Ningún candidato tiene cómo ganar en primera vuelta, pero Abelardo de la Espriella está mejor ubicado para meterse en segunda y es el que cuenta con más fuerza para disputar y ganar la Presidencia.

La encuesta de AtlasIntel para SEMANA, y que otros medios replicaron, sacude el tablero y el panorama político del país en algo muy positivo. Iván Cepeda aparece de primero en la foto inicial, sí, pero el que realmente queda mejor parado cuando se mira la película completa es Abelardo de la Espriella. Lo que se ve es claro: está firme en el segundo lugar, supera ampliamente a Paloma Valencia y además es el que llega más fuerte cuando la elección se define de verdad.
Los números están muy claros y sin rodeos. Iván Cepeda marca 38,7 %, Abelardo de la Espriella, 27,9 %, y Paloma Valencia, 23,5 %, con Sergio Fajardo completamente rezagado. Ahí se ve que Cepeda tiene un voto duro alto, pero también que la pelea de fondo no es con él en primera vuelta, sino dentro del bloque que lo enfrenta. Y en esa disputa, De la Espriella ya no está compitiendo con Valencia, le lleva una ventaja clara.
Esa diferencia de más de cuatro puntos, medida por una firma internacional con alta credibilidad y con aciertos en procesos como el de Estados Unidos con Donald Trump y en Chile con José Antonio Kast, deja algo claro: aquí no hay empate técnico ni zona gris. Es una ventaja real, y eso confirma que Abelardo de la Espriella dejó de ser una figura en crecimiento para convertirse en el principal candidato dentro del bloque que busca sacar a la izquierda del poder. Ahí cambia todo, porque la discusión deja de ser quién crece y pasa a ser quién está mejor posicionado para llegar.
Con base en estos resultados, no hay ningún candidato con posibilidades reales de ganar en primera vuelta. No hasta el momento. Cepeda, aunque lidera con 38,7 % y a pesar de ser asustador, está lejos del umbral necesario y no muestra crecimiento suficiente para alcanzarlo. El escenario que se configura es el de una segunda vuelta prácticamente asegurada, en la que De la Espriella aparece como el candidato mejor perfilado para disputarla y con mayor capacidad de imponerse en ese tramo definitivo.
Cuando se mira la segunda vuelta, el panorama es todavía más demoledor. De la Espriella le gana a Cepeda con 48,8 % frente a 39,8 %, mientras Valencia también lo supera con 47,1 % frente a 39,6 %, aunque con menor margen. Ese es el dato que realmente pesa. Ambos están en capacidad de enfrentarlo, pero uno logra marcar una diferencia más amplia. Abelardo aumenta esa ventaja porque recoge con mayor fuerza el voto que no está con Cepeda. Y en política eso cuenta, porque no solo importa ganar, sino con qué margen y con qué capacidad de arrastre se llega a la recta final.
Ese es el punto. Cepeda lidera el arranque, pero no es el que se impone cuando la elección se define. Su crecimiento es innegable, pero se queda prácticamente en el mismo nivel, lo que muestra un techo. En cambio, De la Espriella arranca en 27,9 % y termina rozando el 50 %. Esto pasa cuando un candidato logra recoger el voto de quienes no quieren que la izquierda siga en el poder.
El contraste con Fajardo lo confirma. En ese escenario hay empate y un volumen enorme de indecisos. No logra mover el tablero. De la Espriella sí lo hace, mantiene su base y además recoge a quienes buscan una opción firme para derrotar a Cepeda. Esa es la diferencia entre estar en la contienda y tener con qué ganarla.
Si se suman los votos de De la Espriella y Valencia en primera vuelta, el resultado supera el 50 %. Ahí queda claro que la mayoría no está con Cepeda. La diferencia es quién logra ordenarla, y hoy quien lo hace mejor es De la Espriella, de acuerdo con la encuesta. No por discurso moderado, sino por capacidad real de concentrar ese voto.
