Los empresarios se mostraron «optimistas» con la llegada del gobierno de Abelardo De La Espriella para reactivar la industria del carbón.

La combinación de varios factores que afectaron las operaciones de la pequeña minería llevó a que durante los últimos tres años de gobierno del expresidente Gustavo Petro se cerraran al menos 200 minas de carbón en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander.
Según explicó Carlos Cante, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), este fue el resultado de las decisiones de política pública, una menor demanda interna por el exceso de lluvias que redujo la operación térmica, el incremento en los costos logísticos y la caída de los precios internacionales.
«Muchos operarios tomaron la decisión de entrar en fase de mantenimiento, pero no se puede estar en esa condición eternamente. El cálculo que hacemos es que por lo menos 200 operaciones de pequeña minería se tuvieron que cerrar en estos departamentos», aseguró Carlos Cante a EL TIEMPO.

El costo social en las regiones
De acuerdo con las proyecciones de Fenalcarbón, durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro se registró una caída cercana a los 10 millones de toneladas en la producción de carbón. Esta reducción destruyó aproximadamente 25.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos.
De la cifra total, entre 700.000 y un millón de toneladas de la pequeña minería se pudieron haber perdido por el cierre de las minas o estar en fase de estancamiento. Aunque este volumen es una porción marginal frente a los 50 millones de toneladas que produce ahora el país al año, el impacto socioeconómico en los municipios mineros fue crítico.
«Seguramente en el volumen total no parece una cifra tan grande, pero para un municipio o una vereda donde la minería era la única fuente de empleo formal, el impacto es bastante doloroso para la economía regional«, sostuvo Carlos Cante.
Asimismo, detalló que la reactivación de estas minas de carbón no será una tarea sencilla, ni siquiera ante coyunturas de mayor demanda térmica por cuenta del fenómeno de El Niño. La naturaleza técnica de la minería subterránea impone barreras económicas y de seguridad casi insuperables una vez suspendidas las labores.
«Muchas veces es más fácil abrir una operación minera nueva que restablecer una que ha perdido el mantenimiento, porque las galerías se inundan, se acumulan gases y ocurren derrumbes. Esa presión financiera condujo a que los pequeños mineros abandonaran las bocaminas más profundas por costosas y concentraran sus recursos en las de menor profundidad, al ser más eficientes”, explicó el presidente del gremio.
El reto de recuperar las exportaciones a Israel
A la crisis operativa interna se sumó el impacto de la política exterior. La prohibición de las exportaciones de carbón térmico hacia Israel interrumpió un flujo comercial consolidado de cerca de 3,5 millones de toneladas anuales destinadas a la generación eléctrica.
Cante cuestionó la efectividad de la medida restrictiva adoptada en su momento por el gobierno Petro, señalando que el mercado internacional absorbió de inmediato la demanda israelí a través de exportadores de Sudáfrica o mediante la conversión provisional de plantas de ciclo combinado a gas natural.
«Ahora, pretender que con el levantamiento de esa prohibición vamos a recuperar de inmediato ese mercado va a ser muy difícil. Construir la confianza comercial nos tomó 30 años de exportaciones continuas y recuperar esa posición no será sencillo», afirmó.
No obstante, las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz y la consecuente escasez global de gas natural podrían forzar a las térmicas internacionales a retomar el uso de carbón. En ese escenario, la alta calidad del mineral colombiano abre un margen para recuperar parte del terreno perdido.
Ante la llegada del nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella, la industria del carbón mantiene una perspectiva optimista orientada a la recuperación de la competitividad institucional y operativa.
«Le hemos planteado un decálogo de siete puntos al Gobierno Nacional para restablecer las condiciones de competitividad de los carbones colombianos, tanto para el consumo nacional como para la exportación. Esperamos que este optimismo se traduzca en medidas concretas para volver a ser el motor energético que requiere Colombia«, concluyó el líder gremial.