
29/08/2026 | Por: Luis Alfonso García Carmona
Mientras los esfuerzos aunados del nuevo gobierno y de la inmensa mayoría de colombianos, se concentran en la ayuda a los damnificados por el terrible terremoto sufrido por una gran parte del territorio nacional, siguen apareciendo obstáculos en el camino hacia la reconstrucción.
Y no me voy a referir a la conjura de la izquierda para hacer “invivible” el país para causarle daño al presidente electo, aunque sea incendiando vastas zonas forestales, agrícolas y ganaderas, al estilo de los más crueles bárbaros de la historia. Tampoco a la infame guerra decretada por los grupos terroristas contra la fuerza pública y las inermes poblaciones, para continuar con el sucio negocio del narcotráfico.
No se podía esperar otra cosa de los viudos del poder que vieron frustrado su abominable propósito de acabar con el país si no podían mantenerse en el poder.
Pero surge ahora, con la infausta decisión de la Corte Constitucional que da luz verde a la reforma pensional petrista,un nuevo sismo, fiscalmente más peligroso que el horrible terremoto, que nos llega justamente cuando se ha develado la más profunda crisis económica y fiscal de nuestra historia.
Sabias advertencias se formularon por parte de expertos en asuntos pensionales y fiscales sobre las peligrosas implicaciones del texto aprobado a las volandas, aún sin llenar en algunos casos los trámites legales. Ninguna fue escuchada por los integrantes del Congreso anterior. Y. hay que decirlo con toda claridad: Petro no contaba con mayorías parlamentarias para aprobar este engendro. No hay otra explicación que la del soborno, bautizado eufemísticamente como “mermelada”, que sirvió para autorizar muchas de las fechorías del pasado régimen.
Las consecuencias para el país representan un incalculable daño que aún no alcanzamos a medir en su real dimensión.
Tanto los planes de reconstrucción física como los de recuperación económica y fiscal proyectados se verán afectados.
La tasa de natalidad se ha reducido en un 30% en la presente década con respecto a la anterior, lo que indica que cada vez existirán menos jóvenes en edad laboral para sostener el sistema pensional. En lugar de resolver el problema, lo queremos agudizar entregándole la responsabilidad al Estado sin darle los recursos para hacerlo.
El traspaso obligatorio de los pensionados de fondos privados a Colpensiones, genera un enorme boquete en las finanzas públicas que deberán atender esa nueva carga afectando de paso al mercado de capitales.
Según el analista Julio César Iglesias (de Vélez por la mañana) apoyado en estudios de ANIF, además del endeudamiento público que representa el 60% del PIB, después de la desaforada emisión de TES por arte del gobierno anterior, con el traslado obligatorio de pensionados a Colpensiones, el pasivo alcanzará el 80,2 del PIB, o sea unas 51 veces el valor de los daños causados por el sismo, ¡Una verdadera catástrofe!
Es éste uno de los ejemplos clásicos de cómo han gobernado “los de siempre” a este país. Aprueban un proyecto manifiestamente nocivo para las finanzas públicas y para el futuro de la población, a cambio de un miserable plato de lentejas. Luego es avalado por la Corte constitucional de la misma manera como los antecesores de ésta avalaron el acuerdo espurio de La Habana desconociendo la voluntad del pueblo soberano.
No nos queda sino una sola esperanza: Ya no tenemos en la Presidencia a un guerrillero aliado de los delincuentes sino a un hombre probo, con voluntad política para acabar con esta descomposición moral, Abelardo de la Espriella
En su corazón, como lo henos constatado, lleva las necesidades y angustias de las gentes de Colombia, sin distingo por sus tendencias políticas y sabrá dar a este espinoso asunto la solución definitiva que merece. Si la Corte no ha podido entender las razones jurídicas, económicas y sociales para archivar ese funesto proyecto, será el poder constitucional con el actual congreso que cuenta con supuestas mayorías oficialistas, quien lo archive y apruebe una norma que de verdad atienda a nuestra realidad nacional. En las manos y el liderazgo del “tigre “ seguimos esperanzados y estamos “firmes por la Patria”.
Luis Alfonso García Carmona: Abogado. Escritor. Fundador de Alianza Reconstrucción Colombia
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