La Convención Americana sobre Derechos Humanos (también llamada Pacto de San José de Costa Rica) fue suscrita, tras la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, el 22 de noviembre de 1969 en la ciudad de San José en Costa Rica y entró en vigor el 18 de julio de 1978.​ Es una de las bases del sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos.

En el Capítulo II, artículo 4, se habla sobre el derecho a la vida. Y el artículo 4.1 dice, literalmente: «Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente».

Hasta la fecha, veinticinco naciones se han adherido a la Convención: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela, recuerda Wikipedia.

Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente

Centrándonos en la Argentina, esta ratificó el 5 de  septiembre de 1984 la Convención Americana sobre los derechos Humanos mediante la Ley 23.054, que tiene jerarquía constitucional otorgada por el artículo 75, inciso 22, que dice así: “Art. 75- inciso 22. Declaraciones, Convenciones, y Pactos complementarios de derechos y garantías. 22. Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes”.

En la reforma constitucional argentina de 1994, once normas internacionales fueron incluidas, entre ellas, Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).

En 1994, el presidente de Argentina era el recientemente fallecido Carlos Menem, quien gobernó durante más de diez años consecutivos (1989-99), el periodo más largo de un presidente democrático en el país sudamericano.

Pues bien: los provida argentinos invocan el citado artículo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos -“Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”- para oponerse constitucionalmente a la ley del aborto recientemente aprobada por el Gobierno de Alberto Fernández.