Mi niño acaba de entrar a tercero de bachillerato y le pregunté si este año tendría clase de Cívica. Su lenguaje gestual lo dijo todo: no conocía el término. Me dijo que en Sociales le daban Ética y que por ahí lo pusieron la otra vez a leer los derechos humanos de la Constitución Política.

Resulta que la Ley General de la Educación (115 de 1994) luego de repasar el Art. 67 de la CP señala que el primer fin de la educación es atender el pleno desarrollo de la personalidad, y repasa los valores, la ética, cívica, libertad, la formación en el respeto a la vida y a los demás derechos humanos, a la paz, a los principios democráticos, de convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad y equidad, así como en el ejercicio de la tolerancia; la formación para facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan en la vida económica, política, administrativa y cultura de la Nación; la formación en el respeto a la autoridad legítima y a la ley, a la cultura nacional, a la historia colombiana y a los símbolos patrios… y el art.14 (que replica el 41 de la CP) dice que “en todos los establecimientos oficiales o privados que ofrezcan educación formal es obligatorio en los niveles de la educación preescolar, básica y media, cumplir con el estudio, la comprensión y la práctica de la Constitución y la instrucción cívica” y exige para ello asignatura específica.

Pues no se cumple. Y pregunto si tendrá que ver algo con el orden público de la calle cuando algunos jóvenes (los que no están reclutados por los otrora grupos subversivos, hoy narcoterroristas) salen a la calle a tirar piedra, tumbar Cais, quebrar vitrinas y manchar cuanto muro ven limpio. Si no se les inculca el respeto por los símbolos y valores fundantes de nuestra sociedad -que pretenden el desarrollo económico y la sana convivencia- qué nos depara el futuro, si todo es relativo, si las leyes son para violarlas, la policía y el ejército para acabarlos y/o ponerlos en retirada, en aras del libre desarrollo de la personalidad y la libertad. Y en materia de urbanidad, grave que a un joven aplastado cómodamente en una silla de Transmilenio, conectado a un par de audífonos, no se le ocurra ofrecerle su silla a un adulto mayor o a una mujer embarazada. Si no le nace, menos si no se le enseña.

La Cívica -enredada hoy dentro de la Ética- apunta al comportamiento social y al enaltecimiento de los valores de la Patria, pero con el advenimiento de la Teología de la Liberación empezaron a decir que eso era propio de los regímenes autoritarios y confesionales y entonces todo el esquema se trastocó en la movilización para la transformación social, como si ello conllevara al desarrollo económico y la justicia social, que es lo que todos anhelamos. Grave.

Post-it. La Fecode socialista no quiere que los niños vayan a clase y no se pronuncia sobre las Pruebas Saber, que acaban de calificar a los futuros maestros con las peores notas…

Jorge Echeverri, El Nuevo Siglo, 18/09/2020

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