Las elecciones presidenciales del domingo arrojaron resultados contundentes e incontrovertibles. Contra todos los pronósticos de las encuestas, la primera vuelta fue ganada por Abelardo de la Espriella con el 43,7% de los votos.

 

Las encuestadoras Invamer, Centro Nacional de Consultoría y Guarumo, que reciben cuantiosos contratos del Estado y de los noticieros de TV, estuvieron al servicio de la desinformación y del fraude, porque todas afirmaron que Cepeda ganaba ampliamente, que Abelardo apenas tenía el 20% de los votos, y que Paloma era la que podía ganarle a Cepeda en la segunda vuelta. La única que acertó en sus predicciones fue Atlas Intel.

 

Esto demuestra una vez más que los sondeos de opinión nacionales son manipulados en forma criminal para favorecer a Iván Cepeda, el candidato de Petro y de las FARC.

 

Eso fue lo que denuncié en todas las “píldoras para salvar a Colombia”, una secuencia de 12 artículos ampliamente divulgados durante las cinco semanas anteriores a las elecciones.

 

Resumiendo, esas encuestas falsas afirmaban que en todos los escenarios el ganador de la primera vuelta sería Iván Cepeda, con un porcentaje de votos que iba desde el 35% hasta el 45%.

 

También desconocieron el crecimiento exponencial de Abelardo de la Espriella durante el último mes de la campaña, a quien las encuestas le daban entre el 15% y el 25% de los votos, pero la realidad es que obtuvo el 43,7%, lo cual es una diferencia enorme.

 

Paloma Valencia se fue desinflando a partir de su desacertada alianza con Juan Daniel Oviedo, y terminó obteniendo apenas un 6,9% de los votos, lo cual tampoco fue previsto por ninguna de las encuestas. Sólo divulgaron desinformación programada para favorecer a Iván Cepeda y perjudicar a Abelardo de la Espriella.

 

En síntesis, las siguientes son las grandes verdades de la primera vuelta de la elección presidencial.

 

1.- La opinión pública ha girado hacia la derecha.

 

El centro se ha reducido notablemente y ha ganado la derecha. El candidato Abelardo de la Espriella supo ganarse el apoyo de la población con un discurso categórico y firme a favor de la seguridad, el combate eficaz en contra de los grupos terroristas, la corrupción exponencial del gobierno de Petro y la defensa de la familia y los valores morales y religiosos.

 

Es inédito en la política de Colombia que un candidato obtenga semejante triunfo sin el apoyo de los partidos políticos, sin maquinarias electorales, sin comprar votos y sin repartir dádivas a los votantes. Todo se consiguió a través del Voto de Opinión.

 

2.- La izquierda se mantiene con gran poder, a pesar del desgobierno de Petro.

 

Esta es sin duda una clara señal del deterioro moral e ideológico de un sector muy grande de la población, pues a pesar del actual desgobierno, de la corrupción desaforada que se tomó al Estado y del fracaso estruendoso de la paz con los grupos terroristas, muchas personas creen que el socialismo puede mejorar el nivel de vida de los colombianos.

 

3.- Paloma Valencia apostó a unas alianzas fracasadas y perdió

 

La candidata del Centro Democrático, con el apoyo del expresidente Uribe, le apostó a una alianza espuria con la izquierda, los colectivos LGBTI y los desacreditados partidos políticos tradicionales. Los partidos Liberal, Conservador, Cambio Radical y la U, fueron sus pésimos aliados. Creyeron que esa unión conseguiría muchos votos, pero fue exactamente lo contrario, pues los espantó por las graves contradicciones de un partido que se abraza a sus enemigos para ganar las elecciones.

 

Escoger a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial fue la peor decisión, al instalar la contradicción en el seno del partido, renegando de todos los valores fundacionales del Centro Democrático. Este partido aglutinaba al sector más derechista de la opinión pública, aunque su jefe, el expresidente Uribe, no es de derecha.

 

4.- Es indispensable unir la derecha para ganar en la segunda vuelta

 

En tres semanas se realizará la segunda vuelta presidencial, para lo cual es indispensable unir a todas las fuerzas de derecha del país. La candidata Paloma Valencia y el expresidente Uribe ya anunciaron que su partido respaldará la candidatura de Abelardo de la Espriella.

 

Esta es una actitud honorable y patriótica que es necesario reconocer, a pesar de todas las fricciones que hubo durante la campaña presidencial. Paloma Valencia obtuvo 1.630.000 votos (6,9%), que sumados a los de Abelardo llegarían a 50,6%, lo cual le daría el triunfo en la segunda vuelta.

 

Además, también llegarán muchos de los votos de algunos otros candidatos derrotados, como Sergio Fajardo (1.008.00 votos – 4,2%), Claudia López (215.000 votos – 0,9%) y Santiago Botero (206.000 votos – 0,8%) y otros menores. Todos suman 1.500.000 votos que quedan en libertad para adherir a cualquiera de las dos candidaturas. Como seguramente lo harán por mitades, con esos votos Abelardo asegurará su triunfo en la segunda vuelta.

 

Es indispensable derrotar a Petro, a Cepeda y a las FARC en la segunda vuelta, porque prometen continuar con la horrible y oprobiosa noche en que nos ha sumergido la izquierda demoledora de la nación. Colombia no aguantará cuatro años más de socialismo y de corrupción, porque la prosperidad aparente que vemos es producto del desbordado gasto del Estado, que ha pretendido comprar los votos de Cepeda por medio de subsidios sin control, y con 800.000 contratos de prestación de servicios con los cuales se han girado 35 billones de pesos ($10.000 millones de dólares) a los simpatizantes del petrismo, lo cual ha sido una evidente compra anticipada de votos.

 

Si se pudo ganar en la primera vuelta en contra de todas las expectativas y de todas las encuestas, también se ganará en la segunda elección.

 

Colombia no merece seguir siendo gobernada por la misma pandilla criminal que se tomó el poder en Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Perú y España. Precisamente, ahora la historia le pasa la cuenta de cobro a los perversos socialistas españoles del PSOE, que han sido cómplices de los latrocinios cometidos en algunos países de Hispanoamérica, como Cuba y Venezuela.

 

Ha llegado el momento de derrotar a la izquierda asesina y corrupta de Petro y Cepeda, para que triunfen la libertad, la libre empresa y la propiedad privada, lo cual solo será posible con Abelardo de la Espriella.