¡Un grito que se tiene que oír!

La lucha de los colombianos es por la verdad. La batalla no está perdida. La obsolescencia y desaparición de los medios escritos le da a las redes sociales la oportunidad de copar ese espacio para informar mucho mejor.

Un presidente tramposo como Santos pudo comprar a Semana y a muchos medios de comunicación. Pero jamás podrá comprar las redes, la libre conciencia de la gente y nuestra libertad de decir las cosas.

La burda estrategia venderle la independencia a un gobierno fracasó a tal nivel que Santos no pudo ganar con Petro y perdió con Duque.

Al tiempo se arruinó Semana, y están en profunda crisis económica CM&, y periódicos como El Tiempo, El Espectador, Portafolio, La República, El Colombiano y El País. El Canal 1 atraviesa una crisis que pronostica su desaparición.

Algunos medios sobreviven apadrinados por grupos como Santodomingo, Sarmiento Ángulo, Ardila Lulle y Gilinsky, pero arrojando fuertes pérdidas. De otro modo habrían desaparecido; y de todos modos van a desaparecer.

Me propuse hace algunos años no solo estudiar más y profundizar más en los problemas de mi país y de mi sociedad, sino además crecer muy fuerte en mis destinos en las redes. La misión era y es volver gigante mi audiencia, para que estas columnas caminen por todo el país y muchas colonias colombianas en el exterior.

Hoy, después de 5 años de duro trabajo, parece que lo estoy logrando. Quiero que el grito de la verdad lo lean y escuchen decenas, centenares de miles.

La misión pues es hacer la correcta pedagogía, desligada de política partidista y de cualquier interés personal mezquino.

Es la invitación que les hago a los miles de personas que me leen y que me responden.

La buena pedagogía hay que compartirla con familia, amigos, compañeros de trabajo, en fin, difundirla lo más masivamente que sea posible.

Colombia estuvo muy cerca de caer hace dos años en las garras de una coalición del santísimo y la izquierda bajo el liderazgo de Gustavo Petro. Y casi cae porque Santos, los medios, y la izquierda, cambiaron la verdad, la distorsionaron al punto de poner a los asesinos a juzgar a los inocentes.

Nuestra misión es no dejar distorsionar la verdad. Esa ha sido mi misión hace varios años. La verdad es la única que salva a un país.

La verdad es que Fecode al tiempo que educa mal, envenena a los estudiantes contra el Estado.

La verdad es que los indígenas, abusan de sus privilegios y violan continuamente la ley.

La verdad es que la coca tiene en peligro nuestra democracia comprando armas, funcionarios, jueces y magistrados.

La verdad es que la coca y las drogas son las que producen muertes y masacres.

La verdad es que la corrupción devora una parte del presupuesto y atrasa el desarrollo del país.

La verdad es que no hay que arruinar y espantar a los ricos para mejorar la vida de los pobres. Ambos pueden convivir en condiciones de justicia social.

La verdad es que espantando las empresas como Venezuela, se camina el sendero de la ruina y el hambre.

La verdad es que los subsidios deben dirigirse a dinamizar la economía y el trabajo y no a fomentar el ocio y la vagancia.

La verdad es que salir a la calle a destruir vandalizar y quemar, no es un derecho, es terrorismo.

¡La verdad nos salvará! ¡Este grito se tiene que oír por todo el mundo!

Compartir

Deja una respuesta