterioro de la seguridad, el caos en la economía, la exacerbación de la corrupción, el colapso de los servicios de salud y la falta de ética en el manejo de los asuntos públicos, o, por el contrario, la lucha sin pausa contra la droga, el desarme de los grupos narco-guerrilleros, la implantación de una verdadera justicia, la recuperación de la economía, la rebaja de las cargas tributarias, la generación de empleo y el bienestar para todos.

Los partidarios del continuismo, es decir, el régimen neocomunista, con sus aliados guerrilleros, narcotraficantes, sindicalistas de Fecode y fanáticos del Pacto Histórico, a falta de argumentos para justificar el pésimo legado de su “desgobierno” se han inventado una serie de falacias que aquí vamos a desnudar:

  1. Todos los desastres que ocurren por acción u omisión del régimen, de inmediato son atribuídos a otros, principalmente a lo que ellos denominan la “extrema derecha”, Todos los colombianos de bien nos conmovimos ante la crueldad de las masacres cometidas en el Cauca, donde asesinaron más de 20 pasajeros de un bus y dejaron 48 heridos de gravedad. ¿Saben qué dijo el candidato de las FARC y de Petro?

    “Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones».

    ¿De verdad cree eso el señor Cepeda, o es que nos cree absolutamente imbéciles a los colombianos, que sabemos que la responsable de la violencia en el Cauca es las FARC, el mismo movimiento que apoya su candidatura?        Mientras se perpetraba este horrible genocidio, Petro celebraba su cumpleaños con sus amigotes y no cumplió ni con el deber elemental de  preocuparse por esta trágica violación del orden público, como es su deber constitucional. Pero, sin tener ninguna prueba, al lunes siguiente, durante el Consejo de Ministros, profirió la siguiente  acusación:
    “No me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones. ¿Qué es lo que quiere la junta del narcotráfico? “Que la extrema derecha gobierne a Colombia como en Ecuador”.
       Vuelve con la historieta de la “extrema derecha”

    y repite su referencia a una “junta del narcotráfico» que sólo existe en su calenturienta imaginación.

    Como dice el refrán popular, primero cae el mentiroso que el cojo. Las disidencias de las FARC (Estado Mayor Central), bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’, reconocieron su responsabilidad en el atentado con explosivos en la Vía Panamericana (Cauca, Colombia) que dejó un autobús de pasajeros y otros vehículos afectados, resultando en al menos 20 civiles muertos. El grupo armado admitió que el ataque, perpetrado con un cilindro bomba en el sector El Túnel (Cajibío), fue una acción de su estructura armada.

    En un comunicado, calificaron el asesinato de los pasajeros como un «error táctico sin justificación».¿En qué quedan, entonces, las falsas acusaciones de Cepeda y Petro contra lo que llaman “la extrema derecha”?

    Aclaremos de una buena vez que en Colombia no existe una extrema derecha, Ese es el adjetivo que utilizan los enemigos del país para estigmatizar a quienes no sigan sus maléficas doctrinas. En los presentes comicios hay tres tendencias con alguna posibilidad de llegar al poder: 1) Los “Defensores de la Patria” que propugnan por el orden, la seguridad, la protección de la familia, la recuperación del sistema de salud, el castigo a los criminales. 2) El continuismo del régimen narco-comunista de Petro, encarnada en su heredero Iván Cepeda, candidato de las FARC y 3) Los que se autodenominan “ de centro” con su candidata Paloma Valencia. Aquí la única extrema que existe es la de la izquierda coherente con su ideología marxista y con postulados como el de la lucha de clases, el totalitarismo y la eliminación de las libertades.

  2. Se ha utilizado para engañar a los incautos la bandera de la paz. Así lo hicieron para vendernos el humillante Acuerdo de La Habana, que no nos ha dejado sino violencia, miseria, corrupción e impunidad. Ya descubrimos que la paz total de Petro no era para conseguir la convivencia entre los que pensamos diferente sino para milicianizar al país, sembrar el terror en campos y ciudades, y perpetuar a la extrema izquierda en el poder . No somos tan estúpidos como nos creen estos campeones de la mentira y el engaño.
  3. No solamente el petrismo acude a estas falacias para engañar al electorado. También entre quienes debieran hacer oposición cerrada al régimen, se busca captar votos con el truco de la polarización. Empecemos por precisar que la polarización exige dos bandos enfrentados violentamente. En Colombia solamente tenemos un agresor, el régimen petrista que, en lugar de gobernar para todos los colombianos como lo establece la Constitución, se ha dedicado a perseguir a todos los que no comparte su ideología y a destruir todos los sectores de la sociedad. Ante ese persistente ataque a nuestras instituciones y nuestras creencias, tenemos derecho a defendernos , pero ello no constituye, de ningún modo, una polarización.
  4. Asimismo, se ha echado mano de la unión y del pluralismo como panaceas para conseguir el país ordenado que ansiamos todos. Éstas no dejan de ser otras peligrosas trampas con un oculto propósito. La unión no es, por sí misma, una garantía de mejoramiento. ¿Cuántas coaliciones, alianzas, acuerdos partidistas han resultado un fiasco?  Lo que importa no es la unión, sino para qué se pacta, cuáles son sus objetivos, con quiénes se debe pactar y con quiénes no es posible hacerlo. Eso ya lo aprendimos sobradamente los colombianos. Lo mismo ocurre con el pluralismo. Sumar en un amasijo a representantes de diferentes corrientes para que sean éstos los que gobiernen en el caso de que triunfen en las elecciones no haría sino aumentar el caos. ¿Cómo se puede garantizar la seguridad y la lucha contra la impunidad con representantes del santismo, padre del acuerdo de La Haban y de la JEP? ¿Se podrá revertir los daños causados por ña administración de Petro con representantes de los partidos que hicieron parte de la coalición de gobierno y aprobaron las reformas a la salud, a las pensiones, al régimen laboral, y autorizaron a Petro a incrementar el déficit fiscal?   Todos esos partidos que ahora apoyan a Paloma, fueron los socios de Petro para destruir al país y ahora dizque hay que apoyarlos en nombre del “pluralismo”. Si lo hacemos, incurriríamos en la extrema imbecilidad y no estamos preparados para ello. Preferimos pertenecer a la extrema coherencia con nuestros valores cristianos, con nuestros principios democráticos, con la rigurosa aplicación de la ley a los delincuentes, con la protección al niño y a la familia, con la ayuda al pequeño emprendedor y al gran empresario para que puedan generar empleo, con la eliminación total de los cultivos ilícitos, con la aplicación de una justicia honesta y oportuna, con la persecución al contrabando y la corrupción y con la creación de la “Patria milagro” en la que podamos trabajar y progresar todos los colombianos.

Por: Luis Alfonso García Carmona

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