Grave Movimiento Sísmico en Medellín

En mi opinión, la capital Antioqueña se está convirtiendo en el laboratorio comunista en el cual se comienzan a fraguar las acciones y arremetidas políticas e ideológicas de izquierda que van a determinar el futuro inmediato de Colombia. Con el movimiento sísmico y el remezón que acaba de protagonizar el Alcalde Quintero deja en evidencia que la toma de Colombia por parte de la izquierda y el comunismo va muy en serio.

El alcalde de Medellín cometió una terrible afrenta contra el pueblo Antioqueño, que podríamos calificar de sacrilegio e improperio, al haberse enfrentado e injuriado a un grupo de nobles y ejemplares ciudadanos, que se han caracterizado por su empeño en hacer de Antioquia y de Medellín el departamento y la ciudad modelos en el país, de ejemplar civilismo, desarrollo y pujanza.

Utilizando el estilo y las tácticas de Petro y Claudia López, con la arrogancia y prepotencia que caracteriza a los militantes de la izquierda, destituyó una Junta Directiva de Notables paisas, la cual tenía entre sus miembros al Dr. Manuel Santiago Mejía, quizás uno de los más destacados y respetados antioqueños.

Se trata nada más y nada menos de la Junta Directiva de las Empresas Públicas de Medellín, una empresa modelo en Colombia y en América Latina, inmensamente admirada y querida por todos los colombianos. Es así como el señor Quintero efectuó unos movimientos y cambios en su administración la semana pasada, aparentemente intrascendentes, pero de una profundidad política inmensa.

Definitivamente la decisión de la izquierda de apuntarle a tomarse las principales alcaldías de Colombia fue acertadísima y lo lograron en Bogotá, Medellín y Cali. Y me temo, muy seriamente, que en estas tres ciudades ya se ha iniciado en Colombia la transición de la democracia hacia el comunismo.

Lo único que podría detener este avance del comunismo seria mediante una figura imaginativa y con un profundo cariz democrático, lo cual incluiría un recurso extraordinario y constitucional para afianzarnos en el poder, perdiendo la vergüenza y el pudor, y no dejándonos sacar del gobierno y demás instituciones democráticas.

Y como si todo lo anterior fuera poco, de ñapa, ahora me siento abatido y consternado por la intensa y perfidia campaña de descrédito y difamación contra el expresidente Uribe y el presidente Duque, así como con la presión que está ejerciendo la izquierda para que renuncie el Primer Mandatario de la República.

¡Estoy conturbado porque siento pisadas de animal grande, al igual que me preocupa la impotencia y la parálisis de los grupos democráticos del país!

Compartir:

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram
Email

Descarga aquí los artes para impresión de pendones