23/05/2026 | Por: Roberto Zabaraín

Doce candidatos presidenciales, tres Departamentos tomados por la guerrilla y los malandros, la extorsión generalizada, inseguridad en calles y carreteras, y no pasa nada, el horror es paisaje, o sea que vivimos en un país de locos. Lo peor es que el candidato del partido o movimiento causante de los desastres, puntea en las encuestas. O sea, además de locos, masoquistas. Por todas partes circulan mensajes de cubanos y de venezolanos en el exilio que advierten que así comenzó la cosa en sus países. Pero nada, no hay reacción. El suroccidente colombiano, gravemente afectado, pareciera no apercibirse, pues en su territorio es donde mayor aceptación tiene el partido de los malandros.

Pero la tendencia suicida no es exclusiva del suroccidente. El Caribe, por ejemplo, y más Barranquilla, es blanco de los odios de Petro, al Caribe le ha negado cantidades de obras de infraestructura y le ha bloqueado importantísimos eventos internacionales; Petro detesta todo lo que se le parezca al Caribe y, pese a ello, es donde mejor le va electoralmente. Es un caso de análisis siquiátrico y sicológico, pues se trata de una especie de lavado de cerebro que nadie lavó. Es una especie de virus sin vacuna, que se ha extendido, que a la gente no le importa lo destruido, no atiende razonamientos, van con el Pacto porque sí, y punto.

Empero, existe una masa poblacional que tiene claro el peligro, que ha sentido los rigores del deterioro en la salud, que se le dificulta matricular a sus hijos en algún plantel, o que le llegan las cuentas vencidas de lo que alguna vez fue apoyo a la educación; lo han sufrido y lo perciben. Pero es una masa silenciosa, no se pronuncia, en algunas regiones por temor, y en otras por creerse inermes. Pero están ahí, prestas a la reacción, que saben que la mayor reacción es electoral, pero no se lo confiesan a los encuestadores, y de ahí la figuración en las encuestas, que es mentirosa, que sabrá la verdad el 31 de mayo.

La gente ya sabe que podrán manifestarse en favor del único candidato que a los malandros se les enfrenta con determinación, que les avisa que se irá con todo contra ellos, que de los doce candidatos ninguno hará nada distinto a, en forma políticamente correcta, plegarse y arreglar, «consensuar» con el enemigo, para que nadie cambie. Ése único candidato es Abelardo De la Espriella, así que corresponde salir a votar por él masivamente para que gane en primera vuelta y no tenga que someterse a las trampas y chocorazos que, desesperados, seguro harán Petro, Cepeda, y sus cómplices.

Que les caiga el rayo para que cualquier reacción sea tardía. Ya saben: No repitamos los errores que tienen a venezolanos y cubanos pasando dificultades. Se trata de salvar a Colombia del desastre que traería Cepeda y el continuismo petrista. Y la forma es convocar a familiares y amigos para que masivamente voten por El Tigre, y que gane en primera vuelta.

rzabarainm@hotmail.com