Maduro arrecia destrucción de medios informativos y apunta a nuevos blancos

El régimen promete una arremetida con los medios que lo adversen y para ello mantiene organizada y activa una guerrilla en las redes sociales.

Maduro comienza una enfurecida batalla comunicacional contra los medios que se resisten a sus intenciones.

A Nicolás Maduro sólo le gusta escuchar su voz o eso parece. Nada ni nadie tiene derecho a criticarlo ni a su régimen en Venezuela. Sólo así se explica su enfurecida batalla comunicacional contra los medios que se resisten a sus intenciones. Ya no importa si fueron cercanos o no a su socialismo porque su guerra de “cuarta generación” es la meta del año. Es su plan 200.

Para cumplir su cometido, los acusa de un cerco informativo, conspiración o golpe mediático. Todo depende de la furia de su embestida que ejerce con sanciones administrativas, confiscaciones, persecuciones y hostigamientos.

Según Espolitiks “en el chavismo no existe peor enemigo que la interpelación y el acceso a la información que lleve a la verdad, por lo cual durante 21 años, la censura se ha convertido en uno de sus mayores recursos”.

En la dictadura “lo comunicacional juega un rol crucial”, revela Portal Alba y “el contraataque es seguramente la más eficaz de las estrategias”. En el futuro inmediato las desplegará. “Esa represión contra la oposición y contra la sociedad civil proseguirá con más acento y con más profundidad en 2021”, asegura El Mundo.

Con una guerrilla propia

Maduro organizó una guerrilla propia para alcanzar sus objetivos. La estructuró según niveles geográficos (sectorial, local, municipal, regional, nacional e internacional) y les asignó departamentos en cada institución pública para que operara, divulga Espolitiks.

Mediante la Misión Robinson Digital se tecnificaron estas camaradas que “no son un solo grupo, sino un conjunto de ellos que, bajo cualquier circunstancia, sea la opinión pública favorable al chavismo, o desfavorable se encargan de replicar y opinar lo que sea conveniente”. Y es cierto. En septiembre los exhortó a batallar en el mundo 2.0 previo al fraude parlamentario.

Día a día, esta “guerrilla comunicacional” posiciona contenido según sus intereses, desprestigia a la oposición política en canales nacionales y se victimiza en los internacionales mediante la filtración de información en medios digitales y redes sociales, que desencadene un enfrentamiento.

De esa manera representan un eslabón fundamental en la estrategia de hegemonía que no se basa solo en silenciar a quienes ponen en entredicho su narrativa sino en atiborrar la opinión pública con la realidad diseñada por ellos.

Los nuevos enemigos

El Pitazo, Efecto Cocuyo, Tal Cual y Runrunes nacieron para hacer frente a la censura que pretende Maduro. Estos medios surgieron en el mundo digital conscientes a lo que se estaban enfrentando, recalca El Nacional.

Y la migración a estos espacios se produjo por “la fuerza de las circunstancias, por el contexto político. No fue un proceso natural de evolución de un soporte a otro”, añade el medio cuyo director está exiliado.

Contra ellos, hay un “uso de información falsa o manipulada por parte de medios prooficialistas con el propósito de criminalizar», indica El Mundo. Pero Maduro sabe lo que pretende desde que asumió su silla.

Un historial de ataques

En lo que va de este año ya el régimen usó el poder para callar a VPI TV y castigar a Panorama con medidas administrativas. Este enero no dista del primer semestre del 2019 cuando se contabilizaron 881 bloqueos a plataformas digitales y el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) expresó que en dos décadas de socialismo se han cerrado hasta 600 medios de comunicación, además de la encarcelación con cargos de legitimidad dudosa, persecución y exilio forzoso de periodistas independientes, al igual que la confiscación de bienes, muebles e inmuebles, asegura la agencia Espolitiks.

Entre los casos más relevantes de censura en los últimos años resaltan también los canales internacionales NTN24, CNN en español, Caracol y Antena 3 con “líneas editoriales no convenientes para el régimen chavista”.

La orden fue de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). Sin mediar y sin derecho a la defensa se les prohibió su transmisión en los servicios de cable prestados.

En internet la censura se concreta con el bloqueo de DNS, HTTP y otros recursos a medios como, La Patilla, Caraota Digital, El Nacional y Aporrea, cuya línea editorial es “tradicionalmente chavista”.

Hasta la planta televisiva de la Asamblea Nacional (ANTV) que se encargaba de transmitir sesiones y noticias relacionadas con el parlamento fue tomada por Maduro cuando la oposición venezolana logró la mayoría de los diputados en 2015.

Una realidad distinta

“El mundo comunicacional en Venezuela no siempre ha sido como es ahora”, señala El Nacional. Antes el sector privado-comercial contaba con más unidades comunicacionales y el sector de medios públicos era menor, no solo en relación con la cantidad de medios sino también por su impacto conformado por la Radio Nacional de Venezuela, el canal Venezolana de Televisión y una agencia de noticias”, indicó el investigador Marcelino Bisbal en El Nacional.

La alteración del régimen comunicativo comenzó en el golpe de estado del 2002 cuando los medios tuvieron un rol importante en la manera en cómo se transmitieron los sucesos.

Es a partir de ese hito que el régimen se percata de sus desventajas y surge una plataforma de medios y comienza el diseño de políticas comunicacionales de carácter gubernamental hasta el presente, precisa el medio.

Ahora con cinco canales de televisión, el circuito de Radio Nacional de Venezuela con 11 estaciones que se escuchan en todo el territorio, periódicos de gran circulación como Correo del Orinoco y Ciudad CCS y 244 radios comunitarias y unas 36 televisoras comunitarias, la voz de la revolución no deja espacio para otros.

El objetivo detrás de esto es “controlarlo todo, es un mecanismo de sumisión social bajo la premisa de no informar para que el ciudadano no tome decisiones porque un ciudadano desinformado está en desventaja” afirma EN.

Y ese nuevo orden comunicacional implantado funciona de múltiples maneras desde el arribo de Maduro a Miraflores. Después de su ascenso, medios como Globovisión, Cadena Capriles (Últimas Noticias y El Mundo) y Notitarde cambiaron de dueño y bajo la transacción económica se escondió el cambio en las líneas editoriales.

Pero hasta la iglesia católica condena el accionar. Para el clero «si se transgrede a los medios de comunicación, se transgrede a la democracia».

Gabriela Moreno

Gabriela Moreno , Panam Post, Miami, 11/01/2021

Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.

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