
Vivir en Colombia significa no sólo arriesgar la vida y la integridad física, amenazadas por las masacres que a diario cometen los grupos ilegales aliados del gobierno, sino también sufrir la falta de tratamientos, cirugías o entrega oportuna de medicamentos por cuenta de un sistema de salud que se encuentra totalmente colapsado por incumplimiento del gobierno en el pago de sus obligaciones a las EPS.
“La suspensión temporal de servicios de la Institución Prestadora de Salud (IPS) Liga Colombiana Contra el Cáncer en Bogotá,—anota Portafolio— pone en evidencia una situación financiera crítica derivada de la falta de pagos oportunos por los servicios prestados.” Pero no es éste un hecho aislado, sino que responde a una política de gobierno. Desde el comienzo de su gestión se propuso apoderarse del sistema de salud para tener acceso a los enormes recursos que lo sostienen. Para lograrlo, ha optado por el tortuoso camino de frenar los pagos a las empresas prestadoras del servicio y, peor aún, por intervenir algunas para conducirlas a la bancarrota total.
Las deudas, que superan los $25 billones con la red hospitalaria provocan colapso en la atención, especialmente en EPS intervenidas como la Nueva EPS. Clínicas CardioVID y el Hospital Alma han reportado cese de atención a afiliados de la Nueva EPS debido a deudas millonarias. La posible liquidación de siete EPS intervenidas pone en riesgo a más de 12 millones de usuarios. Se reportan deudas con hospitales públicos y privados que ascienden a más de $25.7 billones, con alto impacto en la red pública.
Las quejas de los pacientes por la falta de citas y tratamientos crecen, señalando una crisis en la atención fundamental. En otras palabras, este régimen de clara orientación marxista-leninista, ha preferido imponer por la fuerza a los colombianos su adhesión a esta fracasada ideología y a la candidatura continuista de su heredero, Iván Cepeda, antes que cumplir con su deber constitucional de garantizar la vida, la integridad y la salud de sus gobernados.
En este aspecto fundamental para la seguridad y el bienestar de la población no deja de sorprendernos cómo, a pesar de la enorme responsabilidad que le cabe al gobierno en tan monumental catástrofe, siga apareciendo su candidato con un 37% en la intención de voto de los colombianos para la primera vuelta presidencial. ¿Pueden algunos ser tan desaprensivos, es decir, tan carentes de escrúpulos, para prestarse a la continuidad de tan desastroso régimen a cambio de la venta de nuestro voto, o de un aumento de salario o de un mísero subsidio? ¿Tan poco vale para ellos la Patria que nos vio nacer, que la venden por un plato de lentejas?
Lo mismo podría predicarse de quienes escogieron la vía del engaño y la trampa para evitar la derrota de Cepeda, pues prefieren ser ellos los escogidos, y si no son ellos, castigarán a los colombianos con la continuidad del régimen en cabeza del candidato de la guerrilla, Iván Cepeda. Quien todavía tenga alguna duda al respecto, basta con que observe en las redes cómo los partícipes de la consulta mal llamada “de centro” han anunciado públicamente que, en caso de no pasar a la segunda vuelta, no apoyarán a Abelardo de la Espriella y preferirán votar por Cepeda. ¿Dónde les quedó el patriotismo, la coherencia con los principios, y su responsabilidad con los colombianos que arriesgan su vida con este régimen maldito?
Por fortuna, cuenta el país con Abelardo de la Espriella, un verdadero líder, sin intereses políticos, independiente de las roscas de los de siempre, con capacidad, coraje y voluntad para salvar el sistema de salud de su profunda crisis y garantizar que no mueran más colombianos por falta de atención o de medicamentos.
El plan de salud de Abelardo de la Espriella se basa en un «Plan de Choque de 90 días» para estabilizar el sistema. Propone inyectar $10 billones de pesos de inmediato para salvar clínicas, hospitales y asegurar la entrega de medicamentos, frenando la crisis de liquidez y la atención represada. El objetivo es estabilizar el sistema en 90 días para evitar más muertes por falta de atención. Incluye la formalización, estabilidad, y un enfoque en salvar el sistema sin reformas profundas iniciales. Ley de Punto Final: Busca saldar la deuda histórica de más de 50 billones de pesos mediante acuerdos entre EPS, IPS y aseguradoras. Enfoque de «Ni una muerte más»: Priorizar al paciente y asegurar el suministro de medicamentos.
El plan también menciona la necesidad de atender las causas de la crisis de salud, incluyendo la mejora en la alimentación infantil y la reducción de la congestión asistencial provocada por accidentes de moto.
Es hora de que dejemos a los de siempre con sus jueguitos electorales y chantajes al electorado que pertenecen a la vieja politiquería. Enfoquémonos en demostrar al camarada Cepeda que Colombia es una tierra estéril para el comunismo, No olvidemos que las FARC intentaron adoctrinar a las gentes de todas las regiones durante 60 años mediante el terror y la violencia. Cuando firmaron el pacto con Santos y participaron por primera vez en unas elecciones solamente obtuvieron 50.000 voticos. A Cepeda, por más que le ayude su patrón Petro y los grupos narco-guerrilleros que lo acompañan, le ganaremos en la primera vuelta, Votemos con fe en la Divina Providencia y hagamos de Colombia la “Patria milagro” que queremos para nuestros hijos.
Luis Alfonso García Carmona: Abogado. Escritor. Fundador de Alianza Reconstrucción Colombia.
5/05/2026 | Por: Luis Alfonso García Carmona . .
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