Mientras Abelardo se mueve con una característica que hoy pesa en la contienda, no depende de las maquinarias tradicionales. Su crecimiento se da por fuera de las estructuras políticas habituales y de los respaldos consolidados, lo que lo convierte en un fenómeno más orgánico dentro del escenario electoral. En contraste, otros candidatos cuentan con apoyos definidos, mientras que su base parece responder más a una identificación directa de los votantes que a estructuras institucionales.
Por eso se habla de consolidación. No es solo que esté segundo, es que está mejor posicionado en los dos momentos que definen la elección. Valencia sigue siendo relevante, pero hoy está de tercera en primera vuelta con 23,5 %. Un mes después del impulso de la consulta, la pregunta es si todavía tiene margen para crecer y alcanzar a Abelardo de la Espriella, porque hasta ahora ese envión del 8 de marzo no le ha alcanzado para darle vuelta al resultado. Dicen que la subida de Paloma es imparable, pero conversando con varios conocidos expertos en análisis de encuestas, los números cuentan otra historia. La gran consulta pasó de un 28 a un 22 % en intención de voto, lo que muestra que se ha mantenido en ese núcleo inicial sin lograr ampliarse, de acuerdo con las mediciones. ¿Tiene con qué darle la vuelta a ese escenario?
La ficha técnica respalda el resultado. El estudio se hizo entre el 6 y el 9 de abril, con 3.617 personas, margen de error del 2 % y nivel de confianza del 95 %. Es una medición sólida. No define la elección, pero sí marca una tendencia clara.
Con lo que hay hoy, la conclusión es clara. Ningún candidato tiene cómo ganar en primera vuelta, pero Abelardo de la Espriella está mejor ubicado para meterse en segunda y es el que cuenta con más fuerza para disputar y ganar la Presidencia. La contienda sigue abierta, todo puede moverse de un día para otro y no hay que confiarse, porque la idea de la extrema izquierda es que no se abra el escenario de un segundo round pues ahí está su derrota. Pero el rumbo ya está marcado porque la señal que deja esta encuesta es la más contundente hasta ahora.
12/04/2026| Por Sofy Casas | Revista Semana
Ningún candidato tiene cómo ganar en primera vuelta, pero Abelardo de la Espriella está mejor ubicado para meterse en segunda y es el que cuenta con más fuerza para disputar y ganar la Presidencia.

La encuesta de AtlasIntel para SEMANA, y que otros medios replicaron, sacude el tablero y el panorama político del país en algo muy positivo. Iván Cepeda aparece de primero en la foto inicial, sí, pero el que realmente queda mejor parado cuando se mira la película completa es Abelardo de la Espriella. Lo que se ve es claro: está firme en el segundo lugar, supera ampliamente a Paloma Valencia y además es el que llega más fuerte cuando la elección se define de verdad.
Los números están muy claros y sin rodeos. Iván Cepeda marca 38,7 %, Abelardo de la Espriella, 27,9 %, y Paloma Valencia, 23,5 %, con Sergio Fajardo completamente rezagado. Ahí se ve que Cepeda tiene un voto duro alto, pero también que la pelea de fondo no es con él en primera vuelta, sino dentro del bloque que lo enfrenta. Y en esa disputa, De la Espriella ya no está compitiendo con Valencia, le lleva una ventaja clara.
Esa diferencia de más de cuatro puntos, medida por una firma internacional con alta credibilidad y con aciertos en procesos como el de Estados Unidos con Donald Trump y en Chile con José Antonio Kast, deja algo claro: aquí no hay empate técnico ni zona gris. Es una ventaja real, y eso confirma que Abelardo de la Espriella dejó de ser una figura en crecimiento para convertirse en el principal candidato dentro del bloque que busca sacar a la izquierda del poder. Ahí cambia todo, porque la discusión deja de ser quién crece y pasa a ser quién está mejor posicionado para llegar.
Con base en estos resultados, no hay ningún candidato con posibilidades reales de ganar en primera vuelta. No hasta el momento. Cepeda, aunque lidera con 38,7 % y a pesar de ser asustador, está lejos del umbral necesario y no muestra crecimiento suficiente para alcanzarlo. El escenario que se configura es el de una segunda vuelta prácticamente asegurada, en la que De la Espriella aparece como el candidato mejor perfilado para disputarla y con mayor capacidad de imponerse en ese tramo definitivo.
