
La educación es el gran “caballito” de batalla de los políticos, particularmente durante las campañas, en las que suelen afirmar que ésta es la punta de lanza de su plan de desarrollo, y de la que predican que “debe ser transversal”, es decir, permear y moldear todos los demás aspectos del “proyecto” político que nos ofrecen.
También lo es de las ideologías, y muy especialmente de los conglomerados ideológicos, que en su vasta experiencia han aprendido a infiltrar y, con ella, a inficionar la percepción de la realidad y las actitudes valorativas, para pervertir así la inteligencia y oscurecer la conciencia.
Los primeros no tienen una idea clara ni un conocimiento profundo de lo que es y de lo que realmente se trata cuando hablamos de educar. Tan es así, que por eso la presentan como el puntal de su “proyecto”, desconociendo que cuatro años de gestión son una responsabilidad ejecutiva, mientras la educación es en sí misma un despliegue en el mediano plazo que dará sus frutos después de un muy largo recorrido.
Las segundas tampoco, pues no hacen más que instrumentalizar el aparato educativo para sus fines de adoctrinamiento –distorsión del conocimiento y del recto juicio– y posterior incorporación a sus filas –entiéndase reclutamiento– de aquellos a quienes han logrado deslumbrar con sus presuntos ideales de liberación y de igualdad. Sin embargo, han jugado con ella como una apuesta a largo plazo, durante décadas, hasta ver muy próxima la realización de sus objetivos de “transformación social”.
Son ya varias las generaciones de egresados que responden y obedecen al modelo ideológico del marxismo cultural, y que hacen gala de una sensibilidad caracterizada por una paulatina familiarización con su léxico y con su discurso, con la incorporación de sus categorías ‘conceptuales’ como marco de referencia para interpretar y “transformar” la realidad, hasta su aceptación acrítica y normalización.
Todo ello, fruto de la paciente labor desplegada a través de los llamados “movimientos sociales” en los ámbitos escolares y académicos, hasta haber cristalizado en un nuevo romanticismo idealista caracterizado por el subjetivismo individualista, el relativismo moral, el buenismo ingenuo, la tolerancia acrítica y la connivencia cómplice con los errores filosóficos y de pensamiento como el wokeismo, el feminismo radical, la ideología de género, el pacifismo, el ecologismo, el catastrofismo climático, el mito de la superpoblación, la anticoncepción indiscriminada, el abortismo y la “conciencia planetaria” hoy exacerbada por el universalismo y la extraterrestrización de la creación inteligente.
De modo, pues, que una vez definida la titular de la Cartera de Educación de Colombia, las distintas reacciones que desde dichos sectores ha suscitado este nombramiento, dejan al descubierto el papel estratégico que para ellos tiene la “educación” en la reconfiguración de la sociedad y en la ebullición de estas “nuevas sensibilidades”, tan proclives a ese “clima” cultural, y es eso lo que temen perder con la llegada de ‘una cristiana’ a este Ministerio.
Ante el panorama descrito, esbozo algunos de los grandes desafíos que se plantean para la Educación de cara a la construcción de una “Patria Milagro”, como ha sido concebida, llamada y propuesta por el nuevo gobierno. Hay otros, pero en los que se enuncian se trata de abarcar integralmente el panorama educativo.
- 1- El desafío de la Calidad Educativa. El reconocido pedagogo, Pbro. Juan Jaime Escobar, dijo hace algunos años en una charla para maestros y padres de familia en la Escuela Superior Normal Antioqueña de Medellín, que “el gran problema de la calidad de la educación no es de medios (recursos técnicos y materiales o ayudas didácticas), sino de fines”. Es decir, del propósito, de la finalidad, esto es, de la Intencionalidad Educativa, de lo que se quiere y se propone alcanzar de cada alumno con el proceso de formación.
- 2- El desafío Antropológico. Es el quid de la Calidad Educativa y está determinado por qué tan sólida, clara y bien fundamentada sea la respuesta que se dé a la pregunta: “¿qué es el hombre?”; y con ella, qué son la vida, el mundo, la realidad…, cómo transcurren, así como qué lugar ocupa y qué papel juega la Persona Humana dentro de ellos.
- 3- El desafío de conocer y de comprender exactamente qué es la Educación, cuáles son su propósito y alcance real. La pedagogía y la didáctica juegan un papel muy importante en el proceso educativo, así como los espacios y recursos de que se dispone. Pero no son el todo. El alumno y el maestro, así como la familia, son los agentes del proceso educativo, no el estado; y no se puede absolutizar a ninguno de ellos, pero tampoco minimizar. En tal sentido, es indispensable superar la noción de educir, según la cual el proceso educativo consistiría en estimular al alumno de tal manera que se extraiga de él y dé lo mejor de sí; en su lugar, apuntar a la de e-ducere, que constituye una perspectiva realmente integral y comprehensiva con respecto a la Persona, y que literalmente significa “conducir desde sí”, es decir, propende por una autonomía sana, por la cualidad de ser íntegro; y direcciona el propósito y el sentido de la Educación, en coherencia con los de la Persona Humana y su auténtica Dignidad.
