Pese a que en junio la tasa de desempleo llegó a 8 %, debido a una mayor tasa de ocupación que aumentó del 58,4 % al 59,4 % y a un aumento en el índice de participación del 63,9 % a 64,5 %, el motor fundamental fue el aporte en el empleo asalariado, generado por los trabajadores informales.
En efecto, un análisis sobre el mercado laboral de ANIF permitió establecer que la caída en la tasa de desocupación respondió a una mayor ocupación: en términos anuales se registraron 706 mil ocupados adicionales y 87 mil desocupados menos.
Sin embargo, al analizar la composición de las nuevas ocupaciones por posición ocupacional surgen señales menos favorables sobre la calidad y formalidad del empleo creado. Del crecimiento anual de los ocupados del 3,0 %, los empleados particulares aportaron 1,8 puntos porcentuales (p.p.) y los trabajadores por cuenta propia 1,7 p.p.
Estas contribuciones fueron parcialmente compensadas por la caída en otras posiciones ocupacionales, como empleados domésticos, jornaleros o peones y trabajadores sin remuneración, que restaron 0,7 p.p., así como por los empleados del gobierno, que restaron 0,1 p.p.
Contribución
En términos de contribución al aumento anual de la ocupación, los empleados particulares explicaron el 61,9 % del incremento, mientras que los trabajadores por cuenta propia explicaron el 58,6 %.
De acuerdo con la investigación, el aporte de los empleados al mercado laboral, y trayendo a colación la cifra de informalidad (que para el mes de junio fue de 55,1 %), los resultados por posición ocupacional sugieren que las posiciones diferentes al cuentapropismo están siendo informales.
Según el informe, del total de nuevas ocupaciones (706 mil), de acuerdo a la clasificación de formalidad del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), 391 mil fueron informales y 314 mil formales. Esto implica que más de la mitad de los nuevos empleos creados fueron informales (55,5 %), mientras que solo el 44,5 % fueron formales.
Desde ANIF han “reiterado que el empleo de trabajadores cuentapropia tiende a ser informal, pues este tipo de empleo usualmente se caracteriza por mantener una pequeña escala de operaciones – pocos empleados – y una baja estructura financiera, que se traduce en el desconocimiento de los registros mercantiles y de la contabilidad en la empresa en la que trabajan”.
Los expertos consideran que así, aunque el aumento del cuentapropismo ayuda a explicar una parte de la informalidad del empleo creado, no parece ser el único factor detrás de este resultado. La alta contribución de los empleados particulares al crecimiento de la ocupación sugiere que parte del empleo asalariado privado creado también podría estar siendo informal. Esto resulta especialmente relevante, pues se trata de una posición ocupacional que, en principio, debería estar más asociada con relaciones laborales formales.
Mercado
En definitiva, los resultados del mercado laboral de junio mantienen una dinámica positiva, explicada por una mayor ocupación. No obstante, preocupa que las nuevas ocupaciones puedan estar caracterizadas por una mayor incidencia de informalidad. Esta preocupación no solo responde al mayor peso del cuentapropismo, una posición tradicionalmente asociada con la informalidad, sino también a la posibilidad de que parte del empleo particular creado no esté cumpliendo con condiciones formales.
En el trimestre móvil marzo-mayo 2026, la proporción de personas ocupadas informales fue 54,7 %, lo que representó una caída de 1,2 p.p. con respecto al mismo periodo en 2025, cuando se situó en 55,9 %. Este último dato significa que, mientras 11,05 millones de trabajadores son formales, hay otros 13,34 millones que son informales.
En cuanto a su distribución territorial, la entidad precisó que en las 13 ciudades y áreas metropolitanas la proporción de informales alcanzó 40,7 %, lo que significó una disminución de 1,6 p.p. frente al trimestre móvil marzo-mayo 2026, cuando se situó en 42,3 %. Por su parte, para los centros poblados y el rural disperso, la población ocupada informal fue de 82,9 %.