Protestas en Colombia dejan cicatrices a su economía, ciudadanos y bandos políticos

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Los daños son millonarios sin mencionar los números de muertos y heridos. Luego de las protestas las consecuencias serán más visibles para todos los actores de la vida pública.

La izquierda deberá crear estrategias de defensa a pesar de haberse fortalecido con las protestas en Colombia. (EFE)

Va más de un mes de protestas, 15 billones de pesos colombianos en pérdidas (cerca de 4000 millones de dólares) y decenas de muertos. La Fiscalía afirma que son 20 fallecidos, pero varias ONG han contado incluso más de 40. Lo cierto es que las protestas en Colombia parece que solo provocaron daños y consecuencias lamentables.

La barbarie ha llegado al punto en que supuestos manifestantes intentaron quemar un centro de acopio de vacunas en la ciudad de Facatativá. La fachada de la Alcaldía, donde se almacenaban las vacunas, estaba cubierta de fuego y el humo salía de los pisos superiores. No obstante el fuego no provocó daños estructurales.

El escenario anterior es un ejemplo de lo que ha ocurrido desde el 28 de abril cuando comenzaron una serie de protestas por la reforma tributaria anunciada por el gobierno de Iván Duque, que luego se vieron respaldadas  por figuras como el exguerrillero Gustavo Petro o la congresista María José Pizarro.

En el medio de todo, el país también tuvo una cifra récord de contagios. A un mes de las manifestaciones los contagios aumentaron 22 %, mientras las muertes subieron 5 %. Los colombianos piensan que pueden salir perjudicados si las protestas se mantienen, el 67 % así lo cree según una encuesta del Centro Nacional de Consultoría.

Si bien la población reconoce el daño que puede llegar a sufrir, cabe preguntarse si sus promotores también están en riesgo de salir perjudicados y de qué manera. Colombia ha figurado como un país clave en la región y expertos han señalado que la izquierda tiene interés en esto. Las alianzas de Maduro con grupos paramilitares en la frontera son prueba de ello, según informes de organizaciones independientes.

El lado negativo para la izquierda colombiana

El 59 % de los encuestados para otro informe del Centro Nacional de Consultoría opinó que los paros fueron promovidos por partidos políticos. La percepción probablemente esté basada en parte por las frases de Petro que antecedieron a la violencia hacia el gobierno de Duque.

«Que no quieren aglomeraciones de gente protestando? Entonces, es fácil: retiren la reforma tributaria.», escribió en Twitter el 26 de abril. Otro propuesta surgió del senador Gustavo Bolívar, quien difundió una colecta para comprar escudos, cascos, guantes para jóvenes «y madres» que estaban en primera línea.

La respuesta que recibió Bolívar de un seguidor dejó por sentado lo que espera la otra parte del país: «Gustavo, estás promoviendo el escalamiento al conflicto, NO VEO que estés pensando en como terminar pacíficamente este momento de la historia #NoQuemoMiPais».

La revista Semana indica que la izquierda deberá crear estrategias de defensa porque aunque se ha fortalecido con las protestas en Colombia, la derecha puede emplear argumentos sobre el impacto social y económico rumbo a las elecciones presidenciales de 2022.

«No estén seguros. Todo puede pasar”, declaró a ese medio Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional, a quienes creen que la explosión social puede sumar puntos a favor. La imagen de Petro tampoco ha cobrado demasiado apoyo, su popularidad pasó de 23 % antes de la protestas a 25 % en el transcurso de estas.

La derecha por su parte se enfrenta al hecho de que las manifestaciones ocurren durante el mandato de Duque, lo que no dejaría una imagen favorable de gobernabilidad.

Los nexos entre Maduro y las protestas

Que el dictador Nicolás Maduro esté posiblemente ligado a la violencia en las protestas de Colombia era una hipótesis latente en la opinión pública. El expresidente de Ecuador, Lenín Moreno, lo confirmó a inicios de mayo. La inteligencia de ese país detectó la injerencia política y económica del régimen venezolano.

Iván Márquez, quien lidera la «facción» de las FARC llamada Segunda Marquetalia  también habría colaborado a caldear los ánimos. Según otra nota del portal colombiano, Márquez habría enviado 160.000 dólares para financiar actividades terroristas en el paro de varias ciudades.

Recientemente se registraron otros dos civiles muertos y cuatro policías heridos durante enfrentamientos en disturbios en Cali. El comandante de la Policía Metropolitana, el brigadier general Juan Carlos León Montes, informó que a la Policía «le disparan con armas de fuego». La ciudad está catalogada como la tercera más afectada con ataques a edificios públicos y privados, destrucción del transporte público y saqueos de comercios.

Solo los bloqueos viales costaron al país entre 4,8 y 6,1 billones de pesos (entre 1311 y 1665 millones de dólares) en mayo, según la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo). Más del 22 % de las empresas afiliadas han tenido que suspender operaciones por los bloqueos y casi todos los encuestados reconocen que muchos puestos de trabajo corren riesgo por el paro nacional según las Cámaras de Comercio, replicó EFE.

Colombia se debate entre las protestas y el camino que los ciudadanos colombianos quieran tomar una vez que cesen y llegue el momento de ejercer su derecho en las urnas. Cada bando político se enfrenta al reto de recuperar su popularidad, sin contar los daños millonarios de los que deberá recuperarse el país.

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