Sri Lanka colapsó por yihad anti-petróleo que, en Colombia, abandera Petro

Nota de la redacción:

En 1971, el llamado AMBIENTALISMO MARXISTA empezó a robarse las banderas del ambientalismo, otrora equilibrado y cristiano.

Desde entonces, acusa al capitalismo de ser el gran depredador del planeta tierra de ser la gran amenaza para la supervivencia de la humanidad.

¿Cuál es su meta? Cambiar el referente mental de toda la humanidad en torno al capitalismo. Generar, desde la volcánica emotividad del instinto de conservación, un repudio visceral del capitalismo con la intención de precipitar el “FIN DEL CAPITALOCENO”, el fin de la era capitalista.

¿Cuál su estrategia? Crear terror en torno a la supuesta e inminente catástrofe climática a través de la desinformación quirúrgica, sistemática y sostenida.

¿Cuáles sus armas? Todos los medios de comunicación (internet, TV, radio, periódicos e impresos, radio…) y todas las artes (cine, literatura, pintura, escultura, modas…)

¿Cuáles serán sus ventanas de oportunidad? Cualquier evento climático impactante: heladas e inundaciones, calentamientos, incendios y sequías… Ellos interpretan tales eventos maliciosamente presentando estadísticas sesgadas e incompletas, medias verdades y mentiras puras. Para la muestra un botón: Sri Lanka

En las semanas que siguen pretendemos presentar noticias y estudios que desnudan esta nueva estrategia de la guerra total desatada por el comunismo en contra de la civilización.

Invitamos a nuestros lectores a analizar los extractos extractos literales de un informe publicado el pasado 16-07-2022 por la BBC de Londres a propósito del suicidio económico de la agricultura orgánica, libre de hidricarburos, en Sri Lanka. 

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Qué papel jugó la ‘agricultura orgánica’ en la grave crisis económica que llevó a la caída del gobierno de Sri Lanka

Tras varios días de protestas, desafiando a las tropas que intentaron detenerlos con ráfagas de gas lacrimógeno, miles de personas en Sri Lanka forzaron la dimisión del presidente, Gotabaya Rajapaksa, en medio de una grave crisis económica que sufre la isla del sudeste asiático.

“Hay escasez de combustible, de gas para cocinar, de muchos alimentos y los precios han subido drásticamente. El precio del pan se ha triplicado en los últimos seis meses. El precio del arroz se ha duplicado con creces, y hay grandes colas. A veces la gente espera durante días para conseguir unos pocos litros de gasolina o diesel para subsistir. Toda la economía está paralizada”, le dijo al programa de la BBC The Inquiry Ahilan Kadirgamar, profesor de Sociología de la Universidad de Jaffna.

Gran parte de la indignación de los manifestantes que asaltaron el palacio presidencial estaba relacionada con el ambicioso -pero profundamente defectuoso- plan del mandatario para modificar la forma de cultivar en el país.

En abril de 2021, el presidente Rajapaksa anunció su intención de que el país produjera alimentos totalmente orgánicos en un plazo de 10 años. Esto marcó el fin del uso de fertilizantes sintéticos (cuyos componentes base, urea y fosfatos de amonio, son derivados del petróleo) “Fue la prohibición de los fertilizantes lo que nos ha llevado a la crisis alimentaria. Además de la crisis económica. Si no hubiera prohibido los fertilizantes, al menos ahora tendríamos suficientes alimentos para comer. Y el gobierno tiene que asumir toda la responsabilidad por haber creado esta crisis alimentaria mediante la prohibición de los fertilizantes químicos”, opinó el profesor de Sociología.

Para Kadirgamar, la prohibición -sumada a la escasez de combustible- provocó una situación insostenible para la agricultura del país:

“Los agricultores casi han abandonado la agricultura. Muchos de ellos están dejando sus campos, lo que no solo afecta a sus medios de vida sino también la vida de los jornaleros que trabajan en esas plantaciones”.

Pero, ¿causó realmente la agricultura ecológica el colapso de Sri Lanka?

