La majadería de los «puristas»

La majadería de los «puristas»

 

 

Resulta majadero ver a ciertos sectores que hoy posan de «puristas» dentro de la campaña de Paloma Valencia anunciando, con tono casi solemne, que en caso de que su candidata no pase a segunda vuelta jamás votarían por Abelardo De La Espriella. Más allá de lo infantil que resulta esa postura, lo cierto es que también revela un desconocimiento bastante elemental de cómo funcionan las campañas y de cómo se comportan los electores.

 

Es natural que quienes respaldan a un candidato insistan públicamente en que aquel será el ganador. Ninguna campaña seria sale a transmitir sensación de derrota ni a insinuar que su rival inmediato terminará imponiéndose. Eso sería suicida. Generaría desconsuelo entre los seguidores y abriría un trasvase de votos prácticamente incontenible. En la psicología del elector el factor triunfo pesa muchísimo. A la gente le gusta sentirse del lado ganador. Y cuando tiene dos opciones que, en líneas generales, representan ideas similares, suele inclinarse por aquella que percibe con mayores posibilidades reales de victoria.

 

También hay una realidad que algunos parecen no haber entendido: los viejos gamonalismos tienen cada vez menos capacidad de maniobra. Aquellos jefes políticos de otras épocas, que movían electores como si fueran semovientes y daban instrucciones que se cumplían disciplinadamente, pertenecen a un país que ya no existe. Hoy un dirigente puede pedir, sugerir e incluso ordenar votar por determinado candidato, pero si ese candidato no despierta entusiasmo ni conecta con el ciudadano, la posibilidad de traslado efectivo del voto es muy reducida. Otra cosa distinta ocurre cuando media la corrupción electoral y el sufragante recibe dinero a cambio de votar, porque ahí naturalmente cambian las reglas del juego.

 

Por eso resulta bastante ingenuo pensar que, si Juan Manuel Galán decide irse «a ver ballenas» en una eventual segunda vuelta entre De La Espriella e Iván Cepeda, los pocos electores que todavía acompañan al Nuevo Liberalismo harán exactamente lo mismo por simple obediencia partidista. Eso no funciona así. Los ciudadanos no son propiedad de ningún dirigente político. Mucho menos en una elección marcada por un temor tan profundo frente a la posibilidad de que el país termine en manos de un proyecto abiertamente marxista.

 

Subestimar la inteligencia de los ciudadanos es un error enorme. Pretender además condicionar moralmente el voto de personas libres resulta todavía peor. Entre Paloma Valencia y De La Espriella podrá haber diferencias de estilo, de estrategia o incluso de entorno político, pero hay algo evidente: ambos representan exactamente lo contrario de lo que encarna Iván Cepeda. Y por eso, pase quien pase a la segunda vuelta —aunque todo indica hoy que será De La Espriella— terminará recibiendo una porción importante de los votos de quien quede en el camino. Algunos lo harán con entusiasmo, otros con resignación, pero terminarán haciéndolo porque la elección de 2026, más que una simple disputa electoral, será para muchos colombianos una elección de supervivencia.

 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 12 de 2026

https://los.irreverentes.com/2026/05/la-majaderia-de-los-puristas/

Compartir:

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram
Email
0
Amamos tu opinion, deja tu cometario.x
()
x