Ahora que se ha ido perdiendo el conocimiento y respeto por los símbolos patrios, parece que el lema de nuestro escudo nacional que reza “Libertad  y Orden”, haya sido sustituido por el de “Libertinaje y anarquía”.

Habíamos advertido en nuestra última columna (¿Sin enemigos a la vista?, publicada en Periódico Debate y La Linterna Azul), sobre la orden impartida por el Foro de Sao Paulo  de generar movilizaciones masivas en Colombia después de la cuarentena, como parte del plan estratégico de desestabilización allí propuesto por las FARC y sus compinches.

No importaba el motivo o la excusa para la protesta, lo importante era sacar a la calle, con la colaboración de las milicias urbanas y de los vándalos importados de países vecinos, a unas masas fácilmente manipulables por las redes. Se presentó el lamentable hecho que terminó con el fallecimiento de un ciudadano detenido por la policía, que constituye motivo suficiente para una rigurosa investigación y, por supuesto, para un ejemplarizante castigo a los que resulten culpables, previo un debido proceso con las debidas garantías.

Pero, de inmediato, la movilización, que ya estaba preparada, se puso en marcha mediante la incitación a levantar a las masas en contra de la “dictadura”, a defender la “democracia  y la libertad”. Una verdadera asonada, como las que han sufrido otros países por cuenta de la extrema izquierda, incendiaria y destructora por naturaleza.

No era una protesta por el derecho a la vida, pues jamás hemos visto a estos izquierdistas, azuzados por el exguerrillero Petro, protestar por los miles de muertos que han causado y siguen causando sus camaradas de las FARC o el ELN. ¿Acaso protestaron por el genocidio de la Escuela de la Policía? La muerte de este individuo fue sólo la chispa que desencadenó una movilización anunciada y planeada minuciosamente para la toma de las ciudades y para causar el mayor daño posible. Pero, si vamos a buscar las verdaderas causas de este pandemonio que atraviesa Colombia, tendremos que señalar:

1. Responde a un plan estratégico diseñado para Colombia por el Foro de Sao Paulo. Si una organización multinacional atenta contra la soberanía y la seguridad del Estado, éste se debe pronunciar y defender, no humillar la cabeza;

2. Es una funesta consecuencia de la claudicación del Estado ante los violentos en el humillante acuerdo de La Habana. Es una confirmación más de que ese espurio pacto no ha traído paz, sino la entrega del país a los violentos y, por lo tanto, se debe abolir;

3.  Denota una grave abdicación de sus deberes por parte de la Presidencia de la República, que no puede delegar el mantenimiento del orden público y la defensa de la vida y de los bienes de los ciudadanos, de tan irresponsable manera. Es hora de que se declare la conmoción interior, se investigue a los promotores de los desórdenes y se pongan a disposición de las autoridades competentes; se ordene a los alcaldes apoyar la fuerza pública y controlar el vandalismo, so pena de que el incumplimiento dará lugar a la militarización de la ciudad; y, se expulse del país a la pandilla de vándalos que importaron;

4. Una explosiva coyuntura atraviesa el país, a raíz de la crisis sanitaria, que deja millones de personas en situación de pobreza y miles de empresarios en la bancarrota, lo que amerita drásticas, oportunas y creativas soluciones que ALIANZA RECONSTRUCCIÓN COLOMBIA ha propuesto, en lugar de incrementar la deuda pública o mantener el exagerado costo del Estado;

5. Los colombianos, en su mayoría, permanecen impávidos ante la agresividad del populismo, la debilidad del Gobierno y la falta de orientación de los líderes democráticos. ALIANZA RECONSTRUCCIÓN COLOMBIA los invita a organizar su defensa, que es un legítimo derecho, y no permitir que los bárbaros atenten contra su tranquilidad o contra sus bienes. Además, debemos convertirnos todos en los ojos y oídos de Colombia, documentar todas las agresiones, todos los daños, y enviar escritos a las autoridades denunciando toda irregularidad y solicitando su efectiva protección; y,

6. Preparémonos desde ahora para detener en las elecciones del 2022  a éstos apátridas que quieren el poder, aunque sea mediante la destrucción de nuestras ciudades. En ALIANZA RECONSTRUCION COLOMBIA los invitamos a hacer un frente común que lleve al Congreso una mayoría de personas honestas, no contaminadas con la corrupción, para aprobar allí las reformas constitucionales y legales que requerimos para reconstruir desde sus cimientos a esta amada Colombia.

 Luis Alfonso García Carmona, Presidente Alianza Reconstrucción Colombia, 13/09/2020

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