
Mi voto será por Abelardo de la Espriella. Él es el único candidato presidencial que ha tenido, en mi opinión, la fuerza moral para ver lo que muchos se niegan a ver: la dimensión enorme y trágica de los daños –en los campos político, económico, financiero, social, moral y diplomático– que sufrió Colombia en los cuatro años atroces de Gustavo Petro en la Casa de Nariño.
Desde 1899 hasta hoy Colombia no había experimentado un tal entramado de derrumbes.
Abelardo de la Espriella es el candidato que denuncia las lesiones que el petrismo le infligió, con sus dementes “reformas”, a la pequeña infancia, a la juventud estudiosa, a la prensa independiente y a la salud de la población más necesitada.
Al mismo tiempo, es el candidato que tuvo la reciedumbre de plantearle al país, sin eufemismos, las vías realistas para salir del caos. El enuncia un nuevo enfoque de lucha enérgica, en el marco de la ley, intransigente, contra el narco-comunismo y en defensa de una sociedad democrática que se niegan a morir.
Ello explica su ascenso vertiginoso, hasta ocupar el primer lugar en las opciones de voto, en los sondeos y, sobre todo (lo más importante) en las inmensas manifestaciones y mítines de campaña.
¿Cuáles son las faltas más graves del cuatrienio que termina? La oscura financiación de la campaña de Gustavo Petro de 2022; el proyecto nefasto de “paz total”; la expansión del narcotráfico, la excarcelación de criminales; la desfinanciación de las Fuerzas Armadas y la desorganización del alto mando; su intento de apoderarse del poder judicial (“Yo soy el jefe del Fiscal”); la demolición energética de Colombia para beneficiar a la clique de Nicolás Maduro; el trio execrable de burocratismo-nepotismo-corrupción; sus incitaciones al levantamiento popular, sus insultos permanentes contra la prensa; su antiamericanismo, su antisemitismo, su silencio cómplice ante el pogrom del 7 de octubre de 2023, la más grande masacre de judíos después del Holocausto, y su sometimiento al Sur Global.
Votaré por Abelardo de la Espriella pues él habla con franqueza de la urgente ruptura con el socialismo vandálico que Petro e Iván Cepeda quieren explotar sobre la espalda de todos; porque no incurre en los patéticos llamados del uribismo actual a la “unidad” utópica con todas las facciones, políticas y armadas, incluido el petrismo y el wokismo, en el diseño de un ilusorio gobierno “de centro”. Los enemigos de la patria no pueden trabajar con los defensores de la patria.
El candidato De la Espriella, con José Manuel Restrepo como candidato a la vicepresidencia, fustiga sin rodeos el otro crimen de Gustavo Petro: haber utilizado las “mingas indígenas” y, sobre todo, las narco-bandas que negocian con él en el marco de la Jep, como martillo contra la sociedad, contra los campesinos, contra las poblaciones afro-descendientes, contra las fuerzas militares y de policía, contra los gremios económicos y los opositores políticos.
El Tigre no cambió de tono ni de discurso, ni se doblegó ante las amenazas, e incluso los asesinatos, contra él y el movimiento ¡Firmes por la Patria! que el régimen petrista propicia. Tampoco capitula ante los imbéciles que sacan el refrito stalinista de que los abogados son tan culpables como sus defendidos, difamadores iracundos que no vacilan en prestar su pluma a tales bajezas.
Esas son las razones por las cuales votaré, y por las cuales invito a votar, por Abelardo de la Espriella el 31 de mayo.
Por Eduardo Mackenzie
26 de mayo de 2026