
Difícilmente puede haber un término que describa mejor a Armando Benedetti. Efectivamente es una bestia. Se trata de un salvaje sin escrúpulos, agresor de mujeres, criminal nato y epítome de la corrupción. Es, sin duda ninguna, el personaje más oscuro y degradado que ha producido la política colombiana en décadas.
La extrema izquierda colombiana, que se ve perdida ante Abelardo De La Espriella, ha comenzado a exigir desesperadamente la presencia de Benedetti en la campaña de Cepeda. No lo requieren porque se trate de un gran estadista, no de un intelectual respetable, ni de un hábil persuasor de electores. Lo reclaman porque saben perfectamente que no existe persona más eficiente que él en la compra de votos, en la articulación de maquinarias criminales y en la construcción de alianzas con narcotraficantes. En la campaña de Petro dejó ampliamente demostrado su talento para delinquir.
Era urgente y necesario que Abelardo De La Espriella fijara públicamente su posición frente a Benedetti y , sobre todo, que dejara claro cuál será el proceder de su gobierno frente a ese delincuente que es, mutatis mutandis, una especie de «Pablo Escobar» de la política colombiana.
Abelardo reveló que el hombre fuerte del petrismo se encuentra en la mira de la justicia de los Estados Unidos. Y sus palabras no pueden interpretarse como una mera amenaza política no como una bravata electoral. Mucho menos después de que se conociera públicamente el mensaje de respaldo del presidente estadounidense a su candidatura. Resulta perfectamente evidente la existencia de una coordinación política y estratégica entre Washington y la campaña de El Tigre alrededor de la necesidad de frenar el avance del proyecto narcocomunista en Colombia.
Deben estar muy angustiados en las todas comunistas con la denuncia hecha por De La Espriella respecto de la compra de votos en la costa Caribe. El candidato aseguró contar con evidencias de una gigantesca operación para la corrupción de electores para favorecer al estalinista Cepeda. Importante que no se haya limitado a insinuaciones vagas ni a acusaciones retóricas. Denunció con nombres propios a los operadores políticos encargados de articular esa operación criminal, departamento por departamento, dejando al descubierto la magnitud de la maquinaria corrupta que el petrismo pretende activar de cara a la segunda vuelta.
Ahí quedaron perfectamente notificados los sinvergüenzas que están anhelando el ingreso de Benedetti, alias la bestia a la campaña de Cepeda. Abelardo De La Espriella no es un adversario fácil de derrotar. Que no quede duda alguna: el petrismo no está enfrentando a uno de esos dirigentes blandos, acomodaticios y fácilmente domesticables que abundan en la viaja política colombiana. Para usar el término de moda: los de siempre. No. El petrismo está enfrentando a un hombre recio, construido con un material extraordinariamente difícil de quebrar. Un dirigente al que no logran intimidar ni las amenazas, ni las campañas de desprestigio, ni las operaciones de presión criminal que son el fundamento del socialcomunismo colombiano.
Las palabras de Abelardo son concluyentes: «La mayoría del pueblo colombiano quiere que yo sea su presidente. Y no voy a permitir que envenenen las elecciones haciendo una compra masiva de votos en el Caribe. Ya van a saber lo duro que muerde El Tigre. ¿Querían jugar brusquito? Les voy a enseñar cómo es que se pelea de verdad, cuando de defender a Colombia se trata». Por primera vez desde la llegada de Petro al poder, la extrema izquierda corrupta y criminal colombiana enfrenta a un líder dispuesto no solamente a disputarles el gobierno, sino a confrontar sus redes mafiosas, clientelistas y narcobolivarianas que les han permitido expandir su dominio político sobre amplias regiones del país.
En resumidas cuentas, sería maravilloso que la mafia petrista pusiera a Benedetti, alias la bestia al frente de la campaña de Cepeda, para efectos de que los colombianos tengan el placer de ver cómo es devorado por El Tigre.
Publicado: junio 3 de 2026
https://los.irreverentes.com/2026/06/la-bestia/