¿Van a seguir empresas y empresarios cruzados de brazos en redes sociales?

Muchos empresarios optan por desentenderse de las amenazas…
El gobierno de Gustavo Petro se valió de todo tipo de artimañas y mentiras para ganar la Presidencia

Desde el día en que Iván Duque se posesionó en 2018, el ahora mandatario fue allanando el camino a la Casa de Nariño menoscabando la honra y dignidad de sus adversarios, quebrantando la reputación de empresas y empresarios, y sembrando un discurso de odio que descrestó y envalentonó a millones de personas. El fin justificó los medios.

Las redes sociales, a través de un grupo importante de artistas, influenciadores y periodistas activistas fueron claves para que su estrategia tuviera éxito. Entre ellos, de manera ordenada, sibilina y constante, convencieron al 51 % de los electores de que las empresas eran las grandes culpables del subdesarrollo del país; que los bancos eran los causantes de la miseria, pobreza y hambre de los colombianos y que los empresarios, sin distinción alguna, en su perenne avaricia y codicia, estaban acabando con lo que ellos llaman la “Casa Grande”.

Ya en el poder, Petro y los suyos han continuado con esa narrativa, pero esta vez atacando a las empresas directamente con reformas irresponsables y populistas. A su vez, no han dejado de usar las redes para continuar con su estrategia de acoso y derribo a quienes los cuestionan. Donde más brillan, y son brillantes además, es sembrando odio y separando a unos de otros. Todo lo opuesto a lo que haría un gobierno con dignidad y responsabilidad.

El daño que Petro y sus acólitos le han hecho a la democracia colombiana es mayúsculo

Llegaron al poder gracias a esa misma democracia que tanto debilitaron y ahora la están utilizando para terminar por sepultarla. Asombrosamente, la democracia colombiana es resiliente y aún cuenta con algunas instituciones que pueden evitar su colapso. También tenemos la fortuna de contar con un tejido empresarial que es el último resorte que nos queda para frenar el anarquismo al que nos quieren llevar.

En una encuesta que publicó este año Edelman, la multinacional de consultoría de marketing y relaciones públicas, los colombianos señalaban que echan en falta un liderazgo empresarial más visible. Y es cierto, tanto empresas como empresarios llevan cruzados de brazos años, bien sea por cómodos, por estar paralizados por el miedo o porque no han entendido el abismo al que estamos avanzando y que está a la vuelta de la esquina.

Las pataletas y quejas lanzadas por los líderes gremiales no son suficientes para la batalla que hay que empezar a dar. Las empresas no pueden seguir calladas, escondidas como un avestruz. Tampoco pueden tener como política el invertir migajas en sus estrategias de comunicación. ¿Cómo es posible que algunos gremios piensen que invertir 9 millones de pesos mensuales en defender su territorio y sus narrativas son más que suficiente?

Petro y los suyos lograron convencer a la ciudadanía de que ser empresario es ser un cáncer, que está mal visto hacer empresa y prosperar, que para que todos corramos a la misma velocidad, todos y todas (diría Petro) debemos correr como el más lento. Y eso no está bien. ¿Dónde están las contranarrativas para hacerle frente a esto? ¿Dónde están esos millones de dólares que se necesitan para invertir en pauta en redes para multiplicar los mensajes de defensa? Respuesta: en las empresas.

Si las empresas continúan inertes y no comprenden que tienen que entrar a batallar en las redes sociales, no necesariamente de manera directa, dejaremos que se imponga por décadas la narrativa de Petro y de quienes lo siguen, como Daniel Quintero. Los tiempos que nos tocaron requieren de grandes liderazgos, y en las empresas hay muchos. Es hora de que entiendan lo que está en juego y que ejerzan la responsabilidad que corresponde en esta coyuntura.

Por Diego Santos | Analista digital
El Tiempo | 27-11-2022

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