¡Pobre de Medellín en manos de “Pinturita”!

Repasando la historia de la capital antioqueña de los últimos cincuenta años, uno se da perfecta cuenta de que los alcaldes que ha tenido, si bien no han sido seres perfectos (de eso ni hay ni hubo), eran todos ciudadanos responsables, fieles cumplidores de su deber, personas intelectualmente capacitadas y con un bien ganado prestigio cívico-político, que gobernaban buscando el bien común y que por ello merecían y obtenían el respeto de la comunidad.

Ciertamente hubo algunos a quienes se acusó de gustarles un poco empinar el codo, pero esta contribución a las utilidades de la FLA o de los distribuidores de licores extranjeros, no fue ni notable ni notoria y solo quienes estábamos cerca del poder municipal nos dábamos cuenta de que cualquier noche, después de asistir a una inauguración, o a un evento social, el señor Alcalde, antes de irse a dormir, hacía una que otra parada en un estadero y se “empujaba un guaro”.

De manera que alcaldes de la talla de José Gutiérrez Gómez, Jorge Restrepo Uribe, Pablo Bernal Restrepo, Darío Arango Tamayo, Darío Londoño Villa, Jacques de Bedout Villa, Fernando Gómez Martínez, Juan Gómez Martínez, José María Bernal, Ignacio Vélez Escobar, Óscar Uribe Londoño, Luis Alfredo Ramos Botero, José Jaime Nicholls Sánchez-Carnerera, Álvaro Uribe Vélez, William Jaramillo Gómez, Aníbal Gaviria Correa, Jaime Tobón Villegas, Federico Gutiérrez y muchos otros cuyos nombres de momento se nos escapan, han sido unos excelentes gobernantes que se recuerdan con gratitud y respeto en Medellín.

Pero ahora, concluyendo los primeros veinte años del siglo XXI, no podía faltar una mancha negra en esa aseada historia de administraciones municipales medellinenses y es así que, mediante una campaña llena de falsas promesas, especialmente a los jóvenes y con la ayuda de algunos solapados dirigentes de los dos viejos partidos, un individuo con antecedentes políticos que no eran precisamente aceptables y sobre todo, subalterno del peor de los jefes políticos de la sucia izquierda colombiana, de golpe y porrazo resultó electo Alcalde de Medellín, la ciudad orgullo de Colombia por su admirable transformación y su ejemplar progreso y desde que en mala hora tomó posesión del cargo, comenzó, no un gobierno para la gran ciudad, sino un enfrentamiento con la dirigencia empresarial, una gran cantidad de novedades burocráticas sin utilidad conocida ni por conocer y unas propuestas caracterizadas por la improvisación, sin estudios técnicos y financieros que las recomendaran; una importación de funcionarios procedentes de otros departamentos de la Nación, sin tener en cuenta que en materia de personal con elevada calificación profesional, Medellín puede medirse con cualquier otra ciudad o país y salir avante, y lo peor de todo: una disposición de los recursos financieros del municipio para cumplir caprichos tales como la brujería y el chamanismo o el desconocimiento de las más respetables tradiciones religiosas navideñas, porque Antioquia es tierra de razonable libertad religiosa, pero de alma católica, ya que así fue educada por sus mayores.

A ese individuo le dicen “pinturita” porque en cierta ocasión manifestó que, para limpiar deterioros de las paredes del bello paisaje urbano de la ciudad, eso se solucionaba con una pinturita sin darse cuenta de que ni los edificios de la metrópoli, ni los descalabros presupuestales, ni las estupideces del mal gobierno se pueden tapar ni con pinturita ni con pinturota, solo eliminando la mancha.

Tenemos entendido que ya existe una buena organización para recoger las firmas que se necesitan para convocar a una jornada electoral de revocatoria del perjudicial alcalde, lo cual podrá hacerse en tres semanas, es decir, después de que el primero de enero del 2021 se cumpla el primer año de la posesión de “pinturita”. Esta vez los muchachos que votaron por él en las últimas elecciones, tendrán oportunidad de sacarlo de La Alpujarra, para que se vaya a cumplir su gran labor, que es la de dirigir la campaña de Petro a la presidencia, a fin de darle al llamado “caballero de las bolsas” la oportunidad de gobernar a Colombia con tanto éxito como el que logró cuando gobernó a Bogotá………. y casi acaba con la capital.

Nos gustaría llamar la atención a la ciudadanía, para que vaya escogiendo de una vez a la persona (dama o caballero) que reemplazará a “pinturita” en la alcaldía, una excelente oportunidad para corregir el error de haberlo elegido y para evitar que Medellín siga sufriendo tanto como sufrió Bogotá cuando tuvo de alcalde al jefe de este enemigo de Antioquia que es el tal “pinturita”, ya que si lo dejan de primera autoridad de la capital antioqueña, el resultado será una ciudad tan sucia y desagradable como ya se empieza a ver en las siguientes fotografías, que muestran como dejó a Medellín en el festivo que acaba de pasar, porque es necesario convencerse: a “pinturita” lo le importa Medellín, él solo quiere el poder y el presupuesto municipal.

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