La reconstrucción de la serie de ataques terroristas se conoció antes de que el mismo Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz confirmara los detalles de la masacre 49 durante lo corrido de 2026 en Colombia

Una serie de ataques armados y atentados con explosivos perpetrados por hombres de las disidencias de las Farc bajo el mando de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, sacudió el suroccidente colombiano entre el 24 y el 28 de abril de 2026, según reportes del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
Los hechos, documentados en diferentes municipios de los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, evidencian el repunte de la violencia atribuida a estructuras armadas luego de la firma del Acuerdo de Paz, y ad portas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales que se desarrollarán el domingo 31 de mayo de 2026.
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De acuerdo con la cronología elaborada por Indepaz, y que se compartió a través de un carrete en su cuenta de Instagram, la ola de violencia comenzó el viernes 24 de abril de 2026, cuando se registraron ataques con cilindros bomba y artefactos explosivos contra instalaciones militares en Cali y Palmira, así como hostigamientos armados en Miranda y Corinto, todos en el Valle del Cauca y el Cauca.
En esos hechos, los responsables señalados fueron el Frente Jaime Martínez, el Frente Adán Izquierdo y el Frente Dagoberto Ramos del Bloque Occidental Jacobo Arenas.
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El sábado 25 de abril, la escalada de ataques se extendió a otras localidades del Cauca.

El Tambo, Patía, Suárez, Padilla, Miranda, Guachené, Corinto, Cajibío, Caloto y Mercaderes fueron escenario de acciones violentas que incluyeron incendios, hurtos, explosiones masivas, instalación de retenes ilegales y hostigamientos contra la policía con fusiles, drones y artefactos explosivos.
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En Jamundí y Palmira (Valle del Cauca), se reportaron detonaciones y hallazgos de explosivos en instalaciones militares.
Por tal motivo, desde el Instituo se atribuyó la mayoría de estos hechos a los frentes Dagoberto Ramos, Carlos Patiño, Jaime Martínez, Adán Izquierdo y Andrés Patiño del Bloque Occidental Jacobo Arenas, lideras por Iván Mordisco, uno de los criminales más buscados por las autoridades colombianas.
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Durante esa misma jornada, se documentaron ataques múltiples en Taminango y Pasto (Nariño), como el lanzamiento de explosivos y detonaciones en estaciones policiales y de servicio. Esos incidentes fueron atribuidos al Frente Franco Benavides del mismo bloque armado.

El domingo 26 de abril, la violencia continuó con un atentado con vehículo bomba y drones en Argelia (Cauca); la quema de un camión de carga sobre un puente en Jamundí (Valle del Cauca); y una masacre en un establecimiento público del sector El Hobo en Toro (Valle del Cauca), donde hombres armados dispararon indiscriminadamente contra los asistentes.
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El reporte de Indepaz señala que, en algunos casos, la autoría directa de los hechos aún no había sido determinada.
El lunes 27 y martes 28 de abril, la secuencia de atentados se mantuvo con ataques explosivos contra puentes y vías en Taminango (Nariño); atentados con granada contra instalaciones empresariales en Pasto; incineración de vehículos en Dagua (Valle del Cauca); hostigamientos armados en Inzá y desactivación de artefactos explosivos en Villa Rica y Santander de Quilichao (Cauca).
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La mayoría de estos eventos fueron atribuidos al Frente Franco Benavides y al Frente Jaime Martínez.
Según la información recopilada por el instituto, los ataques se caracterizaron por el uso de explosivos, drones y armas de fuego contra objetivos civiles, policiales y militares, lo que ha generado preocupación en estos puntos de la región Pacífica por la capacidad operativa y la coordinación de las estructuras bajo el mando de Iván Mordisco.
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El organismo observador resaltó que la utilización de drones y explosivos en áreas rurales y urbanas representa un desafío significativo para las autoridades y la población civil, y más cuando la seguridad se ha visto afectada por la reconfiguración de grupos armados que emergieron tras la desmovilización de las Farc-EP.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz reiteró en su informe que “el uso de drones y explosivos indiscriminados en zonas rurales y urbanas revela una absoluta degradación moral, donde el terrorismo se impone sobre cualquier principio de humanidad y respeto por la vida”.
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Por todo lo anterior, se ha solicitado la intervención de entidades estatales y organismos internacionales para atender la situación humanitaria y prevenir una escalada aún mayor de violencia en el suroccidente colombiano.
Sebastián Vargas Rueda .