La “Revolución verde”

“La agricultura es muy importante, sobre todo en lo que respecta al empleo”, le dijo a la BBC Jeevika Weerahewa, profesora de Economía Agrícola en la Universidad de Peradeniya, quien indicó que el 25% de la mano de obra del país se dedica al sector agrícola: unos dos millones de personas.

“En lo que respecta al Producto Bruto Interno (PBI), la agricultura contribuye en torno al 7%. Otro 6% lo aporta la fabricación de alimentos. Por tanto, la agricultura y la alimentación constituyen una parte bastante importante de los ingresos”.

Sri Lanka depende de sus pequeños agricultores para alrededor del 80% de su suministro nacional de alimentos.“El principal es el arroz. Es nuestro alimento básico y necesitamos unos 10 kilogramos por persona al mes. Y éramos más que autosuficientes en arroz y también en verduras, frutas tropicales, carne de coco y huevos”, describió Weerahewa.

Para llegar a esta autosuficiencia se necesitaron muchos años. En la década de 1960 se puso en marcha una iniciativa mundial para aliviar la desnutrición en las naciones en desarrollo, entre ellas Sri Lanka. Se denominó “Revolución verde”.

La idea era impulsar la producción utilizando variedades de alto rendimiento de los cultivos tradicionales junto con técnicas de cultivo modernas, como los métodos de cultivo con alto contenido en nutrientes.

Tuvimos que animar a los agricultores a utilizar cada vez más fertilizantes químicos porque sólo podíamos obtener una buena cosecha de estas variedades mejoradas si aplicamos dosis suficientes de fertilizantes químicos. Así que empezamos a subvencionar a los agricultores a partir de 1962“, recordó la profesora de Economía Agrícola.

Las subvenciones fueron necesarias porque la mayoría de los pequeños agricultores del país no podían permitirse los fertilizantes químicos sin ayuda del Estado. Por eso se introdujeron importantes descuentos, a veces de hasta el 90% sobre los precios de mercado.

Sin embargo, décadas después de que la revolución verde hubiera aumentado sustancialmente el rendimiento de los cultivos, llegaron los informes sobre enfermedades.A mediados de los años 90, muchos agricultores en el norte de la isla comenzaron a sufrir la enfermedad renal crónica de origen desconocido (CKDU por sus siglas en inglés). Para 2021, Sri Lanka se había convertido en un foco de esta enfermedad.

“Y algunas personas sospechaban que se debía a los fertilizantes químicos aplicados por estos agricultores, porque los agricultores tampoco toman precauciones o no siguen las directrices de seguridad cuando aplican productos químicos, fertilizantes y también pesticidas”, dijo Weerahewa y añadió:

Sin embargo, estas eran hipótesis. No hay pruebas científicas para decir que la enfermedad se debe al cadmio y al arsénico que están presentes en los fertilizantes químicos. Sin embargo, esta afirmación se popularizó, así como la idea de una agricultura sin fertilizantes químicos”.

Al mismo tiempo, los problemas de la cadena de suministro mundial provocaron una escasez de ingredientes para fertilizantes. La demanda -y los precios- se dispararon. Las finanzas de Sri Lanka recibieron otro revés, sumado al golpe a las divisas internacionales debido al fin de los ingresos por el turismo, por culpa de la pandemia.

En este contexto, el gobierno decidió que era hora de otra revolución agrícola.

El gran sueño

En abril de 2021, el presidente Rajapaksa anunció que enfrentaría estos problemas de salud con una política radical de cultivo 100% orgánico. En ese momento, se cuestionaron las pruebas científicas que respaldaban el plan, pero Marambe dice que ciertos intereses habían estado presionando al mandatario durante algún tiempo:

“Había gente de la Salud, gente de las ciencias agrícolas y también clérigos, clérigos budistas, y había muchas otras personas del sector privado que han estado haciendo esta agricultura orgánica a determinados niveles en Sri Lanka”.

