Desde que nuestras madres nos inculcaban la costumbre de lavarnos las manos antes de las comidas o después de acudir al sanitario, no habíamos recibido tantos llamados a hacerlo, ahora para evitar el peligroso contagio del Covid-19.

Y ojalá lo cumplamos, como acaba de repetirlo el Presidente Duque. Sin disciplina no podremos salir de esta pandemia, no obstante los esfuerzos que nuestro gobierno adelanta en varios frentes.

Pero eso de lavarse las manos no puede tomarse al pie de la letra por quienes sí deben actuar en lugar de imitar a Pilatos. No es hora de aplicar el “laissez faire, laissez passer” frente a los corruptos que se agazapan en esta tragedia para seguir metiendo mano en el erario. No hay derecho a que, cuando no llegan los subsidios ni los alimentos a la población más necesitada por falta de recursos, la alcaldesa de Bogotá, la misma que se hizo campaña con la consulta contra la corrupción, se gaste SEIS MIL MILLONES DE PESOS en espacios publicitarios para mostrar la gestión de la Alcaldía, como lo denunció el concejal Elmer Rojas. Pregunto: ¿Cuántos mercaditos se podrían repartir con esa “bicoca”?

No para allí el despilfarro. Al señor Guillermo Augusto Cuéllar, quien había efectuado una donación de $33.800.000 a la campaña de la López, lo premia la “pulcra” alcaldesa con un contratito por $226.800.000 por “asesoría en comunicaciones”. No creo que sea prioritario, en época de crisis, mejorar las comunicaciones de la señora López en vez de atender las urgentes necesidades de quienes viven en la pobreza absoluta en las barriadas de la capital.

Si por Bogotá llueve, por Medellín no escampa. El alcalde “Pinturita” Quintero se hizo elegir con base en un andamiaje de mentiras: Que era “independiente”, pero la verdad es que ha conformado su equipo de colaboradores siguiendo las directrices de los políticos que lo eligieron, especialmente de su candidato presidencial, Petro. Que elegiría al gerente de EPM a través de una firma de “cazatalentos” y acabó escogiendo “a dedo” una persona sin conocimientos ni experiencia para semejante posición, recomendada por un conocido cacique de la vieja guardia.

En consecuencia, con lo anterior, su gestión a la hora de contratar sigue la misma línea. Denuncia el concejal Alfredo Ramos contratos por valor de SIETE MIL CIENTO VEINTE MILLONES DE PESOS para la adquisición de elementos destinados a enfrentar la pandemia, suscritos con firmas como piñaterías o agencias de publicidad, es decir, con objeto social distinto al de los contratos, algunas con un capital social 600 veces inferior al valor contratado, escogidas “a dedo”, sin ningún filtro ni proceso técnico de selección. ¿Es esa la manera de manejar los recursos de los contribuyentes, que deberían dedicarse con eficiencia y pulcritud a atajar esta letal amenaza?

Como es sabido, los entes de control a nivel local son fácilmente manipulados por la corrupción y por ello se lavan las manos y miran hacia otro lado. La Fiscalía General de la Nación parece que está muy ocupada en detener los procesos que se adelantaban contra Juan Manuel Santos por el asunto Odebrecht o en conceder reportajes. Otra manera elegante de lavarse las manos.

Nada saldrá seguramente de las valerosas denuncias de los citados concejales. Habrá que esperar a que un gobierno post-pandemia, con el apoyo de los millones de colombianos inconformes con la corrupción instalada en el régimen, inicie el inaplazable camino hacia la reconstrucción del país.

Por Luis Alfonso García Carmona – Director ARCO – 19/04/2020
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