Por quién doblan las campanas

El día de hoy, 21 de septiembre de 2020, pasará a la historia como un hito doloroso, penoso y de luto por la indigna posición asumida por nuestras autoridades, a todos los niveles, llámense ejecutivo, legislativo, judicial y militar. En esta fecha infausta, fuerzas ocultas e infiltradas en el gobierno ordenaron desarmar a la policía nacional y lanzarla a la calle expuesta a los peligros de enfrentar una insurgencia armada.

Hoy, en una decisión indecorosa por parte del gobierno, cobarde y peligrosa, Colombia hincó sus rodillas, se rindió, depuso sus armas, su orgullo nacional, su majestad, su gloria del pasado y se entregó al comunismo, sin consultar previamente a la mayoría de la población, puesta en la picota pública por quiénes de verdad ya comenzaron a comandar este país.

Me refiero a Gustavo Petro, Claudia López, Gustavo Bolívar, Jorge Robledo, Guillermo Sanguino, etcétera. Nuestro Presidente de la República, Iván Duque Márquez, hizo mutis por el foro y nos entregó en bandeja de plata, a los sujetos que llevan más de medio siglo, asesinándonos, humillándonos, haciéndonos desplantes espantosos y todo bajo la mirada complaciente de las más altas autoridades, repito, incluido el Presidente de la República.

Hoy, día de luto nacional para el HONOR de Colombia, se está produciendo lo que no hizo Simón Bolívar en ninguna de sus justas para liberarnos del yugo del enemigo del momento, incluida la batalla de Boyacá, a pesar de las precarias condiciones en las cuales le tocó luchar.

Me refiero a la entrega incondicional de nuestro territorio, nuestro gobierno, nuestro Congreso, nuestras Cortes de Justicia y nuestros ejércitos, al enemigo vigente, que no es otro que el partido Comunista. En mi caso personal, muerto del dolor y la vergüenza, en el fondo de mi corazón, he izado el Pabellón Nacional a media asta, cruzado con una cinta negra, en señal de luto por mi patria.

Por razones de carácter natural, no podré verlo, pero estoy seguro, que habrá un juicio histórico y su correspondiente condena para quienes hoy, septiembre 21 de 2020, entregaron la honra de nuestra patria, a un grupo de forajidos comandados por exguerrilleros que conforman una amalgama humana vergonzosa y acaudillada por un bribón de la peor calaña.

¿QUO VADIS, amada Colombia?

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