Las señales de advertencia indicaban que el paso a una producción 100% orgánica, incluso con años de planificación, era inviable. En Sri Lanka, los expertos en agricultura plantearon preocupaciones similares.

“Siempre le dijimos al gobierno que era una decisión nefasta la que había tomado. Yo mismo, al igual que otros científicos agrícolas de diferentes universidades, escribimos a su excelencia pidiendo una audiencia, aunque fuera de media hora, para explicarle los impactos perjudiciales. Pero esas cosas no fueron escuchadas, lamentablemente”, añadie el profesor de la Universidad de Peradeniya.

Con el mundo tambaleándose por la pandemia de covid y la economía de Sri Lanka perdiendo los ingresos por los turistas ausentes, esta revolución orgánica no podía llegar en peor momento.

El gobierno se apresuró a prohibir los fertilizantes químicos, pero no pensó en lo que se necesitaba para sustituirlos. Saloni Shah, analista de Alimentos y Agricultura en el Instituto Breakthrough advertía:

“Tampoco hay suficiente capacidad en el país para producir su propio abono orgánico. Se necesitaría entre cinco y siete veces más de estiércol orgánico para cubrir los nutrientes que aportan los fertilizantes sintéticos. Se necesitan más animales para producir esa cantidad de estiércol.La agricultura orgánica tiene un menor rendimiento, por lo que se necesita más tierra para producir la misma cantidad de cultivos y, por tanto, en una pequeña y diminuta nación insular, no hay suficiente tierra para producir tanto estiércol, pero tampoco para alcanzar la cantidad de producción que se podría lograr con los fertilizantes sintéticos”

A los pocos meses de su introducción, el plan orgánico se desmoronó. Según Shah, un 40% de la cosecha de arroz se habría perdido, lo que implicó un duro golpe a la seguridad alimentaria del país. La reacción pública no se hizo esperar ante la escasez de alimentos y el aumento de los precios.

La fuerte caída de la producción de arroz obligó Sri Lanka a tomar medidas drásticas y costosas. Según le dijo a la BBC Saloni Shah, el gobierno debió importar 400.000 toneladas métricas de arroz de India y Myanmar.

El fantasma del hambre

A principios de noviembre del año pasado, el presidente Rajapaksa reforzó su compromiso con la agricultura ecológica en la conferencia sobre el cambio climático COP 26 celebrada en Glasgow, Escocia.

Apenas unas semanas después de ese discurso, y siete meses después de que comenzara la prohibición, el gobierno de Sri Lanka se vio obligado a dar marcha atrás.

“El gobierno revocó parcialmente la prohibición a finales de noviembre para permitir la importación de fertilizantes sintéticos sólo para los cultivos de exportación clave, como el caucho, el coco y el té, ya que estos cultivos son también una fuente fundamental de divisas”, dijo Saloni Shah.

Entonces, ¿la agricultura ecológica causó el colapso de Sri Lanka?

Hubo problemas económicos que escapaban al control directo del gobierno, como los precios récord a nivel mundial de los productos importados que compra con sus menguantes fondos en divisas.Pero la prohibición y sus posteriores consecuencias fueron autoinfligidas.

No se tuvieron en cuenta consideraciones básicas: la escasez de fertilizantes naturales, la falta de tiempo de preparación de los agricultores y la ausencia de planes de contingencia para cubrir el vacío que supone la disminución de los rendimientos orgánicos.

Fue una medida que agravó una crisis financiera más amplia y resultó desastrosa para el suministro de alimentos del país.

Con el presidente Rajapaksa fuera del gobierno, la incertidumbre continúa y, como señala Ahilan Kadirgamar, el hambre es una aterradora posibilidad.

“Está por verse si el nuevo gobierno y los nuevos dirigentes dan a la agricultura la importancia que necesita y se centran en el sistema alimentario para poder evitar una hambruna durante el próximo año”.

Por Charmaine Cozier, Christopher Blake y Louise Clarke-Rowbotham 
BBC The Inquiry | 16-07-2022


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