Y en el fondo… la corrupción

Corrupción, según la Real Academia Española:

Acción y efecto de corromper o corromperse.

En las organizaciones, especialmente en las públicas,

práctica consistente en la utilización

de las funciones y medios de aquellas en provecho,

económico o de otra índole, de sus gestores.

Hoy me voy a permitir el lujo, de no hablar del felón y si hacer unas reflexiones, que me asaltan en estos tristes momentos que vivimos, y lo haré sobre la terrible lacra que es la corrupción y sus mortales consecuencias, convencido de la trascendencia que tiene en la vida de las naciones y concretamente en la actualidad en España. Con ello, aún sabiendo que es intentar desbordar con una gota el estanque mental en el que, por lo menos hasta el momento, navegan los que entendemos son los españoles que han de salvarla, desahogo mi conciencia y acaso auto engañándome, pensando que esa gota, -lágrima de un español con Fe en Dios y amor a España,- pueda contribuir a que en España vuelva a reír la primavera.

Ya la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, condena con dureza e insistencia, ese cáncer que hoy destroza la mayoría de las naciones del mundo: la corrupción. Oigamos, antes de seguir, a Miqueas, profeta del siglo VIII a.C. (Miqueas 3):

EL GOBIERNO CORRUPTO, CAUSA DE LA CAÍDA DE SIÓN

9    Escuchen esto ustedes,

             gobernantes del pueblo de Jacob,

y autoridades del reino de Israel,

              que abominan la justicia y tuercen el derecho

10   Que edifican a Sión con sangre

              y a Jerusalén con injusticia

      11   Sus gobernantes juzgan por soborno,

             sus sacerdotes instruyen por paga,

             y sus profetas predicen por dinero

      12   Por lo tanto, por culpa de ustedes

              Sión será como un campo arado;

              Jerusalén quedará en ruinas,

             y el monte del templo se volverá

             un matorral

 

Y algunos Versículos del Nuevo Testamento

         Isaías 1:4

 

¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad,

generación de malvados, hijos corrompidos!

Han abandonado al SEÑOR, han despreciado al Santo de Israel,

se han apartado de Él.

 

         Pedro 2:19 

Les prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos de la corrupción, pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido

 

         Tito 1:15-16

Todas las cosas son puras para los puros,

 mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro,

 sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas.

 Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.

La Historia nos enseña que la prosperidad, la libertad, la justicia y la felicidad de los pueblos está reñida con la corrupción como mal generalizado, y curiosamente, por el contrario, que los momentos de esplendor se dan en aquellos que no padecen de ese mal. Siendo lo que antecede verdad atestiguada, se hace evidente que es condición necesaria aunque no suficiente, que no haya corrupción para que una nación viva en paz, en progreso y en la que reine la justicia.

La corrupción, en contra del pensar general de que sólo tiene repercusión en lo económico, en lo material, afecta indefectiblemente también en la moral y destruye la dignidad y la fortaleza  del hombre puro, haciéndole su esclavo, “pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido” y

y todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidos”.

Los ríos fluyen de las alturas de las montañas, a semejanza de la corrupción que se origina desde las alturas del poder, siempre de arriba abajo, y de igual manera que la erosión de estos en su cauce requiere tiempo, el efecto de la propagación de la corrupción no se manifiesta con inmediatez.

La corrupción, es más destructiva cuanto mayor es el poder de quienes la ejercen, y de ahí que los gobiernos corruptos son la mayor desgracia para cualquier nación, a lo que se añade el ser los de más difícil regeneración, al volverse estos, por ley natural en gobiernos dictatoriales difíciles de destronar. La corrupción ha existido desde que el mundo existe, pero siendo reprobable a cualquier nivel, debido a la trascendencia que supone, resulta criminal cuando emana del poder gubernamental. La corrupción es un arma, además de expansiva, destructiva en profundidad y que ha sido utilizada de igual forma que la Leyenda Negra, contra la España Imperial y en tiempos recientes contra la España faro y norte de la Cristiandad.

Es así, que en nuestro Imperio los Virreinatos vivieron siglos de estabilidad y progreso hasta que hombres corruptos por la traición y la ambición, alimentadas estas por potencias extranjeras, acabaron con la honradez y lealtad de los  gobernantes. Si analizamos, ya en tiempos más recientes, lo que ha sido en llamar el Imperio Americano, de herencia sajona, su influencia en los países de su órbita ha sido una conquista económica a base de corrupción, iniciada con la  corrupción de sus gobernantes. Consecuencia de ello, y como ejemplo, es el desolador espectáculo que nos ofrece hoy la América Hispana. Ciudades que eclipsaban a las más brillantes de Europa, viven hoy el chabolismo, la miseria y la inseguridad. ¡Que fue de Lima, La Habana … !.

Lamentablemente España, con las primeras decisiones del Rey Don Juan Carlos I (traición a su Ejército en el Sahara español, así como a los juramentos prestados y su renuncia a los poderes y responsabilidades con y por los que fue nombrado Rey de España), inicia una era de corrupción auspiciada por 17 autonomías, y a lo largo de décadas descaradamente por el propio soberano y por los gobiernos de Felipe González, Zapatero y Pedro Sánchez (curiosamente los tres socialistas), hasta llegar a la situación actual. Es evidente que el socialismo hace buenas migas, o mejor dicho, se alimenta de la corrupción. Bien manejada políticamente la corrupción da votos y poder, aunque ello suponga miles de millones al erario público y degradar y humillar al pueblo que la sufre, siendo Andalucía para los españoles, el vivo y trágico ejemplo, del poder aniquilador de la corrupción.

Pienso que los españoles en los años 70, ajenos a la corrupción y a sus nefastas consecuencias -al haber disfrutado durante casi cinco décadas de un ejemplar Gobierno y una Administración reducida, honrada y eficaz,- no podían sospechar, y dudo si aún hoy, son conscientes de las  trágicas consecuencias que supone el hecho de tener un gobierno corrupto como el que hoy disfrutamos,  en donde lo único que todavía nos distingue de un régimen bolivariano es el que en España la Justicia no está totalmente entregada al poder ejecutivo.

Por ello: Quede bien claro que cualquier acto de corrupción es un acto contra España, o dicho de otra manera, el corrupto es un traidor a la Patria.

¡El corrupto gobierno de Sánchez, causa de la caída de España!

P.D: Que males tan profundos padece España para que Gibraltar caiga en el olvido a pesar de la humillación, cada vez más sangrante, que sufre nuestra dignidad nacional.

 

 

 

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