Cuando se mira la segunda vuelta, el panorama es todavía más demoledor. De la Espriella le gana a Cepeda con 48,8 % frente a 39,8 %, mientras Valencia también lo supera con 47,1 % frente a 39,6 %, aunque con menor margen. Ese es el dato que realmente pesa. Ambos están en capacidad de enfrentarlo, pero uno logra marcar una diferencia más amplia. Abelardo aumenta esa ventaja porque recoge con mayor fuerza el voto que no está con Cepeda. Y en política eso cuenta, porque no solo importa ganar, sino con qué margen y con qué capacidad de arrastre se llega a la recta final.
Ese es el punto. Cepeda lidera el arranque, pero no es el que se impone cuando la elección se define. Su crecimiento es innegable, pero se queda prácticamente en el mismo nivel, lo que muestra un techo. En cambio, De la Espriella arranca en 27,9 % y termina rozando el 50 %. Esto pasa cuando un candidato logra recoger el voto de quienes no quieren que la izquierda siga en el poder.
El contraste con Fajardo lo confirma. En ese escenario hay empate y un volumen enorme de indecisos. No logra mover el tablero. De la Espriella sí lo hace, mantiene su base y además recoge a quienes buscan una opción firme para derrotar a Cepeda. Esa es la diferencia entre estar en la contienda y tener con qué ganarla.
Si se suman los votos de De la Espriella y Valencia en primera vuelta, el resultado supera el 50 %. Ahí queda claro que la mayoría no está con Cepeda. La diferencia es quién logra ordenarla, y hoy quien lo hace mejor es De la Espriella, de acuerdo con la encuesta. No por discurso moderado, sino por capacidad real de concentrar ese voto.
Mientras Abelardo se mueve con una característica que hoy pesa en la contienda, no depende de las maquinarias tradicionales. Su crecimiento se da por fuera de las estructuras políticas habituales y de los respaldos consolidados, lo que lo convierte en un fenómeno más orgánico dentro del escenario electoral. En contraste, otros candidatos cuentan con apoyos definidos, mientras que su base parece responder más a una identificación directa de los votantes que a estructuras institucionales.
Por eso se habla de consolidación. No es solo que esté segundo, es que está mejor posicionado en los dos momentos que definen la elección. Valencia sigue siendo relevante, pero hoy está de tercera en primera vuelta con 23,5 %. Un mes después del impulso de la consulta, la pregunta es si todavía tiene margen para crecer y alcanzar a Abelardo de la Espriella, porque hasta ahora ese envión del 8 de marzo no le ha alcanzado para darle vuelta al resultado. Dicen que la subida de Paloma es imparable, pero conversando con varios conocidos expertos en análisis de encuestas, los números cuentan otra historia. La gran consulta pasó de un 28 a un 22 % en intención de voto, lo que muestra que se ha mantenido en ese núcleo inicial sin lograr ampliarse, de acuerdo con las mediciones. ¿Tiene con qué darle la vuelta a ese escenario?
La ficha técnica respalda el resultado. El estudio se hizo entre el 6 y el 9 de abril, con 3.617 personas, margen de error del 2 % y nivel de confianza del 95 %. Es una medición sólida. No define la elección, pero sí marca una tendencia clara.
Con lo que hay hoy, la conclusión es clara. Ningún candidato tiene cómo ganar en primera vuelta, pero Abelardo de la Espriella está mejor ubicado para meterse en segunda y es el que cuenta con más fuerza para disputar y ganar la Presidencia. La contienda sigue abierta, todo puede moverse de un día para otro y no hay que confiarse, porque la idea de la extrema izquierda es que no se abra el escenario de un segundo round pues ahí está su derrota. Pero el rumbo ya está marcado porque la señal que deja esta encuesta es la más contundente hasta ahora.
12/04/2026| Por Sofy Casas | Revista Semana