De no protagonizar un giro, el deterioro de varios indicadores en secuestro, terrorismo y narcotráfico será la herencia tóxica del actual gobierno.

En medio de su ‘aniversario’ la guerrilla del ELN intentó una treintena de atentados y acciones en importantes vías en Arauca, Norte de Santander, Valle del Cauca y Antioquia, entre otros departamentos. Lo anterior a pocos días de la publicación de un informe de drogas de Naciones Unidas que ratifica a Colombia como la nación con dos tercios de los cultivos de coca en el mundo en 2023, mientras su potencial de producción crece un 50 por ciento. La crisis de seguridad.
La anticipada campaña electoral está poniendo la atención en los distintos ‘legados’ que heredará la administración de Gustavo Petro al próximo gobierno en agosto de 2026. Una de esas ‘herencias’ será un deterioro creciente en varios indicadores de seguridad en torno al homicidio, secuestro y terrorismo, en paralelo con los nocivos efectos del fracaso de la política de la llamada ‘paz total’.
De hecho, de acuerdo a la encuesta de Invamer, el orden público es la principal problemática que “tiene Colombia en estos momentos” con un 36 por ciento de los ciudadanos. Este es el nivel más alto de esta agenda en la última década mientras que el 72 por ciento de los encuestados considera que el proyecto de ‘paz total’ del presidente Petro va por “mal camino”.
Es decir, a la par de la crisis fiscal o de las urgencias sobre el sistema de salud, los colombianos están empezando a preocuparse por los temas de seguridad ciudadana y territorial.
La crisis de seguridad
Los datos oficiales del ministerio de Defensa confirman que, a pesar de importantes reducciones en delitos como los hurtos e incluso el freno en la tendencia de crecimiento de la extorsión, la disparada en otras modalidades delictivas debería despertar la máxima preocupación.
Por ejemplo, entre enero y mayo de este 2025 los casos de secuestro extorsivo- 129 -literalmente se duplicaron en comparación con ese mismo período del año pasado-. Los homicidios intencionales, por su parte, aumentaron en un 2 por ciento.
En los primeros cinco meses de este año los actos terroristas subieron en un siete por ciento y las voladuras de oleoductos un 333 por ciento. Las alertas alrededor de la moral de las Fuerzas Militares se explican por esas cifras del ministerio: los miembros de la Fuerza Pública asesinados en actos de servicio, entre enero y mayo pasados, se elevaron en un 264 por ciento, y los heridos en un 147 por ciento frente al mismo período del 2024. Claramente, esto no es solo un problema de percepción de los ciudadanos en las encuestas.
Lo más grave de esta preocupante fotografía es que no se percibe ninguna inclinación de la Casa de Nariño a impulsar un giro drástico en esta situación. Aunque el ministro de Defensa, el ex general Pedro Sánchez, reconoce la gravedad de la crisis e incluso pide más recursos en medio del déficit en las finanzas públicas, el presidente Petro sigue convencido de las bondades de su política de ‘paz total’.
La confianza del primer mandatario en este tema -al igual que en otras áreas como el hueco fiscal o las relaciones internacionales- se encuentra seriamente debilitada.
FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
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