- 4- El desafío de la Cohesión Institucional. Alude a cómo recuperar la conciencia de la primera institución, la Familia, con respecto a la intencionalidad educativa, así como a su responsabilidad y compromiso en el proceso de desarrollo integral de sus hijos como Personas. De la misma manera, y dentro del respeto a la autonomía institucional, a propugnar cómo cohesionar el Proyecto Educativo de las Instituciones con el Proyecto de Vida Familiar.
- 5- El desafío de la Cohesión Social. La posibilidad de desplegar una Política Social Integral. Es decir, la capacidad de formular y de articular una Política Familiar, una política Educativa y una política de Trabajo que, bajo una concepción de la Persona, de la Familia y de la Sociedad que responda a su vocación con auténtica subsidiariedad, las integre y posibilite la conciliación entre dichos ámbitos. El punto de partida es una visión del desarrollo armónico e integral de la Persona en cada uno de ellos y en sus interacciones, no una ruptura entre estos ni entre la persona y los mismos.
- 6- El desafío del Acceso a la Educación. La escolarización no es sólo el hecho de poder asistir a un espacio destinado para recibir instrucción: obedece a criterios superiores a la estandarización de contenidos, a la uniformidad metodológica o al unanimismo ideológico. Aunque cada objetivo de instrucción deba ser verificado en términos de cumplimiento, de logros verificables y de un desarrollo medible de competencias, cabe la posibilidad de facilitar el acceso a la educación también de manera virtual, personalizada (niños o jóvenes con necesidades “especiales”) o, incluso, en el mismo hogar, a cargo de los padres o de tutores calificados. De este modo se respeta el principio según el cual los padres son los primeros formadores de sus hijos, y con pleno derecho de elegir la educación más adecuada para los mismos. El estado debe facilitar de manera subsidiaria la realización del proceso educativo en todas sus etapas hasta su culminación completa.
- 7- El desafío de Reducir los Costos y Facilitar el ingreso a la Educación Superior privilegiando el mérito. Tanto para los procesos de selección e ingreso a las Universidades, como para la asignación de becas y los créditos de estudio a través de entidades como el Icetex y el fomento de la Formación Avanzada en especializaciones, maestrías y doctorados. Esto tanto en Colombia como en universidades extranjeras de prestigio y bien calificadas. Así mismo, el estado puede facilitar el intercambio de conocimientos y el apoyo para traer docentes de alta calificación para todo el aparato educativo y el cuerpo docente.
- 8- El desafío de una planta docente calificada y permanentemente actualizada, que sirva al propósito superior de la formación y no a los intereses ideológicos de grupos que se valen de la educación infiltrándose en ella para el adoctrinamiento.
- 9- El desafío de la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano. En este sentido es indispensable velar por la adecuada oferta de contenidos útiles y pertinentes orientados a la habilitación y al aprestamiento para el trabajo en niveles operativos, técnico, tecnológico y profesional. Así mismo, por la debida correspondencia entre la formación y los requerimientos específicos de las empresas en sus procesos productivos. Pero siempre atendiendo al Criterio Antropológico, que debe mediar los procesos de formación, educación e, incluso, de entrenamiento.
- 10- El desafío de integrar e incorporar las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) y los desarrollos de plataformas digitales, así como de IA (Inteligencia Artificial) a los procesos educativos y formativos, según la pertinencia; y en los de formación para el trabajo y el desarrollo humano, según criterios y estándares de productividad y competitividad.
- 11- El desafío de armonizar Principios Constitucionales y Derechos Fundamentales. Es tal vez el más delicado de todos los desafíos, pues se invoca al “estado laico” para limitar o constreñir la educación religiosa y moral, en particular la Católica, equiparándola a otras confesiones o prohibiéndola en planteles educativos públicos y estatales. ¿Cómo conciliar, por ejemplo, la Libertad de Educación con conceptos como el “libre desarrollo de la personalidad”? ¿Cómo respetar la autonomía educativa y la identidad institucional de una institución religiosa sin que interfiera en su PEI (Proyecto Educativo Institucional) la tutela de un padre de familia de otra confesión o la decisión de un juez que ordena no enseñar una materia a un alumno específico?
Estos son algunos de los grandes desafíos en materia educativa que se deben considerar y afrontar en la construcción de una “Patria Milagro”. No se trata nada más de que, porque se nombró en la cartera de Educación a una persona cristiana, “se derrotó el bazuco en los colegios”.
La batalla es cultural, y no simplemente mayoritaria o según el particular pensamiento del gobierno de turno. De lo que se trata no es sólo de alternar ahora una supuesta visión de “derecha”, sino de apuntalar los cimientos de una auténtica transformación del país y de su desarrollo en el concierto internacional.
https://www.razon.masfe.com/los-grandes-desafios-de-la-educacion-para-construir-la-patria-milagro/