
Rodrigo Londoño, presidente del partido Comunes, se reunió en Madrid con Manu Pineda, dirigente político español señalado por su cercanía al régimen de Irán y a organizaciones como Hamas, Hezbollah y ETA. El encuentro fue gestionado por el abogado Enrique Santiago y se realizó tras la autorización de salida del país concedida a Londoño por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Pineda mantiene vínculos directos con Carlos Midence, exembajador de Nicaragua en España y Argentina —actualmente en Chile—, cuya esposa, Milagros Urbina, fue embajadora en Colombia, periodo en el que consolidó relaciones con integrantes de las antiguas FARC.
Esta reunión coincide con los anuncios de Gustavo Petro e Iván Cepeda sobre una posible «desobediencia civil» tras la victoria de Abelardo de la Espriella. La participación de Enrique Santiago resulta relevante en este esquema: fue quien facilitó el encuentro en España y, simultáneamente, actuó como observador electoral en los comicios que dieron el triunfo a De la Espriella. El amigo de los terroristas internacionales, Manu Pineda, también es cercano a Gustavo Petro.







